
Estaremos Listos para la Prueba Final (Image by Ali Ahmad from Pixabay)
Se apresuran tiempos muy difíciles para los cristianos, pero, ¿estaremos listos para la prueba final? Veremos lo que dice la Biblia.
Nosotros somos la generación del tiempo del fin y se avecinan tiempos muy difíciles en los que todos, buenos y malos, seremos probados. ¿Pero estaremos entonces listos para la prueba final? Esta es una pregunta que nos debemos hacer cada día, para poder hacer los correctivos necesarios y andar firmes en los caminos de Dios, ahora más que nunca.
Pues será esa estrecha relación con Él la que nos garantizará poder enfrentar lo que vendrá. Jesús dijo en Mateo 24:21 lo siguiente: «Porque habrá gran tribulación como no la ha habido nunca ni la habrá”, y esas palabras se cumplirán. También dijo: «Y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre», Mateo 24:9.
Estas palabras se las dijo Jesús a sus discípulos, aquellos que lo acompañaron durante todo su ministerio, y hoy aplican también para nosotros, pero no para todos, sino solo para los verdaderos cristianos. Y será una persecución encarnizada contra todos aquellos que quieran vivir piadosamente, como lo profetizó también el apóstol Pablo (2 Timoteo 3:12).
¿Pero por qué los verdaderos cristianos serán perseguidos? ¿Y por qué lo permitirá Dios? La respuesta es simple, y es porque quien está detrás de todo esto se llama satanás, y el odia tanto a Cristo como a sus fieles seguidores. Porque «un siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido a vosotros, también os perseguirán», dijo también Jesús en Juan 15:20.
Estaremos Listos para la Prueba Final
Las cosas se pondrán tan difíciles, que tendremos que decidir si aceptar que somos cristianos o negarlo para librarnos del asedio y la persecución, pues todas las puertas del sistema en el cual vivimos se nos cerrarán por seguir a Cristo.
¿Estaremos entonces listos para esa prueba tan difícil? ¿Estaremos dispuestos a asumir nuestro cristianismo pase lo que pase? ¿O negaremos a Cristo para no perder los privilegios que tenemos en el mundo? Esta pregunta es bien difícil de responder ahora, pero recordemos las palabras de Jesús al expresar lo siguiente: «A cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos», Mateo 10:33.
Esto significa que si negamos a Cristo, estamos renunciando definitivamente al cielo. Y si no lo negamos, estaremos desafiando un sistema político y social muy bien montado ya en el mundo y manejado por satanás, que será implacable con nosotros.
¿Entonces, qué escoger? Pues la verdad es que si queremos pasar la eternidad con Cristo, tendremos que escogerlo a Él y enfrentar las consecuencias. Pero si esa es nuestra elección, Cristo ha prometido no dejarnos solos. Son muchas las promesas de Dios al respecto.
Veamos algunas: «En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo», Juan 16:33. Cristo ya venció todos esos sufrimientos y por eso nos garantiza que nos ayudará en el proceso. «Estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo», Mateo 18:20. «Con Cristo somos más que vencedores», Romanos 8:28. «Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa», Isaías 41:10.
Esas son promesas de Dios para quienes permanezcan firmes en Él, llevando siempre una vida de obediencia a sus principios y de sometimiento a su Voluntad, no de otra manera. Recordemos la difícil decisión que tuvieron que tomar los tres hebreos en Babilonia cuando se les advirtió que si no adoraban la estatua de oro serían lanzados al horno hirviente (Daniel 3).
Pero a pesar de la amenaza, ellos no quisieron adorar la estatua para no deshonrar al Dios Vivo, y por su desobediencia fueron lanzados al horno de fuego. Ellos no temieron al castigo, y estuvieron dispuestos a morir por Cristo antes que deshonrarlo, y Dios los preservó. ¿Pero por qué fueron preservados?
Porque ellos eran fieles al Señor, obedeciendo siempre sus mandamientos, sometidos a su Voluntad y no dejándose absorber por el mundo. Esa es la clave de todo y es por eso que debemos estar estudiando fielmente la Palabra de Dios y en constante oración pidiendo al Espíritu Santo que nos transforme; que nos capacite para vivir en santidad y poder obtener esa tan necesaria protección en el tiempo de tribulación que se avecina.
Hagamos de Cristo nuestro refugio hoy, porque de lo contrario, nuestras almas serán fácilmente vencidas por las tinieblas y la desesperación, de aquellos tiempos tan horribles que muy pronto vendrán. Llegará el momento en que ningún poder humano nos será de ayuda, y cada uno de nosotros tendrá que vivir por fe, en la medida en que seamos empujados a un conflicto cada vez mayor, y aún mortal con los poderes de satanás; porque los ataques del destructor, irán directamente contra los fieles seguidores de Cristo, sin manera alguna de evitarlos.
Aferrémonos pues a Dios, estudiemos la vida de Jesús, meditemos sobre sus enseñanzas a fin de recibir la instrucción necesaria para no sucumbir ante las calamidades que vendrán, y no desperdiciemos el valioso tiempo que nos queda en banalidades que nos harán perder la eternidad con Cristo en el cielo.
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