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En qué consiste el Nuevo Nacimiento

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El nuevo nacimiento es una nueva vida en Cristo, pues la simiente de Dios es implantada en el nuevo creyente. Veremos cómo es el proceso.

La primera vez que se habla en la Biblia acerca del nuevo nacmiento, lo hace el Señor en Juan 3:5-6: «Dijo Jesús: De cierto, de cierto digo, que el que no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es». Todos nacemos de la carne cuando llegamos al mundo, pero aquí Jesús habla de nacer en el Espíritu.

Este nuevo nacimiento del que habla el Señor, es el cambio de corazón que sucede cuando nos hacemos hijos de Dios, porque no todos somos hijos de Dios al venir al mundo. Nos hacemos hijos de Dios cuando entregamos por completo nuestra vida a Cristo, y nos convertimos en hijos de Dios por adopción mediante el sacrificio de Jesús (Efesios 1:5), si lo aceptamos y lo reconocemos como nuestro Señor y Salvador.

Pero al nuevo nacimiento también se lo compara con la germinación de la buena semilla sembrada por el labrador. Esa buena semilla que es sembrada por Cristo en el corazón de los hombres que se lo permiten, tiene que crecer y para crecer necesita de los cuidados del labrador, y es solo Él quien puede dar el debido desarrollo a dicha semilla.

Pero el trabajo de nosotros es permanecer en Él, porque de lo contrario no se producirá el adecuado crecimiento. Jesús dijo: «Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer», Juan 15:4-5.

En qué consiste el Nuevo Nacimiento

El nuevo nacimiento pues, es literalmente una nueva vida en Cristo, y por eso el apóstol lo describe así: «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas», 2 Corintios 5:17. Y lo ratifica en Efesios 4:22 al expresar lo siguiente: «En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado de deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado por Dios en la justicia y santidad de la verdad». «Porque si somos de Cristo hemos crucificado nuestra carne con sus pasiones y deseos. De tal manera que si vivimos por el Espíritu, andemos también por Espíritu», (Gálatas 5:24-25).

La Simiente del Nuevo Nacimiento

¿Pero quién engendra la simiente del nuevo nacimiento? ¿Y en qué consiste esa simiente? Bueno, esa simiente la engendra Cristo y la simiente en sí, es su Espíritu Santo, quien puede transformar nuestras vidas. Sin embargo para poder recibir esa simiente, tenemos que pedir a Dios por ella, y tienen que haber también unas condiciones para recibirla.

Esa simiente no será implantada en nosotros si no hay un arrepentimiento ni reconocimiento de cada uno de nuestros pecados. Tampoco puede ser implantada, si no existe un interés por conocer a Dios y al Salvador, Jesús, una vez confesamos nuestros pecados; porque si Cristo lo hiciera estaría violando nuestras decisiones.

Pues así como en el mundo real yo decido a quien le permito que me engendre físicamente para tener un hijo con él, y si alguien me tomara por la fuerza me estaría violando, del mismo modo tengo que tener una relación íntima con Cristo para recibir la simiente de Dios en mi. Cristo jamás forzaría a nadie.

Es por eso que el mundo está lleno de cristianos que no han nacido de nuevo, que no conocen ni a Cristo ni al Espíritu Santo, y que por esa misma razón siguen siendo tan mundanos y pecadores como el peor de los ateos. Es obvio que esos mal llamados cristianos no son salvos, y serán descartados por el Señor en su segunda venida.

Porque un cristiano que no ha nacido de nuevo sigue viviendo en sus pecados, y es obvio que ningún pecador entrará al cielo. Donde no existe un arrepentimiento genuino y vergüenza por el pecado, no puede haber conversión, ni tampoco perdón de pecados. Y si no se dan esos requisitos, es obvio que no hay tampoco nuevo nacimiento ni transformación hacia una nueva vida en Cristo.

Existen millones de cristianos en el mundo que están perdidos sin saberlo. Pero hay que recordar, que el no saberlo no les servirá de excusa ni podrán reclamar a Dios por haberse perdido, porque Dios de un modo u otro siempre manda mensajes de advertencia. Los tiene en la Biblia por miles, y los expresa por todos lados, pero somos nosotros los que hacemos oídos sordos a eso.

Cuidado, no juguemos con nuestra eternidad. El tiempo de Gracia es ahora, y por eso todavía tenemos tiempo de arrepentirnos y entregar nuestra vida a Dios, pero ese tiempo muy pronto se acabará, y tendremos que enfrentar a Cristo, quien ya no vendrá como Salvador, sino para dar a cada uno según haya sido su vida.

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Esta entrada fue publicada en mayo 18, 2022 por en Vida Eterna y etiquetada con , .
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