
Cuál Es el Preciode la Vida Eterna (Image by Engin Akyurt from Pixabay)
Todo tiene un precio, aún la Vida Eterna. Pero cuál es el precio de la Vida Eterna? Veremos lo que tiene que decir la Biblia al respecto.
Las Escrituras dicen que somos salvos por Gracia, pero eso no significa que sea gratis, porque todo tiene un precio, mayor o menor, pero lo tiene. Y aunque nosotros no tuvimos que pagar con nuestra vida ni con obras, Alguien si tuvo que hacerlo y fue un precio incalculable, a saber, que Jesús pagó por nuestra libertad y nuestra futura estancia en el cielo, con su propia sangre.
Es por eso que muchas veces confundimos el magno regalo de Dios con la alcahuetería para nosotros servirnos de esto sin hacer nada productivo y útil, pero eso no es así, porque pensar de esa manera es como pisotear y hacer vano el sacrificio de Jesús, en la Cruz del Calvario.
Pues si bien es cierto que no obtenemos la Salvación por hacer buenas obras, lo es también que son nuestras obras despues de conocer a Cristo, las que demuestran si en verdad somos salvos o no. Ya que después de conocer a Cristo nadie puede ser igual a como era antes, o si no hay un cambio es que en verdad no lo conoce aun, aunque diga ser cristiano.
El apóstol Juan dice por ejemplo lo siguiente: «El que dice yo le conozco y no guarda sus mandamientos, es mentiroso y la verdad no está en el», 1 Juan 2:3. Pero además, porque una vez somos salvos tenemos que empezar a trabajar para Dios, para llevar su mensaje de Salvación a otros que también lo necesitan.
Cuál Es el Precio de la Vida Eterna
¿Entonces, cuál es el precio real de la Vida Eterna? Como decíamos con anterioridad, todo tiene un precio, y en cuanto a la Vida Eterna, Jesús pagó el precio más alto, pero esta tiene también un precio para nosotros, porque pretender y esperar que Dios haya hecho todo y nosotros no hacer nada es irreverente y abominable ante los ojos de Dios.
Dice el apóstol Pablo que “el labrador debe trabajar primero para poder participar de los frutos” (2 Timoneo 2:6), y eso es cierto, con mayor razón para alcanzar la Vida Eterna. Porque Cristo al morir por nosotros y al nosotros aceptar ese sacrificio, significa que estamos entrando en un Pacto Sagrado con Él, y todo pacto o compromiso requiere que ambas partes ofrezcan algo a cambio.
Si Cristo dio su vida por nosotros, nosotros tenemos que estar dispuestos a hacer todo lo que Él nos pida, porque fuimos comprados y a Él pertenecemos. Ya no nos pertenecemos a nosotros mismos, porque Él es ya nuestro Dueño y Señor, absoluto y no podemos seguir viviendo como antes lo hacíamos, haciendo todo lo que nos plazca porque ya tenemos un Rey Supremo, a quien le debemos obediencia total.
El dijo: «Porque me llamais Señor y no haceis lo que yo mando?», Lucas 6:46. Y es cierto, todos le llamamos Señor, pero no estamos dispuestos ni a someternos por completo a su Voluntad ni a renunciar al mundo y sus placeres. Y es por eso que Él también dijo:
«No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos» Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad», Mateo 7:21-23.
Porque una persona puede estar muy involucrada en la iglesia, ser líder de ministerios y hacer muchas cosas para Dios, pero sin permitirle al Espíritu ser transformada. Porque no está dispuesta a dejar su vieja vida, sus viejas costumbres y su vida cómoda por Dios, ni por su prójimo.
Esos son los falsos cristianos que están perdidos sin querer aceptarlo, o hasta sin darse cuenta, y de estos está el mundo lleno. Nuestro compromiso con Dios una vez decidimos aceptar su sacrificio y seguirlo, es someternos por completo a su Voluntad y obedecerlo sin ninguna condición.
Es renunciar por completo al mundo dejando todos los placeres y entretenimientos que este nos ofrece para seguirlo solo a él. Porque no podemos honrar al mundo y a Dios a la vez, pues Él nos exige santidad, y santidad significa separarnos o consagrarnos a Él. Dice la Biblia lo siguiente:
«No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre», 1 Juan 2:15-17.
Dios no acepta corazones divididos y Jesús dijo: «El que no está conmigo, esta contra mi», Mateo 12:30. O en otras palabras más contundentes, eso significa, el que no se entrega por completo a mi, simplemente está contra mi.
Porque seguir a Cristo es renunciar al mundo, así lo afirma también en Lucas 14:33 al expresar lo siguiente: «Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser mi discípulo» ¿Necesitamos más ejemplos o más versículos para entender esto? Yo creo que no, aunque sé que de todas formas, muchos no estarán dispuestos a hacer los cambios necesarios y se perderán.
Hoy te insto a ti que estás leyendo este mensaje que no lo deseches y decidas entregar por completo tu vida a Dios, porque vienen cosas muy espantosas que comenzarán a suceder tan pronto como en el 2025, y puede que para entonces ya sea demasiado tarde para el arrepentimiento. El Señor está a las puertas, no juegues con tu eternidad.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.
Un sitio para reencontrarte con Dios
Cristianismo y otros temas de interés
Blog para jóvenes cristianos
Un lugar para reflexionar juntos....
Mensajes predicados por Juan Manuel Montané
Comentarios recientes