El pecado es la bandera de satanás qué esclaviza al hombre. ¿Pero quién nos puede librar del pecado?
Existen solo dos grandes poderes en el mundo que son el bien y el mal, es decir, Cristo y satanás, y todos de alguna manera pertenecemos a uno de ambos bandos, de tal manera que si no estamos con Cristo, con el diablo estamos. El pecado es la bandera de satanás qué esclaviza al hombre. ¿Pero quién nos puede librar del pecado?
Jesús lo dijo: «El que no está conmigo, está contra mí», Mateo 12:30. Y el que no está con Cristo, es esclavo del pecado y por supuesto de satanás, porque satanás es el padre del pecado y la maldad.
Quién Nos Puede Librar del Pecado
Jesús también dijo: «Todo aquel que comete pecado, esclavo del pecado es». Y eso es verdad. Desde la desobediencia de Adán y Eva, hemos quedado expuestos al pecado, y hemos sido destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23).
Sin embargo, y a pesar de nuestra persistente rebeldía, el amor de Dios es tan grande, que junto con Cristo, crearon el maravilloso plan de Redención. Cristo vino para salvarnos, y para librarnos de la esclavitud del pecado.
Estas son palabras de Jesús: «Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres», Juan 8 31-32.. Esto significa que si logramos establecer una relación con Dios y permanecemos en Cristo, seremos libres y obtendremos la victoria sobre el pecado.
Eso sucede porque dejamos de pertenecer al bando del diablo para pertenecer ahora a Cristo. Dejamos de ser esclavos del pecado y de satanás, para ser siervos de la justicia y el amor de Dios. Porque gracias a que nacemos de nuevo, la semilla de Dios engendra en nosotros una nueva criatura, que piensa, siente, habla y actúa de acuerdo a los principios de Dios.
Una vez nacemos de nuevo, ya no podemos ser como antes, porque la vieja naturaleza desaparece para convertirnos en nuevas criaturas, que se nos hace más difícil pecar. Cuando nacemos de nuevo el pecado que otrora era tan atractivo y nos gustaba, ahora lo repudiamos y nos desagrada.
Es por eso que el único que nos puede librar del pecado es Cristo, nuestro Salvador y Redentor, quien a través de su sacrificio y de su paso por la tierra, nos empodera para vencer. Jesús lo dijo en Juan 15:5: «Separados de mí nada podéis hacer». Así que, nosotros lo único que tenemos que hacer es aceptarlo como nuestro Señor y amo, y someternos por completo a Él. Es así de simple.
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