
Por qué ningun Pecador entrará al Cielo
La Biblia dice que ninguna cosa inmunda (es decir que ningún pecador) entrará al cielo, y veremos por qué, de acuerdo a la Palabra de Dios.
Llamar al pecador “cosa inmunda” puede sonar como muy fuerte, sin embargo, es así como lo llama la Biblia (Apocalipsis 21:27). Y por qué si la Biblia también dice que todos somos pecadores? ¿Significa entonces que nadie entrará al cielo?
No exactamente. Es cierto que todos somos pecadores porque nuestra naturaleza carnal es pecadora, y esa fue la herencia que nos dejaron Adán y Eva al desobedecer y romper su relación con Dios. Al ellos pecar, murieron espiritualmente y nos heredaron esa misma condición caída. Es por eso que desde entonces, es imposible ser buenos en nuestras propias fuerzas, y Dios es consciente de eso.
Todos merecemos morir sin esperanza, porque la paga del pecado es muerte (Romanos 6:23), y era necesario que para poder salvarnos, para poder redimirnos, alguien perfecto y sin mancha, expiara los pecados de la humanidad, y quien podría hacerlo si todos los seres humanos andamos en la misma condición pecaminosa? ¿Quién hubiera podido salvarnos si todos ya estamos condenados a muerte?
El plan de Salvación fue precisamente para eso, porque Dios sabía que en nuestra naturaleza caída nadie alcanzaría la eternidad; y por eso también vino Cristo para salvarnos.
“Al que no conoció pecado, por nosotros se hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él”, 2 Corintios 5:21.
Era necesario que alguien santo y perfecto muriera para saldar la deuda que todos habíamos adquirido con Dios; una deuda impagable por mas buenas intenciones que tuviéramos de querer hacerlo.
Jesucristo sabiendo nuestra incapacidad para saldar dicha deuda, quiso por amor a nosotros, asumir esa responsabilidad de venir al mundo para vivir como hombre, vencer el pecado en su misma carne, y morir también como hombre, para de ese modo poder reconciliarnos con Dios y redimirnos.
Por Que Ningún Pecador Entrará al Cielo
Ahora bien, aunque Jesucristo murió por todos, no todos se salvarán, porque no todos querrán asumir y aceptar ese regalo. Recordemos que un regalo se acepta o se rechaza, y el hombre tiene libertad de elección.
Entonces, aunque todos somos pecadores, existen dos grupos que son: los pecadores que no se quieren arrepentir ni cambiar, y aquellos que sí están dispuestos a seguir a Cristo y a permitirle al Espíritu Santo que los transforme, porque sí desean cambiar y también quieren dejar de pecar.
Estos últimos ya son pecadores transformados, y en su proceso van aprendiendo a dejar el pecado atrás con la ayuda del Espíritu Santo, y entonces ya comienzan a ser llamados por Dios como justos y serán aceptados en el cielo cuando Cristo venga.
Por el contrario, ningún pecador entrará al cielo, porque ningún pecador puede estar frente a Dios y vivir (Éxodo 33:20). Cuando Cristo venga, todos los pecadores serán destruidos con el resplandor de su Venida (2 Tesalonicenses 2:8), pues no podrán estar en pie ante tanta santidad.
Por eso Él anticipa en Lucas 21:36 lo siguiente: “Velad, pues, en todo tiempo orando para que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre”, en el día de su Venida.
Aquí Cristo nos aconseja que nos estemos alertas, vigilantes, orando y manteniéndonos firmes en nuestra Salvación, paraqué seamos dignos de permanecer en pie frente a Él, es decir, que nuestra conducta sea intachable, para no ser destruidos por el resplandor de su Presencia cuando El regrese.
La luz siempre acaba con las tinieblas, y es esa precisamente la razón por la que ningún pecador entrará al cielo.
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