Con Ley o Sin Ley el Pecado Trae Condenación

El Pecado con ley o sin ley trae condenación
Aunque no estamos bajo la ley, no podemos seguir pecando, porque con ley o sin ley, el pecado trae condenación. Veremos qué dice la Biblia.
Muchos llamados cristianos suelen decir que como ya somos salvos podemos seguir pecando y que la salvación no se pierde, porque la Salvación no es por obras. Según ellos Cristo ya hizo todo, y nosotros ya no tenemos que hacer nada, porque siempre seremos pecadores.
Sí, es verdad que la Salvación no es por obras porque ni por un millón de obras buenas que podamos hacer en nuestra vida tendríamos cómo pagar el verdadero castigo del pecado, y por eso Dios decidió enviar a su propio Hijo Unigénito, Ser perfecto y Santo, a morir por nuestros pecados.
Pero después de que Cristo nos perdona nuestros pecados pasados, significa que comenzamos en cero, y que con la ayuda del Espíritu Santo (porque solos no podemos), dejamos el pecado atrás, cumpliendo a cabalidad los 10 mandamientos de la Ley de Dios y viviendo en santidad. Nuestra nueva conducta no es para alcanzar la Salvación, sino que es la prueba de que somos salvos, y sí se pierde si seguimos pecando obviamente (Hebreos 10:26-31, Apocalipsis 3:10, Mateo 24:13).
Dios no es tonto, Él es Dios, es Santo, es el Ser Supremo, el Creador de todo el universo, el que pone las reglas y decide como tienen que ser las cosas, porque es quien manda, y como Él no tolera el pecado, lo castigará, venga de quien venga.
Si Él es Santo, crees que permitiría en el cielo a un pecador? Lamentablemente quienes piensan eso, es porque no conocen la Biblia, puesto que si la conocieran no se atreverían jamás a decir semejante cosa y estarían clamando al Señor que los ayudara a vencer el pecado, para no quedarse por fuera el día de su venida.
Si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó al infierno y los lanzó a oscuras prisiones, donde se les vigila para llevarlos a juicio; ni tampoco perdonó al mundo antiguo, enviando sobre ellos un diluvio, ni a las ciudades de Sodoma y Gomorra a las que redujo a cenizas, para que sirvieran de escarmiento a los futuros impíos (2 Pedro 2:4-6), crees que librará del implacable castigo a los que sigan pecando?
De ninguna manera. Dios es misericordioso y perdonador de todo aquel que se arrepiente y está dispuesto a dejar de pecar, no de otra manera, porque Dios es amor, pero también es fuego consumidor.
Dice en Números 14:18 lo siguiente: “Jehová, es tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable (Ver también Nahúm 1:3)”. Para Dios el que peca será condenando sin importar si se autodenomina cristiano o no.
Para Dios el pecador es pecador, y ese cuento que circula por ahí que dice que Dios odia el pecado pero ama al pecador, no es verdad y no sé de donde fue sacado, porque Dios condena al pecador siempre.2
Con Ley o Sin Ley el Pecado Trae Condenación
Aquí hay que aclarar un punto y es que con ley o sin ley, el pecado trae condenación, es decir que estemos bajo la ley o no, el pecado nos robará la eternidad. Es así de simple.
El apóstol Pablo lo aclara en Romanos 2:12-13 al expresar lo siguiente: “Todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados, porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley los que serán justificados”.
El punto clave para con Dios no es la Ley, el punto clave para con Dios es el pecado. Aquí el apóstol aclara que aunque no estemos bajo la Ley, tenemos que dejar de pecar, porque si pecamos, aunque hayamos hecho una oración y aunque nos hayamos arrepentido de nuestros pecados pasados, sencillamente no entraremos al cielo, porque como dice Pablo, no son los oidores de la Ley los justos, sino los hacedores de la Ley los que son justificados.
Esto significa que el hecho de ser salvos, no nos exime de cumplir la Ley (los mandamientos), por el contrario, con mayor razón tenemos que cumplirlos porque eso demuestra si en verdad somos salvos o no.
En 1 Juan 2:4-5 el apóstol también lo afirma: “El que dice, Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él”.
No podemos decir que somos cristianos, que Cristo es nuestro Señor, nuestro dueño y amo, pero desobedecemos lo que Él manda. Cristo lo dijo en Lucas 6:46: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”, porque si decimos que Él es Nuestro Señor tenemos que obedecerlo, porque le pertenecemos, porque fuimos comprados por su sangre preciosa, y Él ahora es nuestro dueño.
La Ley de Dios nunca fue abolida, pero ella solo existe para mostrarnos donde hay pecado, y una vez reconocemos que estamos mal, recurrir a Cristo para que nos perdone, y transforme nuestra vida pecadora, a una vida santa como la suya, porque Cristo no solamente vino para salvarnos, sino para darnos ejemplo de cómo debe ser nuestra vida para alcanzar la eternidad.
No confundamos la misericordia de Dios con alcahuetería, porque el pecado de ninguna manera será tolerado por Dios, así que, con ley o sin ley el pecado trae condenación.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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