
Cómo se Prueba la Fe
Fe es creer por encima de todo. Es creer en algo con convicción aun en las tinieblas más oscuras. ¿Y cómo se prueba la fe? Lo veremos aquí.
Fe es creer con una firme convicción de que obtendremos lo que queremos aunque las circunstancias nos demuestren lo contrario. Es esperar en algo que no se ve, porque si lo viéramos, entonces ya no es Fe. Dice el apóstol que los cristianos debemos vivir por fe y no por vista (2 Corintios 5:7), y eso implica tener una sólida confianza en Dios y en sus promesas.
Es cierto que muchas veces las circunstancias externas nos hacen dudar, pero es ahí donde más tenemos que confiar y esperar en Dios. Es ahí donde nuestra fe se debe abrir camino Es por eso que dice la Biblia que «Fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve», Hebreos 11:1.
Es creer en algo aunque parezca imposible, y con la fe estamos honrando a Dios, porque le estamos diciendo que confiamos plenamente en Él aunque estemos muy lejos de alcanzar lo que queremos. Es descansar en su poder y en su tiempo también, porque como humanos queremos las cosas ya, pero Dios en su sabiduría conoce cuál es el mejor momento para todo.
La duda es del diablo, y él la planta en nuestra mente para que desconfiemos de Dios, y al desconfiar perdemos, pues dice en Hebreos 11:6 que «sin fe es imposible agradar a Dios porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe y que es galardonador de los que le buscan». Nadie se siente bien si desconfían de él, con mayor razón Dios quien ha hecho tantas cosas maravillosas por cada uno de nosotros.
Cómo Se Prueba la Fe
¿Pero entonces, cómo se prueba la fe? En los momentos más oscuros y difíciles es donde verdaderamente probamos nuestra fe. Es ahí donde más tenemos que aferrarnos a las promesas de Dios y para eso debemos conocer las Sagradas Escrituras, porque en ellas hay una promesa para cada dificultad.
Además Jesús dijo antes de partir al cielo: «Estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo», Mateo 28:20. Eso significa que aún en medio de la peor tormenta de nuestra vida, Él está con nosotros. Sé también que es en esos momentos de dificultad cuando creemos que Él nos ha dejado solos pero no es así.
Es el diablo el que quiere hacernos dudar y no debemos escucharlo. Sigamos más bien confiando plenamente en Dios, leyendo más su Palabra y buscándolo más en oración, clamando por su ayuda, pidiendo que nos guíe para entender lo que nos pasa, y que nos muestre cuál es la mejor salida de acuerdo a su sabía voluntad.
Porque la fe se prueba en las tormentas y en las tribulaciones. Muchas de las experiencias difíciles que vivimos, son permitidas por Dios precisamente para probar nuestra fe en Él. Tenemos que fortalecer nuestra confianza en Dios con el fin de poder salir airosos de las dificultades de la vida. Y esa confianza se hace más fuerte gracias a nuestra diaria comunión con Él.
¿Cuánto tiempo estamos dedicando a conversar con Él? ¿A estudiar su Palabra y a la oración? Si nuestra relación con Dios es estrecha y si hemos aprendido a depender por completo de Él, entonces tendremos la seguridad de que no estamos solos, y Dios acudirá al rescate para salvarnos de las garras de satanás quien es el gestor de todos los males.
Nuestra paz dependerá de la seguridad que si somos obedientes y fieles a Él, nos protegerá, y nos sacará del hoyo más profundo. Creámosle pues a Dios por encima de todo; no dudemos de su fidelidad ni de su amor, porque «sus misericordias son nuevas cada mañana», y si le buscamos de corazón, no nos dejará sucumbir en medio de la adversidad. Es una promesa de Dios.
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