Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

Ser Como Niños para Entrar al Cielo

Ser Como Niños para Entrar al Cielo

Ser Como Niños para Entrar al Cielo (Image by bess.hamiti@gmail.com from Pixabay)

Jesús dijo que tenemos que ser como niños para entrar al Reino de los Cielos ¿Qué quiso decir el Señor con eso? Lo veremos a continuación.

Para poder entender mejor esto debemos analizar y entender el comportamiento de un niño ¿Pero cómo es un niño? Es bien interesante según la sicología como definen a un niño:

1. Es sensible a los sentimientos de otras personas y experimenta emociones intensas. Esto significa que el niño es sincero en lo que siente y cómo lo siente, sin pensar en lo que van a pensar otros de él. Su inocencia y su corazón puro, le impiden pensar mal de otros puesto que aún no ha tenido experiencias desagradables como las que tenemos los adultos; y si las tiene con sus amiguitos, no guarda rencor y está dispuesto a pedirles perdón con tal de recuperar su relación. Y además se conmueve fácilmente con el dolor ajeno.

2. No puede tomar decisiones por si mismo por lo que siempre tiene que pedir la dirección de sus padres para cualquier cosa que quiera. Esto significa, dependencia total de sus padres.

3. Se interesa fácilmente por los principios sencillos del Evangelio, tales como la oración y la obediencia (aun a muy temprana edad, 2 o 3 años). Para un niño es fácil creer lo que sus padres le dicen, y si ellos le hablan de Dios, confían plenamente en sus palabras y pueden hacerse una buena imagen de Dios solo por lo que le enseñan los adultos.

4. Es obediente y respetuoso a sus padres porque entiende que ellos son la autoridad y que lo aman y lo protegen.

Los adultos, por el contrario, a medida que vamos creciendo y nos desenvolvemos en un mundo lleno de maldad y perversión, no solo vamos adquiriendo malos hábitos que desagradan a Dios (Ver Gálatas 5:19-21), sino que nos volvemos desconfiados y muchas veces indiferentes ante el dolor ajeno, por miedo a que nos hagan daño. De hecho eso lo profetizó el Señor cuando dijo: «Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará», Mateo 24:12. 

Ser Como Niños para Entrar al Cielo

Jesús dijo: «De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos», Mateo 18:3.  Es difícil siquiera pensar en la posibilidad de ser como niños, pensar como niños o sentir como niños en un mundo donde impera la maldad, la desconfianza y el desamor.

Además porque en el mundo nos enseñan a ser independientes y autosuficientes lo más temprano posible, por lo que nos cuesta siquiera pensar en depender de Dios. Sin embargo tenemos que hacerlo porque solo de esa manera alcanzaremos ese nivel de pureza que requiere Dios para aceptarnos en el cielo. Dios necesita ese corazón puro de un niño que está dispuesto a someterse por completo a la Voluntad de un Padre amoroso como Dios.

Un corazón que esté dispuesto siempre a perdonar cualquier ofensa por grande que sea, pero que también esté dispuesto a dar y ayudar aun a sus enemigos, sin esperar nada a cambio. Por eso dice el apóstol que «no debemos mirar cada uno por lo nuestro propio, sino cada cual también por lo de los otros», Filipenses 2:4.

Ser altruístas en vez de egoístas, y para lograrlo tenemos que crucificar el yo. Debemos entender que como hijos de Dios le pertenecemos a Él. Todo lo que tenemos es suyo, comenzando por nuestras habilidades, dones y talentos, por lo que no podemos ser independientes de su Voluntad ni de sus planes, pues al ser independientes de Dios, estamos siendo esclavos de un poder maligno que está en franca rebelión contra Dios, porque recordemos las palabras de Jesús al decir: «Quién no está conmigo, está contra mí», Mateo 12:30.

¿De parte de quién o con quién queremos nosotros estar? Cada cual tendrá que tomar una decisión, pero recordando siempre que al no decidirnos por Dios, ya estamos poniéndonos de parte del enemigo de Dios. No juguemos con nuestra eternidad, porque Jesús viene pronto.

En conclusión podemos decir que para entrar al cielo debemos tener la pureza y la sensibilidad que tiene un niño para enfrentar el mundo; y esto por encima de cualquier cosa que hayamos tenido que vivir o que sufrir.

Es por eso que necesitamos clamar a Dios para que nos dé un corazón nuevo; un corazón de carne que pueda estar por encima de cualquier adversidad y que pueda amar de manera franca, intensa, sincera e incondicional así como Cristo nos amó a todos.

Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la mejor manera de llevar el evangelio a todo rincón.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada en octubre 18, 2023 por en Transformación en Cristo y etiquetada con , .
Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

Lumbrera

Cristianismo y otros temas de interés

Piensa en Dios

Blog para jóvenes cristianos

Blog para jóvenes cristianos

Un lugar para reflexionar juntos....

SOLTAR LA PALABRA

Mensajes predicados por Juan Manuel Montané