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Cómo Vencer las Tormentas

Cómo Vencer las Tormentas

Cómo Vencer las Tormentas (Image by 0fjd125gk87 from Pixabay)

Las tormentas son parte de esta vida y las tendremos que afrontar. A continuación veremos cómo Vencer las Tormentas de la mano de Dios.

De Dónde Vienen las Tormentas

Fuimos creados por Dios para ser felices y vivir en paz, pero por la desobediencia de Adán y Eva, entraron al mundo el pecado, y con él todos los malos sentimientos que hoy conocemos como la tristeza, el dolor, el miedo, la angustia etc, que son el resultado del egoísmo y la arrogancia que comenzaron a regir nuestro destino.

El hombre comenzó entonces a pensar en sí mismo por encima del bien de su hermano, y todo cambió. El hombre quiso ser mejor que los demás, llevándose por delante a todos a su paso para poder lograrlo. Si cuando fuimos creados, Dios puso en nosotros sus atributos de amor y justicia para mantener el equilibrio entre todos, con el pecado satanás logró imponer también el egoísmo, el engaño y la maldad para romper toda la armonía que pudiera haber entre las criaturas de Dios.

Todo esto trae como consecuencia las tormentas y calamidades que tarde o temprano tenemos que atravesar. Pero Dios en su infinita bondad ha querido desde siempre sacarnos de ahí, y para eso fue que Cristo vino, para salvarnos de la adversidad, y para darnos vida en abundancia. El dijo: «El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; pero yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”, Juan 10:10. El ladrón es el diablo, quien como dijimos desde el principio vino a robarnos la paz, pero Cristo vino a deshacer sus obras (1 Juan 3:8)

Cómo Vencer las Tormentas

La manera más efectiva de vencer las tormentas es de la mano de Dios. Cristo con su sacrificio ha puesto delante de nosotros no sólo la vida eterna sino también una vida abundante aquí en la tierra. Es una promesa que podemos experimentar por encima de todo. El también dijo: «En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, porque yo he vencido al mundo», Juan 16:33.

Cristo vino y venció todas las tormentas que como hombre tuvo que enfrentar. ¿Cómo lo hizo? Dependiendo por completo del Padre. Él siempre dijo que no podía hacer nada por su propia cuenta, sino lo que el Padre le ordenaba hacer. Su éxito estuvo en el perfecto sometimiento y la entrega perfecta a Dios, además de la obediencia incondicional a sus mandamientos.

Sumisión y entrega es la clave. Dios ha puesto a través de Jesucristo la esperanza de un mundo mejor y debemos aferrarnos a ella, hasta que se convierta en una realidad habitual en nuestra vida. Pero para poder que eso se haga realidad en nuestra cotidianidad, tenemos que arrepentirnos de nuestros pecados y someternos por completo a la autoridad de Dios, estableciendo una íntima relación con Él, a través del estudio concienzudo de su Palabra y la ferviente oración diaria.

No podemos confiar ni creer en las promesas de alguien que no conocemos. Si Dios es un Ser lejano para ti, es porque no te has tomado el tiempo para conocerlo, y jamás será posible establecer una intimidad firme con un extraño, ni recurrir a él en los momentos de dificultad.

Dios tiene que ser parte vital de nuestra existencia, tomándolo en cuenta para todo. El tiene que ser nuestro amigo más íntimo, a quien podamos recurrir tanto en las buenas como en las malas, y permitirle que nos enseñe y que nos guie por el camino que debemos andar. Quien sea incapaz de obtener esta experiencia, es porque su amor a sí mismo es tan grande que le impide humillarse ante Dios.

Vive ansioso y angustiado, buscando soluciones a sus tormentas y problemas en un mundo regido por satanás y se niega consciente o inconscientemente a confiar en Dios. Es por eso que necesitamos nacer de nuevo, recibiendo la simiente pura y perfecta de Dios a través de su Santo Espiritu, para alcanzar esa plena confianza en Dios, produciendo una paz que el mundo no puede entender, porque es la paz en medio de la tormenta, una paz que sobrepasa todo entendimiento y toda comprensión humana.

Porque solo cuando estemos dispuestos a someter nuestra voluntad a la voluntad de Dios y a poner nuestros dones al servicio de la obra de Cristo, hallaremos liviana la carga de la vida, ya que los que guardan los mandamientos de Dios andan de la mano del Salvador y en su compañía descansan.

De tal manera que sólo los que permitan a Cristo trabajar en ellos y ordenar sus vidas encontrarán serenidad y paz, y ninguna tormenta los podrá vencer. Existe una hermosa promesa en Isaías 26:3 que dice así: «Tú guardarás en completa paz a todo aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado».

Esa es una de las más grandes bendiciones de la obediencia a Dios, y es la que nos garantiza tener el favor y la protección de Dios. Pero si de todas formas nos vemos avocados a una situación adversa, tendremos la certeza de salir victoriosos de ella porque el Señor estará con nosotros y podemos confiar en que Él nos ayudará a vencerla.

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Esta entrada fue publicada en marzo 25, 2023 por en Transformación en Cristo y etiquetada con , .
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