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El Conocimiento de Cristo

El Conocimiento de Cristo

El Conocimiento de Cristo (Justicixabay)

El Conocimiento de Cristo es la base de nuestra Salvación, y nadie entrará al cielo sin conocerlo. Lo veremos según la Biblia.

Los cristianos hemos sido llamados al conocimiento de Cristo, y el conocimiento de Cristo es el conocimiento de la verdad, que es Él mismo; y también al conocimiento de la gloria de su majestad, y de la virtud y perfección de su carácter.

Al conocer a Cristo podemos estar firmes en la verdad para no ser engañados por el mundo o por satanás. Al contemplarlo a Él, estamos dejando de mirarnos a nosotros mismos, para contemplarlo y conocerlo solo a Él, dándole la honra y el honor que solo El merece. Al gloriarnos en su grandeza y su majestad dejamos de alabarnos y gloriarnos a nosotros mismos para alabarle y glorificarle solo a Él:

En Jeremías 9:23-24 dice lo siguiente: «No se alabe el sabio en su propia sabiduría, ni en su propia valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus propias riquezas; más alábese en esto el que haya de alabarse: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra, porque en estas cosas me deleito, dice el Señor«.

Y al contemplar continuamente sus virtudes y la perfección de su carácter, estaremos poco a poco reflejando también ese carácter santo y perfecto en el nuestro, como es la Voluntad de Dios. Es un llamado de Cristo no solo a conocerlo sino también a imitarlo para que seamos perfectos como Dios es perfecto (Mateo 5:48). Porque la perfección solo se logra a través del conocimiento de Cristo, nuestro amado Salvador.

¿Y cómo lograr conocer a Cristo? Contemplándolo solo a Él, estudiando su vida, sus obras y sus milagros que pudo realizar como hombre aquí en la tierra. Pero conocer a Cristo es contemplar también su justicia; esa que por su sacrificio en la cruz, nos concedió a nosotros de manera gratuita, por el infinito amor que nos profesa.

Una justicia que no merecíamos por nuestros pecados, pero que de todas formas tuvo a bien dárnosla. Es entender el significado de dicha justicia que no solo nos perdona sino que también nos transforma.

El Conocimiento de Cristo es Justicia

¿Cómo funciona la justicia de Cristo? Es simple. Cuando nos arrepentimos de corazón por haber ofendido principalmente a Dios, y nos disponemos a dejar de pecar, Dios nos perdona y borra todos nuestros pecados pasados para comenzar una nueva vida en Cristo.

Esa se llama la justicia imputada y quiere decir que por los méritos de Cristo, somos perdonados y declarados justos ante Dios, por el solo hecho de habernos arrepentido y confesado nuestros pecados ante Dios. Eso se llama justificación, y la recibimos por fe.

Una vez justificados comienza un proceso de santificación para hacernos idóneos o aptos para ir al cielo, y es también un proceso que hacemos a través de Cristo, y su Santo Espíritu. Este proceso no puede comenzar en nuestra vida si no se ha dado un genuino arrepentimiento, porque Cristo jamás entrará a morar a un corazón no arrepentido y que no esté dispuesto a dejar de pecar.

Esta es entonces la justicia impartida que no es mas que el poder del Espíritu Santo en el creyente para producir santidad y obediencia a los principios de Dios. Ese proceso de impartir justicia al creyente o santificación es de carácter progresivo, con la cooperación de la voluntad del individuo para prepararlo y hacerlo apto para ir al cielo.

Pero esa voluntad del individuo o su disposición para querer ser transformado también viene de Dios porque es Dios el que en nosotros produce tanto el querer como el hacer, por su buena voluntad, según lo afirma el apóstol Pablo en Filipenses 2:13.

La justicia imputada es nuestro derecho al cielo. Y la justicia impartida es nuestra preparación para entrar al cielo, y es la santificación que nos exige Dios. Ambas tienen que darse en nosotros para alcanzar la eternidad. Esa justicia impartida es la que nos hace odiar el pecado y transforma nuestras vidas, porque nos reviste de poder para vencer todas nuestras debilidades de carácter.

Pero además nos capacita para toda buena obra, porque parte de esa transformación es que nos convertimos en embajadores de Cristo y en fiel instrumento suyo para servir a otros y llevar el evangelio a toda criatura.

Todo lo anterior es el maravilloso resultado del conocimiento de Cristo en nuestras vidas, en que nos hace nuevas criaturas, no solo en nuestra manera de pensar sino en la de actuar para la gloria y la honra de Dios.

Por eso el apóstol Pablo dijo en 2 Corintios 5:17 lo siguiente: «Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas». Qué maravillosa promesa de Dios para nosotros.

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Esta entrada fue publicada en mayo 7, 2022 por en Conociendo a Dios, Vida Eterna y etiquetada con , .
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