
Nuestros Talentos al Servicio de Dios (Foto Pixabay)
Dios nos ha dado talentos a todos, pero para ponerlos al servicio de su Reino y lo veremos de acuerdo a las Sagradas Escrituras.
Los talentos son dones o habilidades que Dios pone en cada uno de nosotros para que seamos instrumentos suyos para el desarrollo de su obra aquí en la tierra. Nuestra primera responsabilidad es no solamente descubrir cuáles son nuestros talentos, sino también pedir a Dios que nos ayude a usarlos para el servicio del reino.
Aunque desde pequeños se nos enseña que nuestro papel en el mundo es tener éxito y ser felices, esa no es la verdadera misión nuestra al venir a esta tierra. Somos hechura de Dios para su gloria y para su honra, y del mismo modo, nuestra misión es prepararnos para la eternidad y para ayudar y servir al prójimo, porque para eso nos creó Dios.
No somos entes aislados; somos parte de un tejido social cuyo rol de comunidad debemos desarrollar. Dios dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Le haré una ayuda idónea», Génesis 2:18.
Eva fue la ayuda idónea de Adán, pero cada ser humano debe ser ayuda idónea para alguien dentro de su entorno social. La mujer para el esposo y viceversa; los hijos para los padres, y los hermanos entre si; el empleado para su jefe y para su compañero de trabajo, etc.
Pero veamos el significado exacto de la palabra idónea. Según el diccionario una persona idónea es aquella «que reúne las condiciones necesarias u óptimas para una función o fin determinados».
Pues Dios nos ha creado para ser personas idóneas para los demás, porque siempre tenemos que actuar en pro de ayudar y servir, mas aun si somos cristianos.
Nuestros Talentos al Servicio de Dios
Dentro de esa idoneidad, Dios nos ha dado diferentes talentos a cada uno de nosotros, pero esos talentos, contrario a lo que el mundo nos enseña, no son para usarlos egoístamente en nuestro beneficio, sino para ponerlos al servicio de Dios, y Dios nos pedirá cuentas de como los hemos usado.
En la Biblia se ejemplifica muy bien con la parábola de los talentos:
Cuenta la historia que un hombre que yéndose lejos llamó a sus siervos y antes de partir les dio algunos de sus bienes para que se los administraran. A uno dio cinco talentos, a otro dos, y a otro uno, conforme a su capacidad.
El de los cinco talentos negoció, y ganó otros cinco; y el de dos, ganó otros dos. Pero el que recibió uno, cavó en la tierra, y escondió el talento.
Cuando vino el señor, el de los cinco talentos le entregó diez, y el que recibió dos, le devolvió cuatro.Y su señor les dijo que eran siervos fieles, y que por haber sido fieles en lo poco, los pondría sobre mucho mas.
Pero con el tercero se enojó mucho por no haber puesto a trabajar su dinero, y le dijo que era malo, negligente y lo echó fuera.
Esta parábola que el Señor cuenta hace referencia a las habilidades que Él puso en cada uno de nosotros y en cómo nosotros las utilizamos. Esas habilidades o dones deben ser para Cristo, como sus manos en la tierra, porque El las ha dado para que las usemos multiplicando lo que El no puede hacer aquí.
Y en la medida en que estemos dispuestos a poner esos dones en las manos de Dios para su gloria y para el servicio de la humanidad, Él hará que estos se desrrollen cada vez más y se hagan mas provechosos.
Somos embajadores de Cristo en este peregrinaje, y como representantes suyos, tenemos que ser multiplicadores de las cosas que Él hacía a su paso por la tierra, ayudando y poniendo al servicio de otros lo que mejor sabemos hacer.
Cuál es tu don, tu habilidad o tu talento? Tienes que averiguarlo y pedirle al Señor que te muestre dónde y cómo se requiere eso que tu sabes hacer, para que lo pongas al servicio de aquellos que lo necesitan.
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