Fue la Ley Clavada en la Cruz

Fue la Ley clavada en la Cruz (Foto de David Mark en Pixabay)
Muchos dicen que la Ley fue clavada en la Cruz y que no hay que cumplirla porque no somos salvos por obras. ¿Será Verdad? Lo veremos ahora.
Es bastante común escuchar a cristianos decir que la Ley fue clavada en la cruz y que ya no hay que cumplirla porque no somos salvos por obras sino por Gracia. Esta creencia afirma entonces que podemos seguir pecando descaradamente y aun así tener la eternidad.
Ahora bien, si esto es así, entonces eso significa que todo el mundo se salvará, porque cuál sería entonces la diferencia entre un cristiano y un ateo, si ambos viven una vida desordenada y de pecado?
Sin embargo, la Biblia dice otra cosa muy diferente. La Biblia afirma que solamente se salvará una tercera parte de la humanidad. Dice en Zacarías 13:8-9 lo siguiente: “Y acontecerá en toda la tierra, dice Jehová, que las dos terceras partes serán cortadas en ella, y se perderán; mas la tercera quedará en ella.
Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. Invocarán mi nombre, y yo les oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios”
Por supuesto que esto echa por tierra la teoría de aquellos cristianos que afirman que podemos seguir pecando porque ya no estamos bajo la Ley sino bajo la Gracia. ¿Pero entonces quiénes serán esos pocos que según la Biblia se salvarán? ¿En qué se diferenciarán aquellos que si se salven y aquellos que no? Lo veremos a continuación.
Fue la Ley Clavada en la Cruz
Es verdad que ya no estamos bajo la Ley sino bajo la Gracia, y esas fueron palabras del Apóstol Pablo en muchas de sus cartas; pero Él jamás quiso decir que como ya no estamos bajo la Ley sino bajo la Gracia podemos seguir pecando, no.
Veamos lo que dice en Romanos 6:10-15: “Cristo al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera”.
Sí, las palabras de Pablo son a veces confusas, pero lo que él está queriendo decir ahí es que ahora que estamos bajo la Gracia, el pecado ya no nos puede dominar, porque Cristo está en nosotros, y no nos puede dominar precisamente porque estamos bajo la Gracia, y porque al estar bajo la Gracia es Cristo el que guía nuestra conducta desde el momento en que somos bautizados. Y al final afirma que no por estar bajo la Gracia podemos seguir pecando.
“No sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”, Romanos 6:2-4.
Dice la Biblia que la paga del pecado es muerte (Romanos 6:23), y Cristo ya murió por nosotros, pero el bautismo es la manera simbólica de nuestra muerte al pecado, de que somos sepultados con Cristo al ser sumergidos en el agua, y de resucitar a una nueva vida al salir de ella.
El bautismo es el compromiso que adquirimos con Cristo de que estamos dispuestos a seguirlo; de que en verdad queremos vivir en santidad y de que queremos dejar de pecar.
Y recordemos que el pecado es la transgresión o el incumplimiento de la Ley, de tal manera, que Pablo jamás afirmó que porque estamos bajo la Gracia podemos desobedecer la Ley de Dios.
Resumiendo las palabras del apóstol Pablo podemos decir entonces que “ahora con Cristo hemos sido liberados de la esclavitud del pecado, para convertirnos en siervos de la justicia”, (Romanos 6:18), o dicho de otra manera, en siervos de Cristo, y que solo los que vivan en santidad alcanzarán la eternidad. Es así de simple, pero como muchos quieren seguir viviendo como el mundo, es por eso que solamente la tercera parte de la humanidad se salvará, porque no habrá misericordia en el juicio de Dios.
Puedes ir directamente al Romanos 6 y leer todo el capítulo para comprender mejor las palabras de Pablo y no tergiversar sus enseñanzas, sacando teorías que ni siquiera existen en la Biblia.
Pero veamos también lo que dice en Romanos 8:2: «Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte», y en Romanos 3:31 aclara:«¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley».
La Salvación es por Gracia es verdad, en el sentido que ni por millones de obras buenas que hiciéramos en adelante hubiéramos podido pagar la deuda tan alta de pecado que teníamos con Cristo.
Entonces lo que hace el Señor es que al arrepentirnos de nuestros pecados pasados, borra nuestra larga cuenta impagable y nos libera de esos pecados, para comenzar en paz con Él a partir de 0 desde ese momento.
Pero de ahí en adelante, empieza a contar nuestro comportamiento delante de Dios; ya tenemos que dejar de pecar y comienza nuestro proceso de santificación sin el cual no hay salvación, porque al final, dice la Biblia que seremos juzgados por nuestras obras, de tal manera, que si estas son malas, por supuesto que Dios no nos permitirá entrar.
Si la Ley hubiera sido clavada en la cruz como dicen, con seguridad que Cristo lo hubiera enseñado desde entonces a sus discípulos y ellos lo hubieran dejado plasmado también en sus escritos, pero no fue así. Sin embargo, Cristo sí dijo: “Si me amáis guardad mis mandamientos”, Juan 14-15. Y “El que guarda mis mandamientos es el que me ama”, Juan 14:21.
Hay que aclarar que la Ley de Dios nunca se estableció para justificar ni para salvar a nadie, ni antes ni despues de Cristo, porque la Ley solo nos sirve para conocer el pecado, así que con Ley o sin Ley el pecado siempre nos condenará.
El propósito de la Ley es conocer la Voluntad de Dios; la Ley nos enseña el pecado que hay en nosotros para conducirnos a Cristo, quien es el único que nos puede perdonar y salvar.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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