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Cuál Es Mi Propósito en la Vida

Cuál Es Mi Propósito en la Vida

Cuál Es Mi Propósito en la Vida (Image by Sabine van Erp from Pixabay).

Nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos, sin saber que hay un propósito en la vida. ¿Cuál es mi propósito? Veamos qué dice la Biblia.

Los seres humanos nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos, sin darnos cuenta en la mayoría de los casos, que hemos nacido con un propósito que nos diferencia de los animales.

Cuál Es Mi Propósito en la Vida

Si le preguntamos a alguien cuál cree que es el propósito del hombre en la vida, muy probablemente dirá que es buscar la felicidad y tener éxito. Un propósito bastante egoísta por cierto. Pero en un mundo de facilismo como el actual, cada quien piensa solo en su propio bienestar.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Fuimos creados por Dios con un propósito eterno, que después del pecado se fundamenta en prepararnos para el cielo y en servir al prójimo de manera desinteresada. Dice el apóstol Pablo: «Que nadie busque su propio bien, sino el de su prójimo», 2 Corintios 10:24.

¿Quién en nuestra sociedad piensa más en el prójimo que en sí mismo? Nadie, porque el mundo de hoy está regido por satanás, y él se ha encargado de que el hombre se olvide de Dios y de sus principios. Dios nos ha dado la vida para que la vivamos de acuerdo a sus mandamientos, hoy ya puestos en desuso, y tenemos responsabilidades cuyo objetivo fundamental es la eternidad con Él. Porque este mundo es temporal y muy pronto llegará a su fin.

Cuando entendamos que ese es nuestro propósito podremos comprender la necesidad de ayuda divina, puesto que por nosotros mismos nada podremos hacer. Jesús lo dijo en Juan 15:4-5: «Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer».

Nuestra vida terrenal debe producir frutos espirituales para Dios y frutos de amor y ayuda para nuestro prójimo. Esto significa que una vida sin Cristo es una vida de completo fracaso, aunque tengamos muchas posesiones; aunque seamos admirados por muchos o aunque seamos multimillonarios, porque nada de eso nos servirá cuando tengamos que enfrentar a Dios.

Dice la Biblia que «todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus actos , de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo», 2 Corintios 5:10. El Señor no nos preguntará cuánto dinero tenemos, o cuántas cosas materiales hemos atesorado, sino a cuántos de nuestros hermanos (prójimo) hemos ayudado, a cuántos hemos servido y a cuántos hemos llevado el mensaje de Salvación.

Dios nos pone una norma divina de excelencia para alcanzar el cielo, y al estar nosotros dispuestos a conseguirla, Dios pondrá todos sus recursos espirituales y sobrenaturales a nuestra disposición para empoderarnos e impulsarnos hacia ella. Porque es de suma importancia para Dios y para su obra que desarrollemos al máximo las facultades que nos ha dado el Creador para así poder hacer el mayor bien posible.

Recibimos la vida de manera transitoria y tenemos que pensar de qué manera la podemos hacer más provechosa, en bien de la humanidad, porque nuestro paso por la tierra es solamente valioso en la medida en que empleamos todos nuestros dones en beneficio de otros.

Dios dio a cada uno diferentes talentos cuyo objetivo es ponerlos al servicio del prójimo. No son para nosotros, ni para nuestro beneficio y gozo, sino para ayudar y servir a otros, porque Él nos pedirá cuentas de cómo los usemos aquí en la tierra. Y para eso Dios ha dado a cada ser humano dones y talentos muy especiales para usarlos en beneficio de quienes nos rodean.

Si cada ser humano comprendiera la importancia de esto, y lo pusiera en práctica con el amor de Cristo, satanás habría tenido que cambiar de oficio y nuestro mundo sería maravillosamente hermoso. Clamemos pues a Dios para que nos ayude a descubrir para qué estamos en este mundo, que nos muestre cuál es nuestro propósito y de qué manera podemos usarlos para su gloria y para su honra.

Porque si bien es cierto que el propósito de todos en este mundo es prepararnos para entrar al cielo y servir y amar al prójimo mediante el amor de Cristo, el propósito de cada quien es bien diferente el uno del otro, porque el propósito individual dependerá de los dones y talentos que Dios le haya dado de manera exclusiva a cada ser humano.

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Esta entrada fue publicada en marzo 28, 2023 por en Transformación en Cristo y etiquetada con , .
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