
Aprendiendo de Jesús
Cristo nuestro Salvador tiene que ser nuestro principal maestro y es por eso que hoy hablaremos de lo que podemos aprender de Cristo.
Una de las frases más usadas por el Señor era: «Aprended de mí, como yo de mi Padre”. Decía también: «Sed imitadores de mi». El apóstol Pablo también lo decía: «Sed imitadores de mi como yo de Cristo», 1 Corintios 11:1 El mundo de hoy está lleno de modelos y prototipos que emulan a satanás algo que ha dado gran fuerza y poder al enemigo de Dios sobre el mundo trayendo las más grandes desgracias a la humanidad.
Porque en la medida en que hemos ido sacando a Dios de los hogares e instituciones, el diablo ha podido establecerse y posesionarse con más fuerza y de manera casi imperceptible. Gracias a esos prototipos y modelos, los valores y virtudes se han distorsionado al punto de que admiramos a todas aquellas personas que sobresalen por su maldad y falta de principios éticos, y aun son elegidos por la gente para regir los destinos de los pueblos, dándole de este modo la espalda a Dios y generando el caos en el mundo que nos encontramos hoy.
Pero Jesús, nuestro amado Redentor vino a deshacer las obras del diablo (1 Juan 3:8 ) y por eso siempre decía: “Sed imitadores de mí como yo del Padre». Desde que empezamos a vivir estamos siempre aprendiendo de alguien y en primera instancia de nuestros padres y educadores; pero aprendemos también de nuestros amigos, de nuestros líderes, de nuestros jefes, aún de nuestros vecinos, estamos aprendiendo algo.
Aprendiendo de Cristo
¿Pero cuántos estamos aprendiendo de Jesús el Salvador del mundo, y el líder más grande que ha dado la historia y que fue enviado por Dios? Demasiado pocos diría yo, y lo digo con convicción, porque si fueran más los que aprendieran de Cristo este mundo no andaría como está. Dios quiere que seamos como Cristo, y el ser como Cristo más que una opción, es una obligación porque Cristo es nuestro modelo y con base en el carácter de Jesús es que seremos juzgados, y de acuerdo a como salgamos en ese juicio se definirá nuestra entrada al cielo.
Porque Cristo no vino solamente a morir para pagar por nuestros pecados, sino que vino también a enseñarnos como alcanzar la santidad que es parte del paquete de Salvación. Es por eso que tenemos que desarrollar su carácter, y para eso tenemos que imitarlo; pero para imitarlo tenemos que estudiar concienzudamente su vida, para poder vivir como El vivió, y para poder vencer el pecado como El lo hizo.
Algunos dicen que eso es imposible, pero quienes afirman eso es porque ni siquiera conocen a Jesús ni tienen una relación estrecha con Él, porque sí se puede lograr vencer el pecado a través del Espíritu Santo. Es una promesa de Dios. Jesús dijo: «El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro», Lucas 6:40. Y si Jesús lo dice es porque es posible lograrlo, porque Él no miente.
Dios no nos exigiría algo que fuera imposible de lograr, y aunque en verdad nunca podremos vencer el pecado ni todas nuestras debilidades por nosotros mismos, Él nos da el poder del Espíritu Santo para poder lograrlo; porque es el Espíritu Santo el que nos capacita para vencerlo y para vivir en santidad como Cristo lo hizo.
Pero recordemos que el Espíritu Santo solo les es dado a quienes estén dispuestos a someterse a Dios y a obedecer fielmente sus mandamientos y preceptos como lo afirma Hechos 5:32. Entonces lo único que tenemos que hacer para aprender de Cristo es estudiar su vida a través de los cuatro evangelios e ir de la mano del Espíritu Santo quien será nuestro ayudador en todo el proceso.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la mejor manera de llevar el evangelio a todo rincón.
Un sitio para reencontrarte con Dios
Cristianismo y otros temas de interés
Blog para jóvenes cristianos
Un lugar para reflexionar juntos....
Mensajes predicados por Juan Manuel Montané
Comentarios recientes