
Foto de Tep Ro en Pixabay
En estos tiempos de angustia y confusión que estamos viviendo, más que nunca tenemos que aprender a confiar en Jesús. ¿Pero cómo lograrlo? Lo veremos a continuación.
Estamos viviendo tiempos muy especiales, porque estamos presenciando los últimos episodios de la historia de esta tierra. Somos la generación del tiempo del fin, y poco a poco ante nuestros ojos se han ido cumpliendo, y se seguirán cumpliendo las últimas predicciones de Jesús en Mateo 24. Son las señales antes del fin.
“Y oiréis de guerras y rumores de guerras; porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y habrá pestes (pandemias), y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos, y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”.
¿No es precisamente esto lo que estamos viviendo hoy? Fenómenos naturales nunca vistos, enfermedades incurables, violencia y descomposición moral y social, desempleo, hambres y miseria, son las características de este tiempo y ya sea en forma directa o indirecta nos afecta a todos. Son tiempos bastante difíciles que pueden desalentar a cualquiera, y es por eso que hoy más que nunca necesitamos tener una esperanza, necesitamos tener en quien confiar, necesitamos confiar en Jesús.
Sin embargo, a veces puede parecer difícil confiar en alguien que no vemos, sobre todo en los peores tiempos de crisis. Todos sabemos que el Señor está siempre ahí para nosotros, pero cómo nos cuesta a veces entenderlo, asimilarlo y vivirlo en tiempos de adversidad. No sé si a ti te ha pasado, pero a mí sí me pasó. Recuerdo en un tiempo de mi vida muy difícil, sin trabajo, sin recursos y con dos hijos pequeños que alimentar.
Un día en medio de mi angustia y con gran desesperación recuerdo estar diciendo esto: “Señor, yo sé que estás ahí, pero mis circunstancias me impiden creerlo. Qué puedo hacer Señor para creer verdaderamente y sentir paz en medio de tantas dificultades que no está en mis manos poder resolver? Ayúdame Señor, por favor fortalece mi fe, para yo poder descansar en ti y confiar sin preocuparme, sabiendo que tú estás en control, y que no me vas a desamparar”.
Dice la Palabra del Señor en el Salmo 68:5 que “Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en su santa morada”, y es obvio que yo lo sabía, pero en mi situación lamentablemente no lo sentía. Era tan grande mi sensación de impotencia que en mi desesperación yo clamé con todo mi ser a Dios, y Él me escuchó, y no solamente me escuchó sino que vino inmediatamente en mi auxilio, y se cumplió en mi vida literalmente lo que dice en el Salmo 120:1 que dice: “A Jehová clamé en angustia y Él me respondió”.
Desde entonces todo cambió. No cambiaron mis circunstancias, pero sí cambió mi manera de enfrentarlas, porque yo ya sentía que Cristo estaba conmigo, que no tenía porque preocuparme porque Él estaba conmigo, y Él estaba en control. Ya no me preocupaba y sentía una enorme paz y sobre todo la absoluta seguridad de que nada me faltaría. Y en efecto nunca nada me faltó.
Cómo Aprender A Confiar En Jesús
Para poder confiar en alguien, sea quien sea, tenemos primero que conocerlo. Es imposible confiar en un extraño, y del mismo modo pasa con Jesús. Es muy difícil que podamos confiar en Jesús, si antes no le conocemos, si no tenemos una relación estrecha con Él, de tal manera que el primer paso es establecer esos nexos de unión y de comunicación con Él para poder conocerlo.
Pero esa conexión no se logra con ir una vez a la iglesia en la semana, no. Una relación se establece con una comunicación diaria y se logra a través del estudio profundo y diario de la Palabra de Dios, y la ferviente y frecuente oración. El apóstol decía: “Orad sin cesar, dando gracias a Dios por todo porque esa es su Voluntad”, 1 Tesalonicenses 5:17-18.
En la medida en que comencemos a buscarle a diario de corazón, a través de la oración y de su Palabra, nos va a ser mucho más fácil contar con Él en todo y aun en los momentos de dificultad, pero también va a ser más rápida la respuesta de Dios para acudir en nuestra ayuda, porque dice en Jeremías 29:13 lo siguiente: “Me buscaréis y me encontraréis si me buscares de todo corazón”. Eso es más que una promesa.
Tenemos que buscar al Señor de corazón, con el alma, como cuando hablamos con alguien muy grande y muy especial para nosotros, alguien que amamos. Es así que debemos buscarlo siempre, porque eso nos conecta directamente con su corazón, y es también cuando su Presencia, llena nuestra alma de paz, gozo y seguridad.
Confiar en Jesús es obedecer sus mandamientos
Pero hay otro requisito fundamental para que el Señor responda a nuestras súplicas y nunca nos abandone, y es que tenemos que andar en obediencia a su Palabra. Esa fue la clave para que Jesús pudiera permanecer firme y sin pecar a su paso por la tierra.
Veamos lo que dice en Juan 8:29: “Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada”. Cristo siempre obedeció los mandamientos de Dios, y hacía siempre la voluntad del Padre, y por eso Dios nunca lo abandonó a su suerte.
Veamos lo que dijo en Juan 15:10 ase respecto: “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mí amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en u amor”.
Ahora Jesús nos insta también a nosotros a guardar los mandamientos, para mantener así una estrecha relación de confianza, respeto y amor con Él. Como podemos ver, no es tan difícil aprender a confiar en Jesús, es solo cuestión de acercarnos más a Él, y así Él se acercará a nosotros (Santiago 4:8), porque esa es una promesa maravillosa de Dios para nosotros.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.
Un sitio para reencontrarte con Dios
Cristianismo y otros temas de interés
Blog para jóvenes cristianos
Un lugar para reflexionar juntos....
Mensajes predicados por Juan Manuel Montané
Comentarios recientes