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Cómo Trabajar en la Obra del Señor

Cómo Trabajar en la Obra del Señor

Cómo Trabajar en la Obra del Señor (Image by Amosii from Pixabay)

Todos los cristianos tenemos una misión que cumplir. ¿Entonces cómo trabajar en la obra del Señor? Veremos que dijo Jesús al respecto.

En el mundo se nos enseña que nacemos para tener éxito y para ser felices. El éxito se mide generalmente por cuantas posesiones materiales adquirimos, y la felicidad se mide por cuantos eventos de disfrute y placer obtenemos a lo largo de nuestra vida. De hecho el mundo nos ofrece toda clase de diversiones materiales que ocupan nuestro tiempo, tales como fiestas, juegos, entretenimientos, viajes de placer, paseos, cruceros, y aun adquirir cosas que no necesitamos, que solo sirven para satisfacer estrictamente nuestros deseos mundanos.

De tal manera que si nuestras posibilidades económicas lo permiten, somos catalogados como personas exitosas y felices. Sin embargo, el propósito de Dios para nuestras vidas al crearnos es absolutamente diferente. Dios no nos creó para ser exitosos y felices de acuerdo a los parámetros del mundo. Dios en realidad nos creó para darle la gloria y la honra a Él, y para ayudar y servir a los demás, algo muy diferente de lo que nos enseña el mundo. Dice en Isaías 43:7 lo siguiente: «Todos los llamados de mi nombre, para gloria mía los he creado, los formé y los hice». Y agrega: «Yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú», Isaías 43:1.

Debemos recordar que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, y por tal motivo, tenemos muchos de sus atributos, pero gracias al pecado, nuestra esencia divina fue distorsionada, nos separamos de Dios, y nos alejamos también de sus propósitos eternos. Comenzamos entonces a ser dirigidos por la corriente de un mundo caído gobernado por satanás; un mundo en el cual Dios desaparece por completo de nuestras vidas, y por ende tampoco nos importa el prójimo.

Aprendemos a ser egoístas, y a pensar solamente en nuestros propios deleites e intereses, muchísimas veces a costa de los demás, al punto de perder no solamente el respeto sino también el amor por quienes nos rodean. Es por eso que Jesús dijo: “Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará«, Mateo 24:12.

Y es cierto que la maldad vino a ser el resultado del egoísmo, y de pensar solo en nosotros mismos, trayendo como consecuencia la falta de amor por los demás. Todo esto no es mas que la obra de satanás, pero Jesús vino a deshacer las obras del diablo.

Cristo Vino a Deshacer las Obras del Diablo

Dice la Biblia en 1 Juan 3:8 que Cristo vino a deshacer las obras del diablo. Jesús, en vista de que este mundo estaba tan perdido, vino a salvarnos; El vino a arrebatarle a satanás su liderazgo sobre nosotros y a poner orden sobre la Creación. Hoy quienes entendemos la obra de Jesús por su sacrificio, y lo aceptamos como Señor y Salvador, tenemos una importante misión que cumplir y es la de servir de puente para llevar a otros a sus pies.

Cristo vino a darnos la buena noticia de que hay esperanza; de que a pesar de que este mundo está como está, Dios tiene algo mejor para nosotros y es una vida eterna en el cielo con El. Él lo prometió cuando dijo: «En la casa de mi Padre muchas moradas hay; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis», Juan 14:2-3.

Pero Jesús no quiere que esperemos esa promesa sin hacer nada. El quiere que cuando nosotros hayamos recibido esa verdad, la compartamos con otros, pero no como una opción sino como una obligación. El dijo antes de subir al cielo: «Id por todo el mundo y compartid el Evangelio a toda criatura», Marcos 16:15

Cómo Trabajar en la Obra del Señor

Jesús no solo quiere que compartamos con otros esta verdad, sino que nos quiere activos trabajando en su obra. ¿Pero cómo trabajar en la obra del Señor? Utilizando nuestros dones y talentos (1 Corintios 12:4-11). Dios ha dotado a cada ser humano con diferentes habilidades, cualidades, dones y talentos para que los ponga al servicio de la humanidad.

El quiere que utilicemos esos talentos para hacer multiplicar los ciudadanos del Reino de Dios, al que se supone que ya nosotros los cristianos pertenecemos. No es para esconderlos o mal utilizarlos. Esto lo vemos bien representado en la parábola de las minas de Lucas 29:12-27.

El hombre noble quien se fue a recibir un reino es Jesús. Los siervos somos nosotros, todos los que hayan vivido y aun vivamos hoy hasta su regreso. Las minas que ha dejado a sus siervos son nuestros talentos, y lo que hagamos con ellos tendremos que rendirle estricta cuenta a Él. Los que no querían que Él reinará fueron los fariseos quienes lo mandaron matar.

Porque al final, cada ser humano tendrá que enfrentarse a Dios y recibir la justa retribución de todo lo que hace, ya que Él mismo lo dijo en Apocalipsis 22:12: «He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra». (Ver también Job 34:11).

Cristo viene no solamente por su iglesia fiel sino también a dar a cada quien lo que le corresponde de acuerdo a como haya vivido y a como haya trabajado o no para su obra. Todos seremos juzgados, de tal manera que más vale que el Señor cuando regrese nos encuentre trabajando con diligencia, ganando almas para el Reino, y entonces poder ser aceptados en el cielo.

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Esta entrada fue publicada en octubre 30, 2023 por en Transformación en Cristo, Uncategorized y etiquetada con , .
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