Seguir a Cristo es Renunciar al Mundo

Seguir a Cristo es renunciar al mundo
Dios nos exige fidelidad y entrega, y por eso seguir a Cristo es renunciar al mundo y vivir solo para él. Lo analizaremos a continuación.
Existe mucha confusión dentro del frívolo cristianismo moderno, que asegura de manera irreverente para con Cristo, que repitiendo una oración ya tienen el cielo ganado, sin arrepentimiento ni conversión, sin santificación ni sometimiento a Dios, sin obediencia a los mandamientos ni dejar de pecar, sin renunciar al mundo ni vivir para el Señor, pero no es así.
Aunque eso es lo que creen estas personas, con toda certeza, nada tienen que ver con Dios. Podrán asistir a una iglesia y tal vez participar en las actividades de la misma, pero ni son salvos ni jamás verán a Dios.
Seguir a Cristo es Renunciar al Mundo
Dios no es tonto como estos personajes piensan, porque para alcanzar la Vida Eterna debemos arrepentirnos genuinamente de nuestros pecados y estar dispuestos a cambiar de vida, dejando el pecado atrás, morir al mundo, y vivir para Dios.
Dice el apóstol Pablo a los cristianos en Colosenses 3:2-6 lo siguiente:
“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra, porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Haced morir pues lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría, cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia”.
Dios nos exige fidelidad y entrega y renunciar al mundo si en verdad queremos la Salvación, porque quien es amigo del mundo es enemigo de Dios, dice en Santiago 4:4. Pero además dice el Señor en Lucas 14:33, “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo”. Un discípulo es un seguidor de un maestro o líder, y es alguien que está dispuesto a aprender y seguir la filosofía de su maestro.
Seguir a Cristo es renunciar al mundo y el Señor demanda de nosotros renunciar a todo si queremos en verdad seguirlo a Él, porque Él no se conforma con algo, sino que exige todo de nosotros, para que podamos tener sus beneficios, y es apenas obvio. Si Él dio su vida, crees que estaría dispuesto a tenerte a medias? Cristo por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos, 2 Corintios 5:15
Él mismo afirma que quien no está por completo con Él, simplemente está contra Él, según dice en Mateo 12:30. Y enfatiza enérgicamente en Mateo 10:37-38: “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí, y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí”.
El Señor también nos exige santidad
El Señor también nos exige santidad, como Él mismo vivió aquí en la tierra. Jesús es nuestro modelo, porque Dios quiere que seamos como Cristo, y Él no solamente vino para salvarnos, sino para darnos ejemplo de cómo vivir de acuerdo a la Voluntad de Dios.
Cristo nunca pecó aunque fue tentado muchas veces, y nunca pecó no porque fuera Dios, (porque aunque nunca dejó de ser Dios, sí se despojó de todo beneficio divino aquí en la tierra), sino por su entera dependencia al Padre.
Esa es la clave para la santidad, dejar el mundo y vivir para Dios, pensando solamente en las cosas de arriba, orando a diario y estudiando las Sagradas Escrituras, estableciendo así, una estrecha relación con Dios, quien a través de su Santo Espíritu, puede capacitarnos para dejar el pecado atrás y vivir como Cristo vivió aquí en la tierra, sometido siempre a la Voluntad de su Padre
Alcanzar la santidad que nos exige Dios para obtener la Vida Eterna no es tan difícil como parece, siempre y cuando estemos dispuestos no solamente a alcanzarla, sino a dejar el mundo corrupto y contaminado que es el que verdaderamente nos impide lograrlo.
Nadie puede ser santo si se deja absorber por el mundo, porque aunque tenemos que vivir en el mundo, si somos cristianos, no podemos dejarnos contaminar por él. Los cristianos no somos del mundo aunque vivamos en él, así como Cristo vino al mundo, pero nunca fue parte del mundo ni se dejó contaminar por él, (Juan 17:16).
¿Pero cómo renunciamos al mundo? Dejando todo aquello que no glorifique a Dios. Debemos escuchar, hablar, ver y hacer todo lo que agrade a Dios, pero si algo de lo que escuchamos, hablamos, vemos o hacemos, no lo haría Cristo si estuviera aquí, no lo debemos hacer, porque con toda seguridad que no le agrada a Dios.
Es por eso que debemos estudiar la Biblia, porque es a través de ella que podemos conocer la Voluntad de Dios, comprendiendo lo que le agradan y lo que no, o qué cosas lo ofenden y cuáles lo glorifican, porque justificación sin santificación, tampoco habrá Salvación.
Y para finalizar, un consejo del apóstol Juan para todos nosotros:
“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él, porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. El mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”, 1 Juan 2:15-17.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.

Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
Versión Kindle $4.99 para bajar directamente a tu celular, tu tableta o tu computador, desde cualquier parte del mundo. O versión en papel, $ 6.99 para México y Estados Unidos.
Comentarios recientes