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Cómo Permanecer Firme en los Caminos de Dios

Cómo Permanecer Firme en los Caminos de Dios

Cómo Permanecer Firme en los Caminos de Dios

El mundo nos puede desviar fácilmente de los caminos de Dios. Veremos cómo permanecer en ellos a continuación.

En estos tiempos tan difíciles, en los que abunda la iniquidad y escasea generosamente la justicia y el amor al prójimo, los hijos de Dios tenemos que marcar la diferencia, haciendo todo aquello que Jesús nos enseñó y nos encomendó hacer antes de su partida.

Tenemos que ser un pueblo especial, que guarda los mandamientos de Dios porque «somos linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. Nosotros que en otro tiempo no éramos pueblo, pero que ahora somos pueblo de Dios, por su infinita misericordia», 1 Pedro 2:9-10.

Nosotros no éramos el pueblo de Dios, pero gracias a su misericordia y bondad, hemos sido adquiridos por Él como su Pueblo Escogido, para anunciar sus principios; ahora somos hijos por adopción para enseñar su Palabra, para compartir sus enseñanzas y para ser un instrumento de Dios para llevar a otros a los pies de Cristo, porque somos los embajadores de Jesús ante el mundo.

Y tenemos que estar firmes en medio de una sociedad que procura con ahínco invalidar la autoridad de Dios y sus preceptos, porque mientras más se acerque el tiempo de la venida de Jesús, más oposición habrá hacia la Ley de Dios, y tenemos que estar preparados pues no será nada fácil enfrentar tan grandes retos. El enemigo utilizará todas sus venenosas armas para engañar muy sutilmente al mundo, y según el Señor lo dijo, arrastrando aún a los escogidos (Mateo 24:24).

Cómo Permanecer Firme en los Caminos de Dios

Hoy mas que nunca tenemos que ser fieles a Dios porque la Venida de Cristo para recoger a su Iglesia se acerca cada vez más, y quienes no estén listos, quienes no hayan podido vencer el pecado, se quedarán irremediablemente por fuera del cielo, porque no habrá misericordia para entonces.

La eternidad con Cristo es la más hermosa promesa para los hijos de Dios que logren vencer el pecado. Es una promesa condicionada, solo para aquellos que estén dispuestos a luchar y vencer. Cristo lo ha dicho: «Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono», Apocalipsis 3:21.

¿Pero al que venciere qué? Al que venciere sus debilidades y flaquezas; al que venciere los malos hábitos y costumbres; al que venciere todas aquellas cosas que desagradan a Dios y nos alejan de su presencia; en una sola palabra, al que venciere radicalmente el pecado, así como Cristo venció, porque ningún pecador será aceptado en el cielo.

¿Pero cómo podemos hoy permanecer firmes en los caminos de Dios? Solo hay una forma y es permaneciendo en Cristo, porque separados de Él no lo podremos lograr. El mismo lo dijo: «Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer», Juan 15:4-5.

Y es cierto. Sin Cristo nada lograremos porque es su poder el que nos puede capacitar para vencer las tentaciones que a diario nos pone satanás, quien ahora más que nunca trabaja arduamente para conquistar nuestro corazón y desviarnos del camino estrecho que conduce a la eternidad.

La analogía del árbol que es Jesús y sus ramas que somos nosotros es muy interesante. Porque así como cuando quitamos una rama del tallo de un árbol cualquiera, esta se seca y muere por no recibir el alimento (la savia que viene del tronco para nutrirla), así mismo pasa con los cristianos que hemos sido redimidos por Cristo.

Si nosotros no permanecemos aferrados a Jesús, las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, no tendremos las armas necesarias para enfrentar al enemigo, para vencer el pecado y para prepararnos para la eternidad. Es ahora cuando tenemos que estar más alerta que nunca para no ser engañados por los planes maestros de satanás.

Porque el diablo nunca ataca de frente, sino con mentiras y engaños, mostrándonos el pecado como algo atractivo y placentero que no nos puede dañar, y utilizándolo como señuelo para llevarnos a la ruina total. Ahora más que nunca tenemos que estar firmes en los caminos de Dios porque grandes tormentas se aproximan y solo la protección de Dios y su guianza serán nuestro escudo para sobrellevarlas.

Cuidémonos también de las falsas iglesias que proliferan por todas partes y que son regidas por satanás; iglesias que enseñan falsas doctrinas haciéndolas pasar por verdades bíblicas que jamás fueron plasmadas en el texto sagrado. Es por eso que debemos pedir la dirección del Espíritu Santo para que nos dirija cuando vamos a escoger alguna. Que sea Dios quien nos guíe y nos lleve a ese lugar donde nos quiere usar para su gloria y para su honra.

En conclusión, hoy más que nunca debemos aferrarnos a nuestro Salvador y huir apresuradamente del mundo, porque como dice la Biblia, aunque estamos en el mundo no somos del mundo sino que estamos aquí de paso, y preparándonos para nuestro destino final en el cielo.

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Esta entrada fue publicada en diciembre 20, 2022 por en Conociendo a Dios y etiquetada con , .
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