Podemos Ser Libres del Pecado

Podemos ser libres de pecado (Foto de Ryan McGuire en Pixabay)
Dice la Biblia que sin santidad nadie verá a Dios, es decir, que hay que vencer el pecado. ¿Podemos ser libres del pecado? Lo veremos aquí.
La Biblia es muy clara cuando dice que sin santidad nadie verá a Dios (Hebreos 12:14), pero existen muchos otros versículos que expresan las exigencias de Dios a este respecto.
Cristo dijo en Mateo 5:48 lo siguiente: “Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”.
Y en 1 Pedro 1:14-16 dice el apóstol: “Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia, sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir. Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.
Al hablar de santidad hablamos de obtener la victoria sobre el pecado, pero podemos en verdad ser libres del pecado? La gran mayoría de cristianos en el mundo aseguran que no, sin embargo, si no fuera posible Dios no lo exigiría.
Sería injusto Dios al exigirnos algo que Él mismo supiera que no podemos lograr, pero precisamente porque Él sabe que sí es posible, es que nos exige ser libres de pecado para poder pasar la eternidad en el cielo.
Podemos Ser Libres del Pecado
La pregunta entonces no es si podemos ser libres del pecado sino, cómo podemos ser libres del pecado, porque si Dios dice que tenemos que lograrlo es porque existe una manera para alcanzar tal meta.
Es cierto que como humanos tenemos una naturaleza pecaminosa, y es imposible dejar de pecar por nosotros mismos, pero Dios es muy consciente de eso, y es por eso que Cristo vino al mundo, para salvarnos y darnos una nueva naturaleza capaz de vencer el pecado.
Ser libres del pecado no es tan difícil como parece, pero sí exige de nosotros dedicación y esfuerzo, porque si bien es cierto que es a través de Cristo, hay una parte muy importante que tenemos que hacer nosotros.
Cristo hizo su parte al venir al mundo, vivir en santidad y morir por nuestros pecados, pero nosotros para poder asumir tan invaluable regalo de la eternidad, tenemos que arrepentirnos genuinamente de nuestros pecados, estar dispuestos a dejar de pecar (vivir en santidad) y someternos a su Voluntad.
Eso es en teoría, pero cómo llevamos eso a la práctica? Lo veremos a continuación.
Cómo podemos ser libres del pecado
Para ser libres del pecado es necesario lo siguiente:
-
Nacer de nuevo. Nacer de nuevo, significa nacer en el Espíritu como se lo explicó el Señor a Nicodemo en Juan 3:1-6. Todos nacemos en la carne por la relación de nuestros padres, pero Cristo habla en este pasaje de nacer en el Espíritu.
Y con respecto a eso dice en 1 Juan 3:9: “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”.
Cuando en verdad nacemos de nuevo, es cuando el Espíritu de Dios entra a morar en nosotros, pero para que esto suceda, tenemos que estar bien dispuestos a dejar el pecado atrás. Es solo cuando estamos dispuestos a eso, que el Espíritu Santo viene a morar en nuestro interior para ayudarnos a vencerlo.
-
Permanecer en Cristo. Dice el apóstol en 1 Juan 3:6-8 lo siguiente: “Todo aquel que permanece en él, no peca, y todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”.
Cristo vino no solo para salvarnos, sino para darnos ejemplo de cómo vivir en santidad, y Él pudo vivir en santidad porque Él mantenía una comunión diaria con el Padre. Del mismo modo nosotros podemos vencer el pecado si mantenemos esa íntima relación con Cristo, como Él la tuvo con el Padre.
Si no permanecemos en Cristo, será imposible vencer el pecado, de hecho Él mismo afirmó en Juan 15:5 “Porque separados de mi nada podéis hacer”. Sin Cristo es imposible vencer el pecado, es imposible dar fruto, y por supuesto que es imposible llevar una vida que agrade a Dios.
-
Renunciar al mundo. Cuando escogemos algo o a alguien, significa que renunciamos al resto. Por ejemplo, cuando una persona se casa, significa que está renunciando a todas las personas del sexo opuesto para efectos románticos, porque ya eligió.
Así mismo cuando nosotros decidimos seguir a Cristo, tenemos que renunciar al mundo, porque el mundo es del diablo y está en contra de Dios. No podemos entonces pretender estar con Dios y seguir con el mundo porque no funciona así con el Señor.
Tenemos que vivir en el mundo porque nos toca, pero no tenemos que vivir como el mundo lo hace. Es imposible vencer el pecado si seguimos en el mundo. Dice en 1 Juan 2:15-17 lo siguiente:
“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.
-
Someterse a la Voluntad de Dios obedeciendo sus preceptos. Pero cómo conocer la Voluntad de Dios para poder someternos a ella? La única manera de conocer la Voluntad de Dios es a través de su Palabra. La Biblia es el testimonio de Dios y de Jesucristo para conocerle y conocer su Santa Voluntad, no hay otra forma.
Es imposible ser verdaderos seguidores de Cristo sin estudiar las Sagradas Escrituras, porque son ellas las que nos permiten, no solamente conocer a Dios y su Voluntad, sino que nos preparan para la eternidad (2 Timoteo 3:15-17).
Es por eso que Cristo dijo: “Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios”, Mateo 5:8.
En conclusión, sí podemos ser libres del pecado a través de Cristo, pero siempre y cuando estemos dispuestos a trabajar en conjunto con el Espíritu Santo.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.

Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
Versión Kindle $4.99 para bajar directamente a tu celular, tu tableta o tu computador, desde cualquier parte del mundo. O versión en papel, $ 6.99 para México y Estados Unidos.
Comentarios recientes