
Cómo Fortalecer Nuestra Fe
Tenemos que fortalecer nuestra fe si queremos sobrevivir en este mundo de pecado y poder permanecer en Cristo. Veremos cómo lograrlo.
En estos tiempos tan difíciles a veces nos cuesta creer en las promesas de Dios que son tantas, y eso pasa por varias razones.
Una de ellas es que por los afanes de la vida y la falta de tiempo nos olvidamos de establecer una buena relación con Dios, y es muy difícil creer en todo lo bueno que Dios tiene para ofrecernos, cuando estamos sumidos en un mundo material que además anda en caos.
La mente igual que el cuerpo hay que alimentarla, y dependiendo de lo que en ella almacenemos y guardemos, será lo que obtengamos en los momentos mas difíciles, de tal manera que si nos alimentamos constantemente con lo que ofrece el mundo, nuestras experiencias tendrán que ser bastante negativas y desgastantes.
Cómo Fortalecer La Fe
Pero Dios tiene grandes promesas en la Biblia que si acostumbráramos a estudiarlas nos mantendrían optimistas y nos ayudarían a vivir mejor porque harían crecer y fortalecer nuestra fe.
La mente suele aprender y almacenar lo que contempla repetidamente a través de lo que ve y lo que escucha, y es por eso que a diario tenemos que estudiar las promesas que Dios nos ha dejado en las Sagradas Escrituras para aprenderlas, asimilarlas, creerlas y hacerlas parte de nuestra cotidianidad.
Es muy difícil creer en un mundo mejor mas allá de este, si estamos viendo solo a nuestro alrededor, donde hay tanta maldad. ¿Entonces qué hacer para fortalecer nuestra fe? Hay tres cosas que tenemos que hacer para ello, pero requieren un esfuerzo de nosotros para lograrlo.
Lo primero que tenemos que hacer es estudiar con perseverancia la Palabra de Dios, pero no un día, ni dos, sino todos los días, porque la Palabra de Dios es lámpara y lumbrera para iluminar nuestro camino hacia Dios (Salmo 119:107).
Se trata de tomar un tiempo especial con Dios, ya sea en las mañanas o en las tardes, pero hay que determinarnos a hacerlo, y la falta de tiempo no habrá de ser una excusa, porque si queremos resultados positivos hay que hacerlo, como sea.
Puede ser que te levantes mas temprano, o que dejes de desperdiciar el tiempo en redes sociales, o en cualquier otro entretenimiento, y en cambio dedicárselo a Dios, pero no por Él, pues El no necesita nada de nosotros, sino por nuestro propio beneficio.
Segundo, estrechar nuestra conexión con el Padre a través de la ferviente oración diaria. La oración es el lazo de unión por medio del cual nos podemos comunicar con Dios. Es la manera de llegar hasta el trono de la Gracia a través de Cristo nuestro mediador y Salvador (Hebreos 4:16).
Debemos orar siempre, orar sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17). Orar para agradecer, orar para pedir la dirección de Dios, orar por protección y también para que Dios nos dé su Sabiduría. La oración no debe faltar nunca en nuestros hábitos diarios, porque además, la oración pone a distancia al diablo y le impide atacarnos o dañarnos.
Y finalmente lo que tenemos que hacer para fortalecer nuestra fe, es recordar las anteriores victorias que Dios nos ha dado. Los milagros que ya ha hecho en nuestra vida cuando se lo hemos pedido y todas sus misericordias, bendiciones y dones que nos da cada día.
Porque independientemente de lo que le pidamos, El nos da tantas cosas sin pedirlas, y para eso solo basta con hacer un inventario de todo lo que tenemos.
¿Tenemos casa o un sitio donde vivir? Cuánta gente no la tiene, así que somos bendecidos. Tenemos salud? Cuántos mueren a diario a causa de alguna enfermedad.
¿Tenemos comida? Millones de personas en el mundo sufren de hambre. ¿Tenemos una familia? Cientos de miles de personas no la tienen. ¿Hay paz en nuestro hogar? Cuantas personas están pasando por violencia ahora mismo, y la lista sigue.
Si tienes todo eso, eres grandemente bendecido, pero si fuera tan solo por una sola de ellas, dale gracias a Dios y solo por esa debes tener fe en El, y en que lo demás lo puede cambiar a tu favor si lo buscas y le crees.
Recordemos pues que la fe, es la única que puede apagar todos los dardos de fuego del maligno (Efesios 6:16), porque actúa como un escudo inviolable. Pero además es la que honra a Dios, y lo agrada, según dice en Hebreos 11, y si no la tenemos, es como si no creyéramos para nada en El.
Por eso dice que «sin fe es imposible agradar a Dios, porque todo el que lo busca debe creer que El existe y que es galardonador de los que le buscan», Hebreos 11:6. Y es por todo lo anterior que tenemos que fortalecer nuestra fe, no solamente para agradar a Dios, sino por todos los beneficios que trae para nosotros.
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