
Por Qué Pecamos (Image by Małgorzata Tomczak from Pixabay )
Alguna vez te has preguntado por qué pecamos? La Biblia dice que todos somos pecadores, pero porqué? Lo veremos según la Palabra de Dios.
Dice la Palabra de Dios que todos pecamos y merecemos el castigo eterno: “Por cuanto todos pecaron están destituíos de la gloria de Dios”, Romanos 3:23.
Y en Romanos 3:12 dice lo siguiente: “Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni uno siquiera uno”. Sabemos entonces que todos somos pecadores, pero alguna vez te ha preguntado por qué pecamos? Qué es lo que nos hace pecar, o qué pasa en nuestro interior qu nos motiva a hacerlo?
Por Qué Pecamos
Pero para poder saber por qué pecamos, tendremos que definir primero el significado del pecado, porque si no sabemos lo que es pecado tampoco sabremos ni siquiera si lo estamos haciendo es pecado o no.
Según la Biblia el pecado es la transgresión de la Ley, según 1 Juan 3:4. ¿Pero a cuál Ley se refiere? A la Ley de Dios, es decir, los Diez Mandamientos. ¿Ahora, conoce el mundo la Ley de Dios? ¿Y la conocemos nosotros? Obviamente no. Ni el mundo la conoce ni la mayoría de los cristianos tampoco, y la principal razón para ello es que desde hace mucho tiempo, el mundo ha desechado a Dios.
Se sacó a Dios de los hogares, de las escuelas, y de las instituciones. Ahora, si ni siquiera conocemos a Dios porque ha sido desechado completamente del entorno en el que vivimos, qué se van a conocer, y qué importancia pueden tener sus leyes? Si no hay Dios, por supuesto que tampoco hay Ley, y si no hay Ley lo que predomina es el pecado.
Pecamos por Ignorancia
Si todos pecamos es muchas veces por ignorancia, porque si no conocemos a Dios ni tampoco su Ley, ni siquiera somos conscientes de estar pecando. Pero además, el mundo al desechar a Dios, le ha dado la potestad al diablo para gobernar, no solo al mundo, sino también a nosotros, porque sin saberlo, todos estamos bajo sus leyes hasta que conocemos a Cristo, quien por su gran misericordia nos muestra esta verdad que antes tampoco conocíamos.
Por eso dice la Biblia que “en Cristo nueva criaturas somos. Las cosas viejas pasaron y ahora son todas hechas nuevas”, 2 Corintios 5:17. Sin embargo, muy tristemente muchos que dicen llamarse cristianos, no conocen la Ley, ni tampoco a Dios porque ni siquiera estudian la Biblia, y por tal motivo llevan una vida desordenada y pecaminosa como la gente del mundo.
Al desconocer a Dios, no tienen reverencia ni respeto hacia Él, y como consecuencia, no saben ni entienden que su vida está llena de pecado, desagradando por completo a Dios, engañados y perdidos, aunque frecuenten la iglesia.
Dice en Oseas 4:1-2 lo siguiente: «Porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra, perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen en ella, y homicidio tras homicidio se suceden». Esas palabras fueron dirigidas por el profeta al pueblo de Israel de entonces, pero es la misma situación que se presenta hoy con el Israel moderno, porque por el desconocimiento de Dios, no existe mucha diferencia de conducta entre los cristianos y la gente del mundo.
Pecamos por Negligencia
Pero también se puede pecar por negligencia, por comodidad y confort. Estos que lo hacen tampoco estudian la Biblia, o si lo hacen la interpretan mal, adaptándola a sus propia conveniencias, y aunque frecuentan la iglesia se acomodan a las ideas que les transmita un pastor no convertido que no les habla de pecado ni de “santidad, sin la cual nadie verá a Dios”, como dice en Hebreos 12:14.
Y es que en las iglesias modernas se habla de un dios falso, un dios comodín que se adapta a las debilidades y deseos de sus asistentes, para hacerlos sentir bien con aquellos hábitos que no agradan al Dios real y verdadero.
Pero Dios quiere guiarnos. Él dice: “Te haré entender y te enseñaré el camino por el que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos”, Salmo 32:8. Dios quiere ayudarnos en ese proceso de santificación que necesitamos alcanzar para ir al cielo, pero tenemos que estar dispuestos a dejarnos dirigir por Él, y solo lo logramos a través de la oración y el estudio concienzudo de su Palabra.
La Biblia fue dejada por Dios para guiarnos y para enseñarnos su Voluntad. La Biblia es la única forma en la que Dios puede hablarnos y enseñarnos. Pero además “la Biblia es la que nos puede hacer sabios para la Salvación por la fe que es en Cristo Jesús; porque toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto”, 2 Timoteo 3:15-17.
Es por eso que si empezamos a andar verdaderamente de la mano del Señor, estrechando nuestros lazos con Él a través de la oración y el estudio consistente de su Palabra, Dios nos capacitará para dejar de pecar. Es así de simple.
Cristo dijo: “La vida eterna es que te conozcan a ti, y a Jesucristo a quien has enviado”, Juan 17:3, y la única manera de conocer a Dios es a través de es libro que Él mismo nos ha dejado, porque todo lo que está escrito ahí fue inspirado por Dios para guiarnos a Él.
Cristo también afirmó que las Escrituras son las que dan testimonio de Él (Juan 5:39); entonces no podemos creer que somos salvos si no estudiamos la Biblia, porque nadie puede ser salvo sin conocer a Cristo quien es el Salvador.
Finalmente y para responder a la pregunta de por qué pecamos? La respuesta es muy simple. Después de la desobediencia de Adán y Eva, nuestra esencia divina se distorsionó, relación pura que teníamos con el Creador se rompió, y nuestra naturaleza se debilitó de tal manera por la transgresión, que ya no podemos en nuestras propias fuerzas vencer el pecado. Por eso pecamos, y es solo a través de Cristo que podemos vencerlo.
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