
Los Cristianos Tenemos Que Ser la Luz del Mundo
Los cristianos tenemos que ser la luz del mundo pero lamentablemente muy pocos lo son ¿Por qué? Lo veremos a continuación segun la Biblia.
Cristo dijo que nosotros somos la luz del mundo (Mateo 5:14). Sin embargo, y teniendo en cuenta que el porcentaje de cristianos a nivel mundial es exageradamente elevado (aproximadamente 2.500 millones, es decir, la tercera parte de la población mundial), nos surge una incógnita.
Habiendo tantos cristianos ¿por qué no somos la luz del mundo? ¿Por qué siendo tantos no podemos brillar, y el mundo sigue en tinieblas? Valdría la pena analizar el asunto.
Si partimos de la base de que un cristiano tiene que ser como Cristo, santo, puro, cuya vida de obediencia a Dios y sin pecado ostentó siempre a su paso por la tierra, que está pasando entonces con los cristianos de hoy?
Los Cristianos Falsos
La razón es muy simple, y es que el mundo de hoy está lleno de falsos cristianos, que tienen un pie en la iglesia y otro bien plantado en el mundo, sin una conversión genuina.
Porque si de esos 2500 millones de cristianos por lo menos la mitad fueran realmente cristianos verdaderos, nacidos de nuevo y con una conversión genuina, generarían cambios en su entorno y se preocuparían por compartir con otros el evangelio de Cristo, siendo multiplicadores del amor de Dios y de sus invaluables principios. Entonces el mundo sí sería diferente.
Los Cristianos Tenemos Que Ser la Luz del Mundo
Dice en Juan 1:4-5 lo siguiente: «En Cristo está la vida y la vida es la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece y ninguna tiniebla puede prevalecer ante ella. Cristo es la luz verdadera que alumbra a todo hombre«.
Y si Cristo es la luz, los cristianos tenemos que brillar ante el mundo para destruir tantas tinieblas que ha plantado satanás en él.
Los cristianos tenemos que ser también luz y tenemos que alumbrar a los hombres, para que todos vean nuestras buenas obras, y que por medio de ellas glorifiquemos a Dios que está en los cielos, Mateo 5:16.
Los cristianos tenemos que reflejar la luz de Cristo ante el mundo, porque nosotros somos sus representantes en la Tierra.
Cuando practicamos la verdad que es Cristo y vivimos bajo su autoridad, nuestras obras tendrán que ser buenas y agradables a Dios, produciendo los mejores frutos para la eternidad. «Y el que practica la verdad viene a la luz y sus obras son hechas en Dios», (Juan 3:21).
Pero lamentablemente «muchos aman mas las tinieblas que la luz porque sus obras son malas. Y el que hace lo malo, no viene a la luz que es Cristo, para que sus obras no sean reprendidas», Juan 3:19-20.
El diablo ha sabido hacer muy bien su tarea, y ha logrado con sus mentiras y engaños convencer al mundo que no hay ninguna necesidad de transformación ni cambio.
Ha logrado hacerle creer a muchos que Dios por su amor y bondad perdonará todas nuestras liviandades y pecados, porque al final todos seremos transformados como por arte de magia para ir al cielo.
Pero veamos lo que dice el Señor: «La mañana viene para ti, oh morador de la tierra; Ahora pronto derramaré mi ira sobre ti, y cumpliré en ti mi furor, y te juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti tus abominaciones. Mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia y sabréis que yo Jehová soy el que castiga», Ezequiel 7:7-9.
Estas palabras no son precisamente de alguien que esté dispuesto a pasar por alto nuestros pecados, porque todos seremos juzgados por nuestras obras.
Dice también la Biblia en Números 14:18 lo siguiente: «Jehová es tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, pero que de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos».
Dios es bueno, es verdad, y nos ama profundamente, pero es ante todo justo y no perdonará a aquellos que no se arrepintieron ni quisieron disponer su vida para dejar de pecar.
Los cristianos tenemos que ser la luz del mundo y transmitir a otros la luz del evangelio antes de la venida del Señor, porque es nuestra mas grande responsabilidad, o de lo contrario tendremos que rendirle cuentas a Dios por no haberlo hecho.
La Luz del Mundo
¿Pero que significa ser la luz del mundo? Ser luz es reflejar la luz de Cristo en medio de tantas tinieblas, de tanta oscuridad, maldad y pecado. Es destacar en buenas obras. Es hacer la diferencia en medio del caos actual, llevando el mensaje del Señor a través de nuestro comportamiento impecable y limpio.
Es llevar una vida íntegra en cada acto de nuestra cotidianidad. Es amar, ayudar y servir al hermano sin condición. En una sola palabra es reflejar el amor de Cristo en todo tiempo, situación o circunstancia porque es nuestro deber, y porque esa es la Voluntad de Dios que está en los cielos. Tomemos pues la antorcha que Cristo nos ha dejado y comencemos desde ya, a ser verdaderamente la luz del mundo.
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