La Clave de la Entrega a Dios

La Clave de la Entrega a Dios
Sin entrega total de nuestra vida a Dios no hay Salvación. ¿Entonces cuál es la clave de la entrega a Dios? Veremos lo que dice la Biblia.
Para muchos es bastante difícil entregar su vida a Dios por completo, y es por eso que vemos por el mundo muchos cristianos a medias, cristianos tibios que no alcanzarán la eternidad, porque Dios exige de nosotros entrega total de nuestra vida a Él.
Y digo tibios porque tienen un pie en la iglesia y el otro bien plantado en el mundo. Eso para Dios es tibieza espiritual. Lo dice el Señor en Apocalipsis 3:16: “Puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. En otras palabras los tibios son rechazados por Cristo, el Salvador, y por lo tanto no son salvos.
La Clave de la Entrega a Dios
Ahora bien, si Dios nos exige la entrega total de nuestra vida a Él, y es bastante difícil lograrlo, entonces cuál es la clave de la entrega a Dios? ¿Cómo podemos de manera viable entregar nuestra vida por completo a Dios para ser salvos?
Todo tiene que ver con la voluntad, nuestra voluntad. Sin embargo, es imposible lograr una entrega total a Dios por medio únicamente de nuestra voluntad, porque somos humanos, débiles e imperfectos y aunque nuestras intenciones fueran muy grandes y buenas, sería imposible lograrlo.
¿Qué hacer entonces? Es simple. Solo tenemos que someternos a Dios, supeditar nuestra voluntad a la suya, es decir, entregarle nuestra voluntad, para que Él pueda obrar en nosotros tanto el querer como el hacer del que habla el apóstol Pablo en Filipenses 2:13.
Y entregar nuestra voluntad a Dios para que nos transforme requiere que estemos bien dispuestos a obedecerle, a seguir fielmente su Palabra, a dejar el mundo y las cosas que hasta entonces eran parte de nuestra vida, para hacer solo lo que agrada a Dios.
Y lo logramos solamente porque al entregarle nuestra voluntad a Él, esta se queda bajo el dominio y el poder transformador de Cristo, quien nos da la fuerza necesaria para mantenernos firmes y vivir una vida nueva en el Señor, es decir, una vida de santidad.
Es por eso que también el apóstol afirma que si estamos con Cristo, quien puede estar contra nosotros? (Romanos 8:31). Nadie, ni siquiera el pecado, porque con Cristo somos más que vencedores (Romanos 8:37).
Y es ahí donde se cumple que Dios nos da tanto el querer como el hacer, porque al estar dispuestos a hacer su Voluntad, Dios comienza a transformar nuestros gustos y entretenimientos.
Para entonces ya no nos gusta lo que antes nos gustaba del mundo, porque ya empezamos a disfrutar de Dios, de su Presencia, y de estudiar su Palabra. Crea en nosotros un gran sentimiento de consciencia cuando nos enfrentamos ante el pecado; de sentir que ya no queremos pecar, porque sabemos que con eso ofendemos a Dios, pero lo mejor de todo, es que ya no nos cuesta evitarlo.
Es el Espíritu Santo quien nos convence de pecado, de justicia y de juicio como dijo Cristo que pasaría, (Juan 15:8), pero también, es el Espíritu Santo quien nos capacita, quien nos da el poder para no pecar.
Al entregar nuestra vida a Cristo le estamos permitiendo a Él ejercer su autoridad y dominio sobre ella, y entendemos que ya no nos pertenecemos a nosotros mismos sino que le pertenecemos a Él porque fuimos comprados con su sangre preciosa, y es a Él a quien debemos obedecer y servir.
Debemos también pedirle que arranque de raíz toda semilla de maldad que haya en nuestro corazón, y que instale en su lugar, un corazón nuevo, un corazón de carne, un corazón conforme al corazón de Dios, para poder obedecerle y aceptar su Santa Voluntad. Pedirle además que no nos deje caer en las tentaciones del mundo y nos libre del mal.
Cuando hablamos de entregar nuestra vida a Dios, lo único que Él quiere de nosotros, es que estemos dispuestos a ser transformados de una vida de pecado a la vida santa y perfecta de Cristo, y entonces, con nuestra disposición y la ayuda del Espíritu Santo es posible lograrlo, obedeciendo fielmente su Palabra y sometidos a su Santa Voluntad.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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