Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

Por Qué Dios Permite las Pruebas

Por Qué Dios Permite las Pruebas

Por Qué Dios Permite las Pruebas (Image by Rondell Melling from Pixabay)

Dios permite las pruebas en nuestra vida para forjar el carácter irreprensible para entrar al cielo. Hablaremos de ellas a continuación.

Como cristianos sabemos y entendemos que nuestro destino final es el Cielo, al lado de Nuestro Salvador Jesucristo. Pero siendo ese un premio tan grande e invaluable, no podemos pretender ser recibidos allá sin la preparación necesaria; y dicha preparación sólo se logra a través de las pruebas y dificultades.

Por Qué Dios Permite las Pruebas

Las pruebas y dificultades son el instrumento mediante el cual se produce el verdadero carácter cristiano, y aunque las adversidades no son provocadas por Dios sino que son el resultado necesario de este mundo de pecado, si son permitidas por El para que seamos transformados. Veamos lo que dice Zacarías 13:8-9:

«Y acontecerá en toda la tierra, dice Jehová, que las dos partes serán taladas en ella, y se perderán; mas la tercera quedará en ella. Y meteré en el fuego la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío: y él dirá: Jehová es mi Dios».

Debemos sentirnos privilegiados al ser probados, porque significa que somos escogidos por Dios para sus propósitos, y al probarnos lo que quiere es pulirnos para desechar de nosotros la escoria, y refinar esa esencia divina que todos tenemos muy adentro desde la misma creación del mundo, pero que perdimos gracias al pecado. Lo dice el Señor muy claramente también en Isaías 1:25: «Volveré mi mano contra ti, te limpiaré de tu escoria como con lejía, y quitaré toda tu impureza». Todos seremos probados y aunque no será fácil, saldremos victoriosos si nos aferramos a Dios, porque el Señor jamás nos dará una prueba que no podamos soportar.

La Magnitud de las Pruebas Permitidas por Dios

Todos tenemos que enfrentar y librar nuestras propias batallas para aprender grandes lecciones de sabiduría que de otra manera sería imposible aprender. Sin embargo, Dios como buen Padre que es, mide y pesa muy bien las pruebas antes de permitirlas. Él considera la circunstancia y fortaleza de quien tendrá que soportar la prueba y no permite que sea mayor a su capacidad de resistencia, porque el Señor no pretende aniquilarnos sino transformarnos.

Pero si la persona a pesar de todo sucumbe ante la prueba, es porque no buscó la ayuda de Dios para superarla. Porque otra de las razones por las cuales Dios permite las pruebas, es para que aprendamos a depender por completo de Él. El Señor jamás nos falla en las adversidades, pero debemos reclamar sus promesas para hacerle frente a todas ellas en el Sagrado y Santo nombre de nuestro amado Salvador.

Pero las pruebas de hoy, por difíciles que parezcan son apenas una muestra de las grandes pruebas que vendrán en el tiempo de tribulación que tendrá lugar antes de la venida del Señor, que fue anunciada por Jesús. Y estas pruebas serán solo la preparación para hacernos fuertes y poder soportar aquellas que vendrán. Lo dijo el Señor en Mateo 24:21-22: «Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados».

Esa gran prueba final será tan grande y dolorosa que nuestra mente finita no la puede siquiera imaginar, y durará muy poco tiempo por la misericordia de Dios, porque si durara mucho, nadie la soportaría, pero por amor a sus escogidos, será de corto tiempo. Es por eso que tenemos que prepararnos hoy, aceptando con humildad y mansedumbre nuestras pequeñas pruebas, y aferrándonos cada día mas al Señor para que nos dé la fortaleza necesaria para superarlas todas en victoria.

Todos tenemos que trabajar arduamente en la preparación para el Cielo, y no podemos perder más el tiempo en las vanalidades del mundo, porque el trabajo que tenemos que hacer en nosotros es grande, empezando por crucificar nuestro YO. Ese YO tan grande que cultivamos, acariciamos y consentimos todo el tiempo, pero que nos impide someternos por completo a Dios y que nos robará nuestra eternidad con Cristo si no lo vencemos.

Es por eso que no permitamos que nuestro corazón desfallezca ante las pruebas, sino que fortalezcamos nuestra fe con la firme convicción de que a su debido tiempo Dios nos sacará de ellas, pero si vamos siempre aferrados de su mano poderosa.

Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la mejor manera de llevar el evangelio a todo rincón.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada en noviembre 21, 2022 por en Conociendo a Dios y etiquetada con , .
Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

Lumbrera

Cristianismo y otros temas de interés

Piensa en Dios

Blog para jóvenes cristianos

Blog para jóvenes cristianos

Un lugar para reflexionar juntos....

SOLTAR LA PALABRA

Mensajes predicados por Juan Manuel Montané