
Ángeles del Bien y Ángeles del Mal
Aunque no nos demos cuenta alrededor nuestro tenemos siempre ángeles del bien y ángeles del mal, que estudiaremos según la Biblia.
Dice en Apocalipsis 12:7-9 lo siguiente:
«Hubo una gran batalla en el cielo. Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él».
Desde la expulsión de satanás con la tercera parte de los ángeles del cielo, existe una gran lucha entre dos bandos, por el dominio de la mente humana.
Después de su caída los ángeles perversos comandados por el diablo trabajan ardua, sigilosa y persistentemente para dominar al hombre y usarlo para sus maléficos fines.
Ángeles del Bien y Ángeles del Mal
Aunque no lo podamos percibir de manera tangible, existe una constante lucha en el mundo espiritual entre el bien y el mal; entre los ángeles de Dios, cuyo objetivo es guiarnos y cuidarnos, y los ángeles del mal cuyo objetivo es dañarnos y alejarnos por completo de Dios.
Satanás por su parte intenta en todas las formas de engañarnos y desviarnos, del camino recto que Dios nos ha trazado, hacia el camino ancho de la desobediencia.
Su principal objetivo es confundir al hombre poniendo en su mente sentimientos equivocados, que en ocasiones pueden parecer buenos e inocentes a simple vista, pero que son contrarios al plan de Dios.
Por eso dice en 2 Corintios 11:14: «No es de extrañar, pues aun Satanás se disfraza como ángel de luz». Por eso la Biblia lo llama el engañador (Apocalipsis 12:9).
Nuestro deber es pues estar muy alertas porque el gran engañador puede, por medio de sus sucias artimañas, lograr sus perversos fines.
Pero Dios que tanto nos ama ha puesto también a nuestra disposición ángeles buenos que nos guardan del mal.
Estos seres celestiales de bondad han sido puestos por Dios para ayudarnos a controlar nuestras debilidades; para protegernos de satanás y para guiarnos por el buen camino ya determinado por el Señor.
Sin embargo para que los ángeles buenos puedan ejercer su tarea sobre nosotros, tendremos que elegir qué camino coger, si el de la obediencia y sometimiento a Dios, o el de satisfacer nuestros deseos carnales de placer y gratificación que satanás nos ofrece a diario, bajo un mundo que se pervierte cada día mas.
El Salmo 34:7 dice así: «El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende».
Los ángeles de Dios nos rodean formando una coraza inquebrantable contra el mal, siempre y cuando mantengamos la disposición de estar bajo la tutela y el sometimiento a la Voluntad de Dios.
Eso es vivir bajo el temor de Dios; cuando lo reconocemos como nuestra maxima autoridad y somos fieles a sus mandatos y principios. «Y entonces el Señor nos fortalecerá y nos protegerá del maligno«, 2 Tesalonicenses 3:3. Esto es más que una promesa.
Cristo en su última oración por nosotros le pedía al Padre: «No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno», Juan 17:15. Porque Cristo sabe y conoce el poder del diablo sobre la humanidad caída.
Pero a nosotros nos advierte a través del apóstol que estemos alertas y vigilantes: «Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar», 1 Pedro 5:8.
Podemos decir entonces que en la medida en que los hijos de Dios seamos fieles a sus principios, y nos mantengamos aferrados a Cristo por medio de una fe viva, los ángeles buenos destinados por Dios para cuidarnos, nos protegerán y ni el diablo ni su séquito del mal tendrán ningún poder sobre nosotros, ni para tentarnos ni para dañarnos.
Es por eso que en nuestras oraciones siempre incluyamos estas palabras: «Señor, no nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal», Mateo 6:13.
Revistámonos pues con toda la armadura de Dios para que podamos estar firmes contra las asechanzas del diablo, (Efesios 6:11).
Porque aunque no lo creas ahora mismo alrededor tuyo hay varios ángeles caídos tratando de ganar tu atención y confianza para que de manera muy sutil caigas en alguna tentación, o actúes de alguna manera que pueda ofender a Dios.
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