
Cómo Ganar Almas para Cristo
Nuestra misión como pueblo de Dios es dar el mensaje de Salvación al mundo ¿Pero cómo ganar almas para Cristo? Lo veremos según la Biblia.
En 1 Pedro 2:9 dice lo siguiente: «Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable». Eso somos nosotros, el pueblo escogido de Dios y para Dios.
Pero analicemos cada frase por su significado, para entender mejor la solemnidad y la responsabilidad que tenemos:
Linaje: Es ascendencia de una familia noble. Y según la Biblia significa también simiente. Pero dice que es un linaje escogido, o sea que somos del linaje de Cristo por elección de Dios.
Sacerdocio: Es la misión de ayudar al pueblo en su servicio a Dios. Viene del latín Sacer, que significa sagrado y facer, que significa hacer. Y podríamos traducirlo como «hacer, practicar o encargarse de lo sagrado». Y significa que hemos sido escogidos como sacerdotes para el servicio de Dios.
Nación Santa: Somos una nación especial separada y escogida por Dios y para Dios.
Pueblo adquirido por Dios: Escogido especialmente por Dios con un propósito definido que es anunciar las virtudes de Dios. En otras palabras nuestra misión es dar a conocer a Dios como ser Supremo, como la máxima autoridad del universo y la única esperanza para un mundo que perece.
Ahora habiendo establecido esas bases, nuestra misión es trabajar arduamente en mostrar a Dios como un ser real que podemos experimentar en nuestro diario vivir. Que Cristo vino a morir por nosotros para salvarnos y que es el único camino para llegar al Padre, y para alcanzar la Vida Eterna.
Cómo Ganar Almas para Cristo
Pero al dar a conocer a Dios como el único Dios real y verdadero, a quien tendremos que rendir cuentas en el día del juicio, tenemos también que ganar almas para Cristo, es decir, que al enseñarles acerca de Jesús como la solución de todo, tenemos que ser un puente para llevarlos a los pies del Salvador.
Pero no podemos ver a las personas simplemente como prospectos para llevar a la iglesia, y poder llenar las sillas del templo. Nuestra misión es ver a cada persona como un ser creado por Dios que necesita ayuda y esperanza; que necesita creer que hay un mundo mejor en medio de tanta tristeza y dolor.
Y para eso debemos acercarnos, amarlos y preocuparnos por sus necesidades, para ver cómo ayudarlos de manera desinteresada, como Jesús lo hacía. Tenemos que ver a las personas con el amor de Cristo, porque será de la única forma que podremos ganar su confianza y poderles servir.
Esto implicará abnegación y sacrificio. Implicará también hacer cosas que tal vez no nos guste, como sacrificar de nuestra comodidad y nuestro tiempo, para dedicarlo a esas almas que tanto lo necesitan. Pero esa es la misión que Jesús nos ha encomendado, y tenemos que hacerla porque Él nos pedirá cuentas.
El dijo: «De cierto os digo que en cuanto algo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis», Mateo 25:40; De tal manera que el amor incondicional que Dios nos ha dado, debemos también nosotros darlo a los demás, sin importar cuánto nos cueste, para poder cumplir con la Gran Comisión.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Esa es la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.
Un sitio para reencontrarte con Dios
Cristianismo y otros temas de interés
Blog para jóvenes cristianos
Un lugar para reflexionar juntos....
Mensajes predicados por Juan Manuel Montané
Comentarios recientes