¿La Gracia anula la Ley?

¿La Gracia anula la Ley?
La Gracia no anula la Ley como muchos lo declaran, Jesucristo mismo lo confirma cuando dice: “No he venido a abolir la Ley sino a cumplirla”, Mateo 5:17.
Muchos dicen que la Gracia anula la Ley y que por tanto no la debemos cumplir pues al hacerlo estaríamos negando la Salvación que es en Jesucristo.
Sin embargo, y aunque queda claro que no somos salvos por obras (es decir, por cumplir la Ley) sino por gracia, (como un regalo inmerecido de Dios para el hombre), también es cierto que el hecho de ser salvos por gracia no nos da licencia para seguir pecando indiscriminadamente, y la Ley es la que nos marca el camino para dejar el pecado atrás.
El punto es que nuestra condición de pecado es tan grande ante los ojos de Dios, que ni cumpliendo toda la Ley a cabalidad sin fallar en nada y durante por lo menos tres vidas o más, seríamos lo suficientemente justos como para merecer la Vida Eterna.
Es por eso que Dios por su misericordia decidió hacernos este regalo, el cual a través del sacrificio de Jesús borra todos nuestros pecados pasados y nos reconcilia con Dios. Eso significa que hacemos las paces con el Padre y quedamos libres de pecado.
La Gracia no anula la Ley
Pero la Gracia no anula la Ley, porque aunque Dios nos regala el privilegio de borrar el pasado, no nos da permiso para seguir pecando, por el contrario, nos demanda santificación. Seguir pecando sería una gran afrenta contra Él y no es nada bueno desafiar a Dios. “Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo”, dice en Hebreos 10:31. Ver también Hebreos 10:26-30.
Además Jesucristo mismo lo ratificó en Mateo 5:17 cuando dijo: “No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolirla, sino a cumplirla”.
Es por eso que la Salvación y la Ley están ligadas, aunque no seamos salvos por las obras de la Ley sino por la fe. Y el pecado y la Ley también porque no se da el uno sin la otra.
Manifestación de la Gracia de Dios
Pablo también lo ratifica muy claramente en el libro de Tito 2:11-13, cuando expresa lo siguiente: “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”.
Y bajo esa misma gracia es que el Espíritu Santo entra a morar en nosotros convirtiéndose en el motor principal de nuestro proceso de santificación, porque no solamente es Él quien nos da la convicción de pecado, dirigiéndonos hacia el camino correcto, sino que nos capacita para poder evitarlo, cosa que en nuestras propias fuerzas sería totalmente imposible.
Como vemos, Dios pensó en todo y aunque nos exige santificación, nos dejó una valiosísima ayuda para alcanzar el objetivo. Nos ha dejado a su Santo Espíritu para lograrlo.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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Es cierto, la gracia de Dios nos capacita por su Espíritu a andar en su palabra
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