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El Señorío de Jesucristo

El Señorío de Jesucristo

El Señorío de Jesucristo

El Señorío de Jesucristo es eterno e inconmovible como lo dice su Palabra, sea porque creamos en Él o no, porque el Señorío de Jesucristo no se lo da el hombre, sino que se lo dio Dios.
El señorío de Jesucristo es una verdad objetiva y absoluta que no tiene nada que ver con que el mundo lo crea o no, o con que algunos lo acepten o no, porque el señorío de Jesucristo le fue dado por Dios y no depende de conceptos u opiniones humanas. Significa que Él es la máxima autoridad en el mundo, que es Rey y soberano.
En Filipenses 2:9-11 dice: Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.
Esto significa que aunque muchos no quieran o no estén de acuerdo, Jesucristo es el Señor de todo el Universo y un día tendrá que ser aceptado y reconocido por todos, porque está escrito. Y en el libro de Hechos 2:36, Pedro al referirse al Evangelio expresa lo siguiente: “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo”.
El señorío de Jesús en la vida de todo cristiano
Ahora bien, una vez determinado lo que significa el señorío de Jesucristo hablemos de lo que pasa cuando nos convertimos en cristianos. Ser cristiano precisamente implica someter totalmente nuestra vida a Dios, reconociendo su señorío y aceptando su gobierno total sobre nuestra vida lo que incluye, futuro, ambiciones, sueños, relaciones, familia, decisiones, posesiones etc. Es decir completmente todo.
No se trata de hacer Señor a Cristo, sino de someternos a Él como el Señor que ya es, y al reconocerlo debemos aceptar su derecho exclusivo de gobernar nuestras vidas y apartarnos para Él, con el deseo de que sus propósitos y planes, se conviertan en nuestro principal objetivo, porque si hemos declarado seguir a Jesucristo, debemos entender que hemos adquirido un serio compromiso con Dios.
En otras palabras, al recibir a Jesús en nuestro corazón estamos aceptando de manera voluntaria seguirle por el resto de nuestra vida y a partir de ahí, el Señor debe  ocupar el primer lugar en nuestra existencia hasta el fin de los días.
En el libro de Romanos 14:9, el Apóstol Pablo lo expresa de la siguiente manera: «Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven». Y en 2 Corintios 15:5 dice: «y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos». De tal manera que Él es el Rey y Señor lo quieras o no, el punto es si quieres someterte o no, porque Dios no obliga; pero si no te sometes tampoco tendrás vida Eterna. Tan simple como eso.
Así pues, señorío significa que Jesucristo tiene una posición de prioridad, que no es ni puede ser compartida por ningún otro, porque Dios es Dios celoso. Ser cristiano tiene un costo y el costo es dejar de ser, dejar de pensar y dejar de vivir para nosotros, para ser, pensar y vivir por Él y para Él. Significa depender de Él y esta es la única forma en que Cristo puede comenzar a actuar de manera efectiva en nuestra vida y vaya que lo hace.
En Romanos 6:22 dice: “Pero ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación y, como fin, la vida eterna”. Esto es lo que sucede cuando decidimos aceptar y reconocer el señorío de Jesucristo en nuestra vida, significa renunciar al pecado y a todas aquellas cosas que no agradan a Dios y que pertenecen al mundo, porque no se puede servir a dos señores, a Dios y al mundo. La Palabra es muy clara cuando dice en Santiago 4:4 “¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”.
Muchas personas en la actualidad quieren aceptar al Salvador porque trae muchos beneficios, pero no tienen temor de Dios ni aceptan el Señorío de Jesús, que representa el dominio de Dios sobre nuestra vida y que nos demanda lealtad total al Señor por medio de la santificación, dado que exige cambios radicales en sus estilos de vida. Sin embargo, hay que aclarar, que no hay Salvación sin santificación, y la santificación no es más que reconocer y aceptar el Señorío de Jesucristo en nuestra vida.
El autor cristiano  John Bevere dice en su libro «Bueno o Eterno» lo siguiente: «No podemos participar del beneficio de la obra de Jesús a menos que nos situemos bajo su autoridad como nuestro Señor, Rey y Dueño».
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Un comentario el “El Señorío de Jesucristo

  1. Marianela Soto Soto
    agosto 3, 2016
    Avatar de Marianela Soto Soto

    Revisa cita 2 Corintios 15,5

    Me gusta

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Información

Esta entrada fue publicada el marzo 28, 2014 por en Vida Eterna.
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