El rasgo principal de un cristiano es el de ser testigo de Cristo. ¿Cómo lo estamos siendo ante el mundo? Lo veremos según la Biblia.

Ser cristianos significa que pertenecemos a Cristo; y si pertenecemos a Cristo tenemos que reflejar su carácter, al punto de que cuando alguien nos vea tenga que decir, ese sí que es un verdadero cristiano, y no porque lo expresemos con palabras, sino por nuestra conducta.

Reflejar el carácter de Cristo significa actuar como Él lo hacía, y para poder imitarlo los cristianos debemos estudiar diaria y muy detalladamente cómo era su carácter, cómo se comportaba ante las circunstancias diarias y cómo enfrentaba sus constantes desafíos.

Porque la vida de Jesús no fue nada fácil, desenvolviéndose en un mundo caído lleno de pecado y de perversidad como el nuestro; siendo rechazado y atacado por los suyos, desde el hogar con sus hermanos hasta los sacerdotes y líderes judíos que veían en Él a un peligroso rival.

Además de las tentaciones de satanás que lo acechaban constantemente. A veces creemos que para Jesús todo fue fácil por ser Dios, pero recordemos que Él tenía que enfrentar sus retos como hombre para poder salvarnos.

Cómo Ser Testigos de Cristo

Así que ser Testigos de Cristo es precisamente reflejar su carácter, porque eso es parte de nuestra importante misión en este mundo, demostrando así que pertenecemos al único Dios Viviente. El dijo: «Vosotros, pues, sois mis testigos, que yo soy Dios», Isaías 43:12.

Tenemos que ser luz en medio de tanta oscuridad de modo que el mundo nos distinga de los que andan en tinieblas por nuestra integridad y nuestros principios morales.

Para ser testigos de Cristo debemos ostentar un carácter puro y santo, lleno de misericordia y de amor por los demás. Debemos ser tolerantes, bondadosos, compasivos y corteses, llevando un mensaje de amor y de consuelo a todos los necesitados, así como Jesús siempre lo hizo.

El testigo de Cristo debe ostentar en su carácter “el fruto del Espíritu que es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; porque  los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos», Gálatas 5:22-23.

La santificación es un proceso, para el cual debemos estar comprometidos, avanzando hacia la perfección que nos exige Dios.

Y mientras más rápido avancemos será mucho mejor porque vendrán tiempos de tribulación como no los han habido antes ni los habrán según Jesús profetizó en Mateo 24, y solo los que hayamos permitido al Espíritu Santo trabajar en nuestras vidas, sometiendo todas nuestras debilidades y flaquezas a Dios para vencer el pecado, estaremos mejor preparados para soportar tan difíciles pruebas.

Jesús dijo: «Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono», Apocalipsis 3:21. Al que venciere qué? Las debilidades del carácter, el pecado, y crucificar el yo, porque solo así podremos lograr la tan anhelada meta de alcanzar el cielo.

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