La Desobediencia es Rebeldía, y la Rebeldía es Idolatría

La desobediencia es rebeldía, la rebeldía es idolatría
La desobediencia es rebeldía, sin duda, pero para Dios la rebeldía es como idolatría, algo que Él abomina, y lo veremos a continuación.
Todos sabemos que la desobediencia es rebeldía, rebeldía a las normas, o rebeldía a los principios establecidos por una institución, y todos de una manera o de otra tenemos que obedecer las leyes del estado, de la ciudad, de la escuela, del trabajo o de la casa y si no nos sometemos a dichas leyes, estamos actuando en rebeldía y estamos con ello expuestos a las consabidas consecuencias por hacerlo.
La Desobediencia es Rebeldía, y la Rebeldía es Idolatría
Toda desobediencia es rebeldía y si esa desobediencia es hacia los principios de Dios, esa rebeldía es como idolatría para Dios, algo que Él abomina. Son precisamente estas palabras las que el profeta Samuel le dice a Saúl, el primer rey de Israel, quien por desobedecer, fue desechado por Dios:
“Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, porque la rebeldía es como el pecado de adivinación, y la obstinación es como la iniquidad de la idolatría. Por cuanto tú has desechado la palabra del SEÑOR, él también te ha desechado a ti, para que no seas rey”, 1 Samuel 15:22-23.
¿Pero por qué la rebeldía es idolatría? Porque al no someternos a la Voluntad de Dios como Él lo manda, entonces nos rebelamos, y estamos poniendo por encima de Él otras cosas del mundo, cuando el primer mandamiento de su Ley estipula que Dios debe estar por encima de todo lo demás, por encima de nuestros propios gustos o decisiones, y aún de nuestra propia familia.
Jesucristo lo ratificó en Mateo 22:37 cuando dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”, es decir, amar a Dios con todo. Debemos amar y honrar a Dios con la obediencia en todo lo que somos, en todo lo que hacemos, y por encima de todo lo demás.
Por la obediencia es que Abraham fue justificado por fe, porque cuando Dios le dijo que tenía que sacrificar a su único hijo, al hijo de la promesa en holocausto para Dios, Abraham no dudó ni un instante y estuvo dispuesto a hacerlo, sin ni siquiera una queja o murmuración (Génesis 22).
Por la obediencia es que Cristo murió sacrificándose por nosotros, para salvarnos: “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia, y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen”, Hebreos 5:8-9.
Cristo padeció en obediencia para ser el Salvador solamente de lo que le obedecen, de tal manera que no lo es de aquellos que se rebelan contra sus mandamientos y no los cumplen. Pero además el Espíritu Santo de Dios solo les es dado a aquellos que le obedecen, (Hechos 5:32).
El mundo, aun el mundo cristiano anda en franca rebeldía contra el Creador al desconocer y aun negar los mandamientos de Dios, y si andan en desobediencia, es obvio que no son salvos, porque como lo dice la Biblia, “la rebeldía es como el pecado de adivinación, y la obstinación es como la iniquidad de la idolatría”, cosas que por cierto van en contra de Dios y son abominación para Él.
Jesús dijo muy claramente en Mateo 7:21: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos”, y hacer la Voluntad del Padre es obedecer sus preceptos y sus mandamientos.
Cristo no se sacrificó para salvar a los rebeldes y desobedientes, Cristo se sacrificó para que todo aquel que se arrepienta de sus malos caminos y se someta completamente a Él, transformando su vida, sea realmente salvo, no de otra manera; ni tampoco por repetir una oración como suelen enseñar los frívolos pastores de hoy.
La pregunta es, si el mismo Jesucristo aprendió la obediencia y siempre cumplió con los mandamientos de Dios, qué hace pensar al mundo, que no los tiene que cumplir? Sin obediencia, no hay Salvación, es bíblico, porque como lo dice el libro de Samuel mencionado arriba, la desobediencia es rebeldía, y la rebeldía es idolatría para Dios.
Así pues que si tu andas en rebeldía contra Dios al desconocer y negar los mandamientos de Dios y no guardarlos como Él lo ordena, estás en rebeldía contra Dios, lo que dicho de otra manera, estás en idolatría como todos aquellos que adoran imágenes, y por lo tanto, serás desechado por Dios.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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