
Una Inquebrantable Fe (Image by floyd99 from Pixabay)
La inquebrantable fe es la que nunca desmaya y la que siempre recibe lo que anhela. A continuación una hermosa historia que lo comprueba.
Una Inquebrantable Fe
«El Dr. Mark era un oncólogo famoso. Un día voló a una importante conferencia en otra ciudad donde iba a recibir un premio en medicina. Sin embargo, una hora después del despegue, hubo un aterrizaje de emergencia en un aeropuerto cercano. El médico alquiló un automóvil y se dirigió a la conferencia.
Sin embargo, poco después de su partida, el clima empeoró y comenzó una violenta tormenta. Debido a la fuerte lluvia, el GPS del auto dejó de funcionar, y giró en la dirección equivocada y se perdió.
Después de dos horas conduciendo, se sentía hambriento y terriblemente cansado, por lo que decidió buscar un lugar para quedarse. Finalmente, se encontró con una pequeña casa. Desesperado, salió del coche y llamó a la puerta.
Una mujer abrió, él le explicó y le pidió que usara el teléfono, la mujer le dijo, que no tenía teléfono, pero que podía entrar y esperar a que mejorara el clima, hambriento, mojado y cansado, el médico aceptó su oferta y entró. La mujer le ofreció té caliente y dijo que iría a orar.
El Dr. Mark sonrió y dijo que solo creía en el trabajo duro. Sentado a la mesa, tomando un sorbo de té, el médico observó a la mujer orar junto a la cama a la tenue luz de las velas; el médico se dio cuenta de que la mujer necesitaba ayuda, así que cuando terminó de orar, le preguntó: – ¿Qué es exactamente lo que quieres de DIOS? ¿Crees que DIOS alguna vez escuchará tus oraciones?
La mujer sonrió tristemente y dijo:
-El bebé de la cuna es mi hijo, tiene un tipo raro de cáncer, y solo hay un médico, que puede curarlo, su nombre es Mark, pero yo no tengo el dinero, y el Dr. Mark vive en otra ciudad. DIOS todavía no ha respondido a mi oración, pero sé que me ayudará, y nada quebrantará mi FE.
Aturdido y sin palabras, el Dr. Mark simplemente se echó a llorar, y susurró: -DIOS es maravilloso!!!
Recordó todo lo que le había pasado: el accidente de avión, la lluvia torrencial que le hizo perder el rumbo, y todo lo demás. Con lo sucedido él entendió que DIOS no solo respondió la oración de la señora, sino que también le dio a él la oportunidad de salir del mundo material y de ayudar a los pobres que no tienen más que la oración».
“Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho», 1 Juan 5:14-15. Porque Dios siempre responde.
¿Cuántas veces hemos dejado de orar justo antes de que llegara el milagro? Dios tiene mucho para darnos, pero somos nosotros los que a veces nos impacientamos y nos rendimos ante la espera. Dios muchas veces se demora porque quiere probarnos. Quiere probar nuestra fidelidad, nuestra perseverancia, y nuestra confianza en El. Recordemos lo que contó Jesús en Lucas 18:1-8:
“También les refirió una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí:
Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia”.
Una fe inquebrantable es aquella que persiste por encima de cualquier circunstancia; es la que no se rinde aunque las posibilidades para alcanzar lo anhelado sean casi nulas, porque es ahí donde Dios mejor trabaja, para demostrarnos su Gloria, su Grandeza y su Poder. Es el poder de la fe.
No nos rindamos y más bien perseveremos. Y si por algún motivo nuestra fe decae, entonces clamemos a Dios de corazón para que la fortalezca y nos permita aferrarnos más a lo que estamos pidiendo, porque dice en Hebreos 11:6 que “sin fe es imposible agradar a Dios, pues es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que es galardonador de los que le buscan”.
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