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El Fruto del Cristiano

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El fruto de todo cristiano debe reflejarse en su vida, en sus experiencias y en su cotidianidad. Lo veremos de acuerdo a la Palabra de Dios.

Dice el Señor: «En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, para que seáis así mis discípulos«, Juan 15:8.

Y ese fruto reflejado en nuestro carácter se traduce en amor, bondad, tolerancia, compasión y misericordia, además de la humildad, como rasgo determinante en la vida de todo seguidor de Cristo.

Cristo tiene que brillar en nuestro corazón y en cada experiencia de nuestra vida, para poder reflejarlo a Él y para ser sus embajadores, o de lo contrario lo estaríamos negando.

Son nuestro carácter y nuestra conducta ante el mundo los que se encargarán de demostrar si en verdad somos ramas de la vid verdadera que es Cristo (Juan 15:1).

El Fruto del Cristiano

Dice Jesús: «Todo pámpano (brote) que en mí no lleva fruto, será quitado; y todo aquel que lleva fruto, será limpiado, para que lleve más fruto», Juan 15:2.

Todo cristiano que no produce fruto para el reino de Dios, será simplemente desechado, y el que lleva fruto tendrá que ser podado como cualquier planta, con el fin de que produzca mas fruto.

Esta analogía es muy interesante y muy gráfica para entender mejor el papel del cristiano con relación a Cristo y también de su papel en este peregrinaje terrenal.

La poda puede significar ciertas pruebas de Dios para pulirnos y desechar todo aquello que afecta nuestro crecimiento espiritual.

Somos ramas vivientes de la Gran Vid que es Cristo (Juan 15:2). Y como ramas vivientes que tienen la capacidad de elegir, debemos tener mucho cuidado de no separarnos de la Vid, sino más bien aferrarnos cada día mas a ella con uñas y dientes para evitar ser tocados por el enemigo, ya sea para dañarnos o para alejarnos de Dios.

Si nosotros permanecemos en la vid, vamos a producir mucho fruto, porque separados de Cristo nada podemos hacer.

Y así lo expresa el Señor: «Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer«, Juan 15:5.

Si miramos la analogía del árbol y la rama, permanecer es estar pegada al tronco de manera literal. Pero veamos qué otros significados tiene la palabra permanecer.

La palabra ‘permanecer’ etimológicamente hablando, viene del latín permanere (que significa estar en un mismo sitio todo el tiempo), compuesto con el prefijo per- (que significa por completo) y el verbo manere (que significa quedarse).

Y en otra parte dice que permanecer es «mantenerse sin cambios en un determinado estado, condición o situación».

En resumen, permanecer en Cristo es estar ligados a Él a diario y por completo, sin soltarlo, tal como lo están las ramas al tallo. Mas gráfico y preciso no puede ser.

Significa que ese permanecer en Cristo tiene que ser en todas las actividades del diario vivir. Llevar a Cristo al trabajo, al colegio, al supermercado, en el carro y a todas partes donde tengamos que estar.

Pero habrá sitios donde Él no estará dispuesto a acompañarte como a una discoteca, al cine, a partidos de futbol, redes sociales, etc porque en ninguno de esos sitios se glorifica a Dios.

Jesús nunca te acompañará a un sitio donde Él no sea glorificado. Pero para saber mejor qué clase de sitios son esos o qué clase de actividades no son aceptadas por Él, solamente piensa por lo que conocemos de El a través de la Biblia, qué clase de cosas Él no haría si estuviera hoy en medio de nosotros.

¿Crees por ejemplo que Jesús iría a una discoteca? ¿O que entraría a un teatro a ver una película donde se exhiben escenas de sexo, violencia o terror? ¿O que se pasaría horas enteras metido en Facebook, Instagram, Twitter o cualquier otra red social viendo perfiles de otros usuarios o viendo videos de entretenimiento? ¿O piensas que estaría en un estadio viendo una final de futbol?

Es obvio que nuestro Salvador jamás desperdiciaría su valioso tiempo en ninguna de esas actividades, de tal manera que si Cristo no lo haría, significa que tampoco está de acuerdo con que nosotros lo hagamos, porque todas esas cosas mundanas no nos hacen crecer espiritualmente y nos alejan definitivamente de Dios.

¿Qué clase de fruto espiritual podríamos obtener de esas actividades? Ninguna, porque ese tipo de frivolidades solo nos entretienen y nos embotan la mente para alejarnos de Dios y desviarnos del Camino al Cielo que es precisamente lo que busca satanás.

Jesús solamente se reunía con la gente cuando les quería predicar, o cuando sanaba a los enfermos, de lo contrario se retiraba al monte a orar. «Después de despedir a la multitud, subió al monte a solas para orar; y al anochecer, estaba allí solo», Mateo 14:23. Y también dice en Marcos 1:35 dice: «Levantándose muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allí oraba» .

Jesús nunca fue de bullicios ni de entretenimientos frívolos, porque Él tenía muy claro cuál era su misión en la tierra, y del mismo modo debemos actuar nosotros si en verdad queremos pasar la eternidad con Él.

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Esta entrada fue publicada en junio 15, 2022 por en Dios habla hoy y etiquetada con , .
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