
Por Qué No Somos Transformados
No somos transformados cuando no hemos crucificado nuestro “YO”, para someternos a Cristo. Veremos lo que dice la Biblia al respecto.
El mundo está lleno de cristianos. Si tu le preguntas a cualquier persona si cree en Dios, yo diría que el 90%, si no es más aun, te dirán que si. Otro gran porcentaje te dirá que es cristiano, o que se considera cristiano. Sin embargo, si según ese porcentaje, esas personas de corazón sienten que lo son, por qué el mundo se encuentra como está? ¿Si son tantos los cristianos en el mundo, por qué nuestra sociedad se encuentra en caos?
Se da por hecho que un cristiano es un seguidor de Cristo, y un seguidor de Cristo debe vivir como su Maestro le enseñó que lo hiciera, porque además, el discípulo trata de imitarlo en todo. Ser cristiano significa ser discípulo o aprendiz de Cristo.
Significa vivir como Él vivió y ostentar con nuestra conducta los principios que Él transmitió, y que hoy se encuentran en las Sagradas Escrituras; sin embargo y de manera muy lamentable, no es lo que vemos dentro del mal llamado cristianismo moderno. El cristianismo de hoy no es ni siquiera un poquito parecido a los primeros cristianos de la época de Cristo y de sus apóstoles quienes por su conducta, eran reconocidos como los discípulos del Maestro.
De hecho, por eso comenzaron a llamarlos cristianos, por su manera de hablar, por su manera de vestir y por su comportamiento para con el prójimo. Veamos cómo lo describe el libro de Hechos 2:44-47: «Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo».
Aquellos cristianos verdaderos, eran personas intachables e íntegras, en las que se podía confiar, porque llevaban una verdadera vida de abnegación y santidad, guardando fielmente los mandamientos de Dios y sometidos a la Voluntad de Cristo. Velando por ayudar a los mas necesitados, al punto de vender lo que tenían para darles a quienes no tenían.
Y estas personas eran así, porque habían sido transformadas por el poder de Dios a través del Espíritu Santo ¿Conoces a algún cristiano que haga tales cosas, como vender sus propiedades para darlas a los pobres? Nada parecido a eso es común entre los cristianos de hoy, aunque es obvio que si debe haber mucho de esto en algunos pocos, que mas bien son la excepción, pero en general, impera mas la frivolidad que el amor al prójimo.
El Cristianismo Moderno
El Cristianismo tal como fue creado por el Hijo de Dios, es una filosofía de vida, que seguida fielmente bajo sus verdaderos principios nobles y santos, transforma, restaura, ennoblece y nos devuelve esa esencia divina en Cristo con la que fuimos creados, y que perdimos por el pecado. Y esa transformación tiene efecto en nosotros, con el fin de llevar a otros que todavía están perdidos, el maravilloso mensaje de Salvación.
Sin embargo el Cristianismo moderno está muy lejos de esos principios, porque el Cristianismo moderno es mas un status social cuyos miembros se desenvuelven en un medio que más que iglesia podría denominarse club, donde se reúnen todos, a escuchar una estruendosa música mundana (según ellos para adorar a Dios), y a escuchar hablar a un conferencista que habla de todo menos de la Palabra de Dios.
Estos miembros de club cristiano tampoco estudian la Biblia puesto que ni su líder lo hace, y la reunión dominical se usa para socializar mas que para alabar a Dios o a prepararse para le eternidad. Tienen un sin fin de actividades entre las cuales ni siquiera se piensa en ayudar a los mas necesitados ni tampoco a llevar el mensaje de Salvación al perdido, puesto que ellos sin darse cuenta están perdidos también, y nadie puede dar de lo que no tiene.
Por Qué No Somos Transformados
Pero entonces ¿por qué si son cristianos, no son transformados? Si como dijimos que el cristianismo transforma, ¿porqué muchos de nosotros no somos transformados? La razón mas importante para esto es que no hemos crucificado el «YO», ese enorme ego que nos hace creer que somos demasiado grandes. Es esa altivez y desmedido orgullo que nos impide agachar la cabeza y someternos a Dios.
Es esa arrogancia que nos impide dejar todas aquellas cosas del mundo que nos encanta hacer pero que ofenden a Dios. Ni Cristo, ni el Espíritu Santo pueden hacer nada en el corazón de una persona que no está dispuesta a dejar todo por Cristo.
Recordemos que para seguir a Cristo hay que renunciar al mundo. Para seguir a Cristo hay que renunciar a todo lo que El nos pida, porque de lo contrario estamos perdidos. Así que si te preguntas cuánto cuesta seguir a Cristo? La respuesta precisa es que nos cuesta todo, porque Cristo no se conforma con un corazón dividido. Cristo quiere todo de nosotros, o nada, porque Él no nos aceptará a medias.
Él dijo en Lucas 14:33 lo siguiente: «El que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo». Y todo es todo, porque además, El lo dio todo, y si Cristo estuvo dispuesto a dar hasta su propia vida por nosotros, tiene todo el derecho a exigir también todo de nosotros, si queremos pasar la eternidad con Él.
Y por esa misma razón, muchos no son transformados, porque no están dispuestos a dejar todo por Cristo; no están dispuestos a dejar su vida mundana, sus entretenimientos y todas aquellas cosas frívolas que tanto les agrada, pero que no agradan a Dios, sin darse cuenta que por las cosas terrenales que son temporales, están perdiéndose el maravilloso privilegio de pasar la eternidad con Dios.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar el evangelio a todo rincón.
Un sitio para reencontrarte con Dios
Cristianismo y otros temas de interés
Blog para jóvenes cristianos
Un lugar para reflexionar juntos....
Mensajes predicados por Juan Manuel Montané
Comentarios recientes