
Qué Significa Entrar en el Reposo de Dios (Image by Alejandro Piñero Amerio from Pixabay)
Existe gran confusión en cuanto a lo que significa entrar en el Reposo de Dios, y lo aclararemos de acuerdo a las Sagradas Escrituras.
Para muchos, lamentablemente, entrar en el Reposo de Dios significa que después del sacrificio de Jesús, todos los que decimos creer en Cristo, solo repitiendo una oración, que nunca fue pronunciada por Dios, entramos en el Reposo de Dios, y ya nos hemos ganado el cielo sin tener que hacer nada más.
Significa, que según esta teoría, podremos seguir pecando y llevando la misma vida mundana que siempre hemos llevado sin afectar la Salvación, ni las bendiciones de Dios porque ya Cristo hizo todo por nosotros. Pero nada más lejos de la realidad, porque Dios no soporta el pecado.
Dios No Soporta el Pecado
Dios es Santo y no puede tolerar el pecado porque va en contra de su carácter y sus principios. Entonces es apenas lógico que no permitirá a ningún pecador, pisar siquiera las puertas del cielo. Porque si Dios expulsó a satanás y sus ángeles del cielo al rebelarse contra Él; y si echó a Adán y Eva del jardín del Edén al desobedecer sus órdenes, qué les hace pensar a muchos, que el Señor dejará entrar a los pecadores en el cielo?
Dice la Biblia que «Dios no cambia; que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos», (Hebreos 13:8), entonces por qué habría de cambiar de opinión acerca del pecado ahora? ¿De dónde ha salido esa absurda idea? Esa es una de las grandes mentiras de satanás para que el mundo se pierda, y que ha logrado convencer a muchos de seguir su sucio juego.
A todo lo largo de la Biblia se habla de la santidad que nos exige Dios para entrar al cielo, es decir, al Reposo de Dios, pero mencionaremos solo algunos versículos: En Hebreos 12:14 dice que «sin santidad nadie verá a Dios«; 1 Pedro 2:15-16 dice: «Sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; pues está escrito: Sean santos, porque yo soy santo». Y en 2 Timoteo afirma el apóstol: «Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa».
Qué Significa Entrar en el Reposo de Dios
¿Entonces qué significa entrar en el Reposo de Dios? Como la palabra misma lo indica, es tener paz, sosiego, la protección de Dios y ser bendecidos poderosamente por Él, pero lo mejor aún, es tener la Vida Eterna.
Porque el Reposo de Dios es un privilegio que solo les es dado a los verdaderos hijos de Dios que como hijos obedientes, guardan celosamente los mandamientos de su Padre. Así pues que entrar en el Reposo de Dios con todos sus beneficios tiene que ver con la obediencia a sus principios.
¿Y por qué lo sabemos? Porque lo dice la Biblia. En Hebreos 3 y 4 habla el apóstol acerca de la rebeldía de los israelitas en el desierto cuando desconfiaron de Dios justo a punto de entrar en la tierra prometida y como Dios a causa de eso los castigó por cuarenta años, negándoles la entrada a dicha tierra, a quienes se rebelaron contra Él.
Él dijo: «A causa de eso me disgusté contra esa generación, porque siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi Reposo». Y sigue diciendo después el apóstol: «¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?», Hebreos 3:18. Luego nos aconseja: «Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, y que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia», Hebreos 4:11.
La Desobediencia Nos Dejará Fuera del Reposo de Dios
¿Y quiénes son los desobedientes? Son los que infringen los mandamientos de Dios y siguen pecando. ¿Y quiénes son los incrédulos? Los que dudan de Dios para capacitarlos para dejar de pecar. «Pero los que hemos creído entramos en su Reposo», Hebreos 4:3.
Entonces creer que seguir viviendo una vida mundana, frívola e irreverente a los principios de Dios, que los encontramos en Éxodo 20, les permitirá entrar en el Reposo de Dios y pasar la eternidad con Él, es un absurdo que los dejará radicalmente fuera del camino al cielo.
Dios no se compadecerá de aquellos que ahora, en el tiempo de Gracia, no hacen nada por entregar su vida por completo a Él, buscando ser transformados. «Porque si toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, en su momento, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?», (Hebreos 2:2-3).
No juguemos con nuestra eternidad, ni tampoco desperdiciemos el tiempo en banalidades sin sentido porque el tiempo es corto. Más bien preparémonos para la Venida del Señor que está mucho más cerca cada día.
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