Cómo Restaurar la Familia

Cómo restaurar la familia (Foto Pixabay)
La Familia fue la primera institución creada por Dios, y la restauración de la humanidad debe comenzar en la familia. ¿Cómo? Lo veremos aquí.
La Familia fue la primera institución creada por Dios, y la restauración de la humanidad debe comenzar en la familia. Para poder salvar nuestra sociedad, tenemos que empezar por restaurar la familia, que es el núcleo primero y vital del cual se deriva la sociedad.
Si la familia se encuentra en crisis, como todos sabemos que está hoy, es obvio que en consecuencia, la sociedad se encuentra en franca decadencia también, porque la sociedad es un reflejo directo de cómo se encuentran las familias en su interior.
La familia ha perdido su esencia fundamental que es la de hacer hombres de bien, con buenos principios morales y útiles a la sociedad. Los padres, quienes son los principales gestores en formar cimientos sólidos en los hijos, para que puedan desempeñarse exitosamente dentro de la sociedad, ya no desempeñan tal papel.
Las familias de hoy son grupos de personas que poco tienen en común, que conviven pero no comparten, que no se ayudan, y que no se conocen entre sí.
Pero lo más triste y preocupante de todo, es que en las familias de hoy, no existe Dios, y sin Dios, sabemos que es imposible funcionar bien, porque por más buenas intenciones que tengamos, sin Dios nada somos. Cristo mismo lo dijo en Juan 15:5, al expresar lo siguiente:
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Separados de Cristo NADA podemos hacer, o en otras palabras, que sin Cristo nada puede marchar como debe de ser.
Al sacar a Dios de los hogares, sacamos con él los principios morales, y las buenas relaciones entre los integrantes de la familia. No hay comunicación, ni tampoco tiempo para la convivencia familiar, pero también se perdió el respeto, la tolerancia, la solidaridad y con todo ello el amor, que es el que forma los fuertes y estrechos vínculos dentro del hogar.
Aparece entonces el divorcio, el aborto, el adulterio, la pornografía tan de moda en la actualidad, la rebeldía y el libertinaje de los hijos contra la autoridad de los padres, el homosexualismo, etc, estrategias todas creadas por el enemigo para acabar con la institución sagrada creada por Dios desde el principio, y en contra de su Voluntad.
Entonces qué hacer? ¿Cómo podemos restaurar la familia y aportar así nuestro granito de arena para salvar a la sociedad?
Cómo Restaurar la Familia
Para restaurar la familia, en primera instancia hay que comenzar por resolver los problemas y dificultades que tienen los padres entre sí como pareja, y para hacerlo tienen que volverse a Dios, porque es obvio que los problemas surgen por no tomar en cuenta a Dios en nuestras vidas.
Si nunca tomamos en cuenta a Dios, entonces el diablo se aprovecha y toma a la familia por su cuenta. Lo primero que tienen que hacer los esposos es comenzar a orar, entregándole su familia a Dios diariamente, y a leer la Palabra de Dios, tanto juntos como de manera individual, porque es esta la que nos guía hacia los caminos perfectos de Dios.
Dios quiere restaurar las familias, pero somos nosotros los que tenemos que estar dispuestos a permitírselo, invitándolo a ser parte de ella. Puede que no sea fácil, pero si ambos se encuentran dispuestos, y con la ayuda de Dios, es seguro que lo lograrán.
Pero si uno de los dos no está dispuesto, aquel que lo esté, aférrese a Dios fervientemente y persista en el estudio de la Palabra, que con seguridad Dios hará lo que tiene que hacer.
Una vez restablecida la pareja, ambos tendrán que luchar por retomar correctamente la crianza de los hijos, poniendo los cimientos adecuados de acuerdo a la Palabra de Dios, pero además inculcándoles el respeto y el amor a Dios. Dice en Proverbios 22:6: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”.
Esto significa que los cimientos que ponemos en nuestros hijos si son fuertes y conforme a la Voluntad de Dios, haremos de ellos hombres de bien por encima de cualquier situación o circunstancia, y difíciles de persuadir por las malas influencias. Estos hijos, un día establecerán sus propios hogares y tendrán como resultado, familias estables y felices.
Tenemos que entender que si existen familias bendecidas, unidas, estables y felices influirán de manera necesaria en la comunidad, y las familias temerosas de Dios producirán una sociedad próspera, sana y exitosa. Si te parece difícil este método, te aseguro que no hay otro método más confiable que permita de verdad restaurar la familia.
Pero hay una promesa maravillosa de Dios que dice así: “El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres”.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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