
Por Qué Hay Tanta Maldad en el Mundo (Image by un-perfekt from Pixabay)
La maldad impera con fuerza en todas partes. ¿Pero de dónde viene? ¿Por qué hay tanta maldad en el mundo? Lo veremos a continuación.
Es un hecho que jamás en la historia de la humanidad, se había visto tanta maldad como la que conocemos hoy. Y esa misma maldad es la que ha hecho que «el amor de muchos se haya enfriado», como lo profetizó Jesús en Mateo 24:12, al punto de importar demasiado poco lo que le suceda a los demás.
Por Qué Hay Tanta Maldad en el Mundo
¿Pero por qué hay tanta maldad en el mundo? La maldad no es mas que el resultado de haber sacado a Dios de los corazones de la gente, y la falta de Dios en los corazones, ha hecho que el amor de muchos desaparezca. Dios es amor, y si Él no permanece en nuestro corazón no podemos amar tampoco al prójimo, porque el que no ama no ha conocido a Dios.
La Maldad de los Falsos Cristianos
Pero la maldad no es ajena al cristianismo aunque sí debiera serlo; porque si estadísticamente hay 2300 millones de cristianos en el planeta, es decir, la tercera parte de la población mundial, por qué entonces vemos tanta violencia, crimen y descomposición social? Dice el apóstol en 1 Juan 4:20-21 lo siguiente:
«Si alguno dice, yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de Él: El que ama a Dios, ame también a su hermano».
Hay millones y millones de cristianos que van cumplidamente a la iglesia cada ocho días, que pueden ser aún líderes de la misma, predicar y predicar acerca del amor de Dios y sin embargo no amar al prójimo y no estar dispuestos a perdonar a sus enemigos.
Amar al prójimo es amar a todo el mundo sea de la condición que sea, aun perdonar, amar y servir a sus enemigos cuando sea necesario, porque eso fue lo que Jesús nos enseñó. Por eso el apóstol Pablo dijo en Gálatas 5:13-14 lo siguiente: «Servíos por amor los unos a los otros, ya que toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo»; Porque «el amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor», Romanos 13:10.
Así pues, que si todos los cristianos cumpliéramos a cabalidad con esto, no existiría la maldad, porque siendo un porcentaje tan alto como la tercera parte de la población mundial, tendríamos que hacer una diferencia tal, que podríamos cambiar el mundo. Mi intención aquí es que todos, incluyéndome por supuesto, nos pongamos la mano en el corazón y reflexionemos al respecto, analizando como es que cada uno de nosotros siendo cristianos estamos contribuyendo a la maldad del mundo.
Porque el que ama, perdona; el que ama sirve y ayuda desinteresadamente; el que ama al prójimo no lo defrauda. Según las enseñanzas de Jesús, debemos pensar primero en los demás que en nosotros, así lo expresa el apóstol en 1 Corintios 10:24: «Ninguno busque su propio bien, sino el del otro». ¿Cuántos, aun cristianos hacemos eso?
Demasiado pocos diría yo, y es por eso que hay tanta maldad en el mundo, porque los cristianos no somos como Cristo, y no podemos reflejar su carácter, porque la clave para acabar con la maldad es pensar primero en el otro que en nosotros. Cristo lo definió de la siguiente manera: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz y sígame», Mateo 16:25.
Negarnos a nosotros mismos es negarnos a nuestros placeres y deleites para pensar y actuar en beneficio de nuestro prójimo, de tal manera que cuando todos los cristianos lleguemos a ese nivel, si podremos cambiar el mundo. Sin embargo es obvio que eso no va a suceder porque satanás ha sabido hacer muy bien su tarea y ha logrado sembrar en el corazón de un muy alto porcentaje de cristianos que eso es imposible de lograr, haciendo quedar a Jesús como un mentiroso, y ellos prefieren creer en satanás que en su propio Salvador.
Es por eso que como dijo Cristo: «Muchos son los llamados pero pocos los escogidos», Mateo 22:14, y aunque Cristo murió por todos y la Salvación es para todos, la mayoría se perderán, aunque sean fieles colaboradores en la iglesia y asistan asiduamente a ella.
Porque sólo los que estén dispuestos a vivir para Cristo y a vivir como Cristo lo hizo aquí en la tierra, sirviendo con amor desinteresado al prójimo se salvarán. Demasiado pocos verdad? Mi llamado hoy es que nos hagamos un concienzudo examen de cómo está nuestra posición como cristianos ante Dios, y si estamos dispuestos a seguir sus exigencias; y en caso de que salgamos reprobados en dicho análisis, clamemos a Dios para que nos transforme y podamos hacer la tarea que Él nos encomendó, no sólo para ser salvos sino para contribuir en disminuir la enorme maldad que hoy aqueja al mundo.
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