
El Dominio de Satanás Sobre el Mundo
Adán con su pecado le dio a satanás el dominio sobre el mundo. ¿Por qué? Lo veremos a continuación de acuerdo a la Palabra de Dios.
Cuando Dios creó el mundo, le dio a Adán todo el dominio sobre la tierra, y por encima de él estaba solo Dios.
«Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y dominad sobre los peces del mar, las aves de los cielos, y sobre todas las bestias que se mueven sobre la tierra«, Génesis 1:26-28.
Adán entonces aunque no era el dueño del mundo, recibió de Dios toda potestad sobre la Creación, tanto que fue «Adán quien dio nombre a toda bestia y ave de los cielos, y a todo ganado del campo» (Génesis 2:19-20), y árboles, plantas y demás.
Adán era quien administraba y guardaba el jardín del Edén (Génesis 2:15). Y su relación con Dios era perfecta e inmejorable hasta que un fatídico día, decidió desobedecerle al Señor.
Adán nunca alcanzó a imaginar siquiera las consecuencias que su irresponsable acto le traerían, no solo a él, sino a toda la humanidad (Génesis 3)
El Dominio de Satanás Sobre el Mundo
Con su desobediencia, Adán fue vencido por el mal, y sometido por satanás, porque gracias a su pecado le cedió el dominio a satanás sobre el mundo.
En un enfrentamiento siempre el vencedor no solamente somete, sino que se apodera de los bienes o posesiones del vencido, y eso fue lo que pasó con el mundo; por eso la Biblia llama a satanás, el príncipe de este mundo (Juan 12:31, 16:11). Es por eso que ante las cortes celestiales, el diablo iba en representación siempre de la raza humana (Job 1:6-7, 2:1-2).
Cristo le quitó todo dominio a satanás
Satanás tenía el derecho y potestad de ir y venir por toda la tierra como dueño y señor, pero afortunadamente Cristo, quien pudo vencer el pecado en su naturaleza caída, y con su muerte y resurrección, le quitó todo dominio y potestad sobre ella.
Satanás tentó a Cristo de todas las maneras posibles y nunca lo pudo hacer caer aunque tenía la misma naturaleza pecaminosa y débil que toda la humanidad. Cristo venció en la cruz a satanás, y por eso gracias al sacrificio de Jesús y al poder del Espíritu Santo en nosotros, podemos también vencerlo.
Sin embargo y de manera lamentable, el diablo sigue venciendo al mundo porque está alejado de Dios, y quienes no tienen a Cristo en sus corazones siguen siendo esclavos de satanás.
Es por eso que aunque en teoría el diablo ya está vencido, en la práctica sigue teniendo un enorme poder sobre el mundo, por la falta de Dios en los corazones de la gente.
Somos seres espirituales por naturaleza, y al no estar con Dios, estamos literalmente con el diablo. Recordemos las palabras de Jesús cuando dijo: «El que no está conmigo, está contra mí«, Mateo 12:30.
De tal manera que es hora de escoger bajo cual de los dos poderes queremos estar, si con Cristo o con satanás. Cristo dio su vida por nosotros para salvarnos y del mismo modo nos exige una entrega total.
Pero si no estamos dispuestos a seguirlo bajo sus condiciones, significa entonces que le estamos dando la espalda y sometiéndonos al príncipe del mal. Tengamos mucho cuidado con nuestras elecciones porque de ellas dependerá nuestro destino final.
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