El propósito de la Ley de Dios

El propósito de la Ley de Dios
El propósito de la Ley de Dios es demostrar nuestra condición de pecadores, pero jamás el de salvarnos ni aun cumpliéndola completamente.
El principal propósito de la Ley de Dios es la de mostrar abiertamente nuestra condición de pecadores inherente a nuestra condición humana. Todos somos pecadores dice la Biblia y por eso no merecemos más que condenación y muerte y Dios es consciente de eso, por lo tanto, y gracias a su inconmensurable amor, permitió el sacrificio de su propio Hijo en la cruz para salvarnos.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo Unigénito para que todo aquel que en Él crea no se pierda, más tenga Vida Eterna”, Juan 3:16. Es gracias a ese sacrificio, que Jesucristo abre para la humanidad, la oportunidad de obtener la Vida Eterna, no de otro modo.
Ese es el significado de la Gracia, el hecho de recibir un premio (la Salvación), sin merecerlo, aun siendo pecadores. Sin embargo, la Gracia no anula la Ley, sino que la confirma, como un paso necesario para comprender nuestra condición pecaminosa y reconocer la necesidad de un Salvador, pero además para mostrarnos cómo vivir como verdaderos hijos de Dios, con una conducta limpia y sin tacha, una vez reconocemos a Jesucristo como Nuestro Señor y Salvador.
El propósito de la Ley de Dios
Charles Spurgeon decía: “El propósito de la Ley de Dios es la de guiar al pecador a la fe en Cristo, al mostrarle la imposibilidad de que exista otro camino. Es el perro negro que lleva la oveja hasta el pastor; es el ardiente calor que lleva al viajero hasta la sombra de la gran roca. Sin el efecto mortal de la Ley, nadie sentiría la necesidad de abandonarse a la misericordia de Cristo”.
Y el Dr. Bright fundador de la Cruzada Estudiantil dijo: “Dios nunca ha tenido la intención de que los Diez Mandamientos actúen como un medio para ganarse la Salvación. Lo que hace la Ley de Dios es proporcionarnos a los seres humanos una manera de ver que somos inadecuados por completo para vivir a la altura de sus normas. ¿Para quiénes es la Gracia de Dios? Para los pecadores”.
Sí, la Gracia es para los pecadores, quienes por transgredir la Ley perdimos la Gloria de Dios, la Gloria que nos fue dada al crearnos, como lo afirma en Romanos 3:23. Veamos pues cuál es el propósito de la Ley de Dios.
Cómo actúa la Ley de Dios
La Ley es un maestro, porque nos enseña que hacer y qué no, para luego llevarnos a Cristo. El maestro enseña, educa e instruye. Es la ley la que nos da el conocimiento del pecado, conocimiento que sin ella no tendríamos (Gálatas 3:24-25).
La ley es un espejo que muestra nuestras debilidades y transgresiones, es la que refleja los estándares morales de Dios. Es como la luz que deja ver nuestra condición de pecado (Romanos 7:7), para arrepentirnos y poner nuestra confianza en Jesucristo. La Ley no salva, pero sí nos muestra nuestra condición de pecado y sobre todo nuestra necesidad de un Salvador.
La Ley es un derrotero: Salmo 119:105 dice, “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”. La Ley es nuestro guía para vivir una vida buena y placentera. Todo lo que necesitamos para tener estabilidad en nuestra vida lo encontramos en la Palabra de Dios. Es nuestro manual de vida, son los principios de Dios para nuestro bienestar. Para un buen matrimonio, para educar bien a nuestros hijos, para tener negocios prósperos y seguros, y para tener buenas relaciones con los demás.
Como vemos, el propósito de la Ley de Dios, no solamente es la de llevarnos a Cristo, sino el de poner límites que establecen el orden en nuestra vida y por ende en la sociedad. Es por eso que en los tiempos modernos en los que Dios ha pasado de moda, sus principios se han desvirtuado dando como resultado el mundo caído que conocemos hoy.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.

Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
Versión Kindle $4.99 para bajar directamente a tu celular, tu tableta o tu computador, desde cualquier parte del mundo. O versión en papel, $ 6.99 para México y Estados Unidos.
Comentarios recientes