
Cuál es la Tierra Prometida para los Crisianos
La tierra prometida de los judíos fue Canaán. Pero cuál es la tierra prometida para los cristianos? Veremos lo que dice la Palabra de Dios.
Cuando Dios escogió a Israel para hacerlo su Pueblo les dio la promesa de una tierra nueva, donde fluía leche miel (Números 14:8-9). Esto representaba la riqueza del territorio y la grandeza de la misericordia y poder de Dios para con ellos; y esa tierra se llamaba Canaán.
¿Qué simbolizaba la miel? La miel es considerada un alimento sagrado para los judíos y simbolizaba prosperidad y abundancia. Por otra parte la leche simbolizaba la Palabra de Dios, y era a través de su lectura y el estudio de ella que ellos debían aprender acerca del Creador y su plan de Salvación.
Inicialmente cuando Dios escogió a Israel y les dio todas las maravillas y ventajas que Él puede dar a seres humanos, lo hizo con el único fin de que fueran un Pueblo Especial y sirvieran de representantes suyos para salvar al mundo, es decir, para que por medio de una conducta intachable dieran a conocer a Dios y los acercara a Él. Pero la arrogancia y prepotencia de ellos al tener tantos privilegios sobre el mundo, los hizo olvidar quien era Dios.
Ellos lamentablemente olvidaron que todo lo que tenían y la grandeza que habían logrado se la debían solo al amor y la misericordia de Dios, y entonces se rebelaron contra El (Salmo 78; 81:7-16). Dios sin embargo fue muy paciente, y por siglos y siglos los perdonó, hasta que finalmente mandó a su Único Hijo, para tratar de salvarlos, pero lo rechazaron y lo mataron.
Esto colmó la paciencia de Dios y entonces los castigó. Fue entonces cuando Dios le dio un vuelco a sus planes, y nos abrió la puerta a los gentiles a través de Cristo. Hoy los cristianos somos el Pueblo Escogido de Dios y también para nosotros existe una tierra prometida.
Cuál Es la Tierra Prometida para los Cristianos
Si bien es cierto que los israelitas no fueron desechados por Dios, pues todo el que acepte hoy a Cristo como su Salvador sea judío o no, será un hijo de Dios (Gálatas 3:28), todos los cristianos tenemos una nueva tierra prometida, muchísimo mejor que la del pueblo de Israel de entonces, que se llama la Canaán celestial, y Cristo ha ido a preparar un lugar para nosotros allá.
El dijo: «En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis», Juan 14:2-3.
El cielo es nuestra tierra prometida y nuestro Salvador no solamente está acondicionando ese bello lugar para nosotros, sino que vendrá de nuevo y nos llevará con El. Qué maravillosa promesa para todos aquellos que estemos dispuestos a santificarnos para irnos con Él, porque recordemos que «sin santidad nadie verá a Dios» (Hebreos 12:14).
Por eso el apóstol Pablo nos exhorta en 1 Corintios 7:1 cuando dice: «Puesto que tenemos tal promesa, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios». Los cristianos ya no somos del mundo pues nuestra verdadera morada está en el cielo, y si queremos en verdad vivir eternamente allá no debemos desperdiciar el tiempo en las cosas vanas de esta vida que es temporal y que muy pronto acabará.
Debemos estarnos preparando para ser dignos ciudadanos del cielo y ser aceptados por Cristo para morar allá. Debemos llevar cada sentimiento, pensamiento y obra en completa armonía con la voluntad de Dios quien ha determinado que «seamos santos porque Él es santo», (1 Pedro 1:16).
Y así como Cristo que nos llamó es santo y permaneció santo en su peregrinaje por la tierra, tenemos nosotros que ser también santos en nuestra propia manera de vivir, (1 Pedro 1:15), de tal manera que no tenemos otra opción, si es que en verdad queremos pasar nuestra eternidad con el Señor.
Nuestro deber primero ahora debe ser el de estar forjando un carácter como el de Cristo quien es nuestro modelo, porque es con base en el carácter puro y perfecto de Nuestro Salvador que seremos juzgados y aprobados si es que tenemos una gran semejanza con El; porque de lo contrario seremos drásticamente desechados. Así pues que tenemos una enorme tarea que cumplir, y debemos hacerlo ya porque el tiempo se acorta cada vez mas.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la mejor manera de llevar el evangelio a todo rincón.
Un sitio para reencontrarte con Dios
Cristianismo y otros temas de interés
Blog para jóvenes cristianos
Un lugar para reflexionar juntos....
Mensajes predicados por Juan Manuel Montané
Me gusta la explicación clara que comparten.
Quisiera saber de qué religión son ustedes o denominacion.
Me gustaMe gusta
Somos cristianos, fieles seguidores de Crsito que guardamos los mandamientos de Dios y tenemos la fe de Jesús. Bendiciones.
Me gustaMe gusta