Qué Es Temer a Dios

Qué es temer a Dios
Temer a Dios es el mensaje de amonestación de Dios sobre los habitantes de la tierra. ¿Qué significa entonces el mensaje? Lo veremos aquí.
Dice en Apocalipsis 14:7 lo siguiente: “Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”.
Este es parte del mensaje de los tres ángelesángeles; del último mensaje de amonestación de Dios sobre todos los habitantes de la tierra. Pero qué significará entonces temer a Dios?
Veamos lo que dice Deuteronomio 10:12, “Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma”.
Qué Es Temer a Dios
Temer a Dios significa entonces amarlo por encima de todo, como lo dijo Cristo: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente”, Mateo 22:37.
Significa que Dios debe ser lo primero en nuestra vida, por encima de la familia, por encima del trabajo, por encima de nuestros gustos y placeres, por encima de todo, y debemos honrarlo con lo que somos, con lo que pensamos, con lo que hacemos y aun con lo que tenemos. Significa amar a Dios con todo.
Temer a Dios significa obedecerlo: De hecho la obediencia es otra forma de amar a Dios y de honrarlo. Cristo dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos”, Juan 14:15.
Porque cuando realmente amamos a alguien deseamos agradarlo, deseamos honrarlo de alguna manera con nuestros actos, y con respecto a Dios, obedecer su Palabra y guardar sus mandamientos es la mejor forma de honrarlo y de demostrarle nuestra reverencia, nuestro respeto por ser Él quien es, y nuestro agradecimiento por su misericordia y su infinita bondad.
El mejor ejemplo de obediencia lo tenemos en la Biblia con Abraham quien no dudó en obedecer a Dios, cuando este le ordenó que sacrificara en holocausto a su único hijo, el hijo de la promesa.
Dios le había prometido una descendencia a través de ese hijo, Isaac, y sin embargo, cuando Dios le ordenó ese sacrificio, Abraham en ningún momento dudó en obedecerlo, ni tampoco lo cuestionó, ni se quejó. Simplemente obedeció.
Temer a Dios es reverenciarlo. Tenemos que reverenciar a Dios, porque Él es el Rey de Reyes y Señor de Señores. Dice en Hebreos 12:28 lo siguiente: “Puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia”.
La reverencia es reconocer la Voluntad de Dios y obedecerla. La reverencia es agradarlo y honrarlo con nuestros bienes. Reverencia es guardar el Sábado que es el día que el estableció como Santo. Reverenciarlo es cantar himnos de alabanza a Él y no música del mundo con letras cristianas, que no son aceptadas por Él.
Muchos dicen: “No es que el me acepta como soy”; “Para Dios cualquier día que guardemos está bien”; “No importa la clase de música, si es regaetton, ranchera, bachata, o rock, porque de todas maneras es para Dios, y Él la acepta porque Él conoce mi corazón”.
Pero nada de eso es verdad, porque con Dios no somos nosotros los que ponemos las reglas, sino Él. Si es para honrarlo y reverenciarlo a Él, tenemos que hacerlo como Él dispuso que lo hiciéramos, porque Él es el Rey, y no como nos gusta a nosotros.
Los que persisten en tratar a Dios como a ellos les gusta, de ninguna manera están pensando en Dios sino en sí mismos, en su propio ego, algo que no tiene nada que ver con Dios.
Temer a Dios es también confiar en Él. Dice en el Salmo 115:11, “Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová; El es vuestra ayuda y vuestro escudo”. Eso es una promesa de Dios, que significa que si le tememos y confiamos siempre en Él, las dificultades de la vida son mucho más llevaderas. Es una verdadera garantía para los tiempos de hoy.
Y el Salmo 125:1-2 dice: “Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, que no se mueve, sino que permanece para siempre. Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Jehová está alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre”.
Tenemos que fortalecer nuestra confianza en Dios porque será lo único que nos mantenga inconmovibles en los tiempos de tribulación que muy pronto vendrán para todos.
Temer a Dios es esperar en Él. Esperar en Dios tiene que ver mucho con el anterior punto de confiar en Dios, y podríamos decir que es como el desarrollo de la confianza en Dios, porque nosotros verdaderamente demostramos cuánto confiamos en Dios, solamente cuando esperamos en Él, obedeciendo su Santa Voluntad.
Por ejemplo, cuando tenemos que tomar una decisión y en vez de buscar la respuesta en el mundo, la buscamos en Él, y no actuamos sino hasta tener su dirección y su guía. O cuando tenemos que resolver un problema y en vez de buscar las soluciones mundanas, esperamos que Él nos guíe para resolverlos. Cuando aprendemos a esperar en Dios Él nos honra con todas sus bendiciones y misericordias. Dice en el Salmo 33:18-22 dice así:
“He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia, Para librar sus almas de la muerte, Y para darles vida en tiempo de hambre. Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado. Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti”.
Qué maravillosos versículos para concluir lo que significa temer a Dios.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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