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La Verdadera Santificación

La Verdadera Santificación

La Verdadera Santificación (Image by Pexels from Pixabay)

Dice la Palabra de Dios que sin santificación no iremos al cielo. Pero en qué consiste la verdadera santificación? Veamos qué dice la Biblia.

 En Hebreos 12:14 dice muy claramente que «sin santidad nadie verá a Dios«, o en otras palabras que si no alcanzamos la santificación que nos exige Dios, no seremos aceptados en el cielo, porque es obvio que ningún pecador podrá ir allá. Y para poder ser santos tenemos que aprender a vencer por completo el pecado. La palabra Santo significa separarnos para Dios, y no tiene que ver con irnos a un monasterio lo más alejados del mundo, no.

Ser santos es aprender a vivir en el mundo pero sin dejarnos contaminar por Él, y eso solo lo podemos lograr a través de Cristo. Los cristianos debemos tener la consistencia del agua que puede adaptarse a cualquier forma de recipiente pero sin dejar de ser agua, es decir, sin perder su esencia de seguir siendo agua. Así mismo los cristianos debemos convivir con un mundo cruel, despiadado, impío y caótico pero sin perder nuestra esencia en Cristo, y aunque es un gran reto, con Cristo todo es posible (Filipenses 4:13).

La Verdadera Santificación

La verdadera santificación comienza cuando entregamos por completo nuestro corazón a Dios, para que mediante nuestra estrecha relación con Él, Cristo pueda poner su molde divino en nosotros desechando toda semilla de impureza y maldad y haciéndonos semejantes a Él. Pero Cristo no puede hacer esa maravillosa obra si nosotros no crucificamos y hacemos morir al «yo». Ese «yo», que hemos aprendido a engrandecer y a enaltecer gracias a la ideología del mundo, dominada por satanás.

Desde pequeños se nos enseña a ser independientes y a sobresalir sobre los demás, pues en eso radica el éxito en nuestra sociedad, pero eso precisamente va en contra de los principios de Dios, pues si queremos seguir a Cristo y alcanzar la Vida Eterna tenemos que renunciar a toda esa ideología para someternos a Dios. Cristo dijo:

«El que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo», Lucas 14:33. Y también dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame», Mateo 16:24. De tal manera que seguir a Cristo es renunciar al mundo y tomar su cruz, o dicho de otra manera, la verdadera santificación, tiene que ver con renunciar al mundo y someternos a Dios.

Y si renunciamos al mundo, la luz de Cristo brillará sobre nosotros difundiendo esa luz mediante una vida humilde, una conducta santa y una integridad a toda prueba, y mostrando al mundo que somos verdaderos hijos de Dios y que heredaremos el cielo. La verdadera santificación es menguar en nosotros y crecer en Cristo, porque el crecimiento en el conocimiento de nuestro amado Salvador es lo que santifica el alma, transformándonos poco a poco de una vida llena de pecado al carácter perfecto de Cristo.

Así Cristo puede llenar todas nuestras expectativas, convirtiéndose en nuestra inspiración para perfeccionarnos y alcanzar los requerimientos de santidad para entrar al cielo. Pero también en Cristo tenemos todo lo bueno que necesitamos para enfrentar estos tiempos tan difíciles. El es nuestra esperanza, nuestra confianza y seguridad; El es nuestra paz, nuestro alivio y nuestro gozo aún en medio de la tormenta.

Pero lo más importante es que Cristo es nuestra justificación y nuestra verdadera santificación en el camino al cielo. De tal manera que si queremos sobresalir, que sea porque cada vez nos parezcamos más a Cristo o por conocerlo mejor. Dice el Señor en Jeremías 9:24 lo siguiente: «Quien se quiera vanagloriar, que se vanagloríe de entenderme y conocerme. Porque yo soy el Señor, que hago misericordia, imparto justicia y hago valer el derecho en la tierra, porque estas cosas me complacen».

La verdadera santificación tiene que ver literalmente con deshacernos del yo para semejarnos a Cristo. Es dejar nuestra vieja naturaleza pecaminosa, para convertirnos en nuevas criaturas que sólo glorifiquen a Dios. En pocas palabras, santificarnos es vivir para Cristo y para sus propósitos eternos.

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Esta entrada fue publicada en junio 26, 2023 por en Vida Eterna y etiquetada con , .
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