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Cómo Mantener Firme Nuestra Fe

Como Mantener Firme Nuestra Fe

Cómo Mantener Firme Nuestra Fe (Image by Muntaha Nega from Pixabay)

Estamos viviendo tiempos difíciles en los que más que nunca, tenemos que mantener firme nuestra fe, y veremos cómo lograrlo según la Biblia.

Es cierto que cuando nos convertimos a Cristo la vida cambia para bien en todos los aspectos. Sin embargo como humanos que somos, no podemos evitar a veces sentirnos decaídos y hasta tristes. Pero es en esos momentos de debilidad en los que más debemos buscar a Dios porque es ahí cuando el enemigo puede atacarnos y buscar nuestra caída.

Cómo Mantener Firme Nuestra Fe

La fe debe atravesar y mantenerse firme aún en la peor oscuridad de nuestra existencia. Es cierto que habrá tinieblas en muchos casos, pero aunque parezca que hemos sido abandonados, la verdad es que Dios sigue ahí para nosotros siempre, y tenemos que aferrarnos más a sus promesas. Veamos por un momento las hermosas palabras del profeta en Habacuc 3:17-19 que dice así:

«Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos; Aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar».

Esas son palabras de fe, teniendo siempre la convicción de que aunque todo parezca perdido, que aunque no haya ni un asomo de luz en medio de la más profunda oscuridad, debemos seguir creyendo en el poder de Dios para sacarnos del hoyo en el que nos encontramos.

Es ahí donde debemos probar nuestra fidelidad a Dios y es cuando más debemos estudiar su Palabra con perseverancia; apropiándonos, creyendo y reclamando cada una de sus promesas, que por cierto son muchas. Es por eso que dice el apóstol Pablo «que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios», Romanos 10:17.

Esto significa que la fe se produce, se afirma, se afianza, se mantiene y se fortalece por oír el mensaje de Dios que viene a través de su Palabra. Y el apóstol habla del oír, porque en aquellos tiempos la Palabra de Dios se transmitía oralmente, pues los textos bíblicos eran escritos en pergaminos que sólo eran leídos por los sacerdotes en las sinagogas.

Pero en la actualidad, tenemos el enorme privilegio de contar con la Biblia para leerla y estudiarla cuántas veces estemos dispuestos, y tenemos que aprovechar hoy que aún tenemos la libertad de hacerlo, porque eso pronto se acabará también.

Es la lectura de las Sagradas Escrituras acompañada siempre de la ferviente oración la que mantendrá firme nuestra fe, alejando por completo las asechanzas de satanás. Y mientras más miedo, angustia, tristeza o desolación en el alma, más debemos estudiar la Palabra y más oración ferviente debemos practicar.

Es esta la única manera en que podemos alimentar el alma positivamente y son esos dos elementos los que pueden fortalecer nuestra fe para empoderarnos espiritualmente. No desconfiemos de Dios. No dudemos de su amor, de su misericordia ni de su poder. Sigamos creyendo siempre a pesar de cualquier mala circunstancia, porque eso precisamente es lo que quiere satanás, sembrarnos la duda y alejarnos de Dios.

La fe es el puente de unión entre el Padre y nosotros a través de Cristo; porque no puede haber fe sin Cristo, ni tampoco puede existir Cristo en nosotros, sin una fe firme y bien arraigada. Mientras mantengamos puestos nuestros ojos en nuestro Salvador, Jesucristo, nuestra fe se mantendrá firme, no desmayaremos ante ninguna adversidad, y el diablo no tendrá ningún poder sobre nosotros.

Recordemos la experiencia de Pedro en Mateo 14:22-31, en la que el apóstol pudo caminar sobre el agua sin hundirse, en medio de fuertes vientos. ¿Pero cómo lo hizo? Mientras tuvo la mirada fija en Cristo. Sin embargo, cuando cayó en cuenta de los fuertes vientos, dejó de mirar a Cristo y concentrándose en la tormenta dudó, y entonces comenzó a hundirse. Te invito a leer la historia.

Eso mismo sucede en nuestra cotidianidad, que permitimos que nuestra mente se concentre en la tormenta en vez de concentrarnos en Cristo, y es por esa misma razón que nos hundimos en nuestras dificultades perdiendo de vista al que nos puede salvar de todas ellas.

Que nuestra confianza en Dios sea férrea e inalterable y no permitamos que sea perturbada ni por tentaciones ni por las mentiras de satanás; que no sea minimizada por ninguna tristeza, angustia o dolor.

Sé que puede sonar más fácil de lo que en realidad se pueda llevar a cabo, pero como con todo nuevo hábito que queremos adquirir, todo es posible con práctica, disciplina y persistencia de nuestra parte, pero también con el poder de Dios por su parte. Dios jamás nos deja solos en nuestros procesos de aprendizaje, porque Él es nuestro ayudador y ha prometido estar con nosotros hasta el fin de los tiempos. Y si aún así dudamos, entonces clamemos a Él para que fortalezca nuestra fe y El lo hará, porque con Cristo nunca perdemos.

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Esta entrada fue publicada en noviembre 23, 2022 por en Dios habla hoy y etiquetada con , .
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