
Te has preguntado, lo que significa ser comprado por la sangre de Cristo? Trataremos de explicarlo de acuerdo a las Sagradas Escrituras
Alguna vez te has preguntado, qué significa ser comprados por la sangre de Cristo? Creo que muchos no alcanzan a entender el verdadero significado de esto, pero trataremos de explicarlo de la mejor manera posible.
Hablando en términos comerciales las cosas se compran por dinero. De acuerdo a los medios económicos de que dispone, cada quien consigue lo que necesita o lo que quiere. Cuando compramos algo, ese objeto nos pertenece y podemos hacer con él lo que bien nos parezca, ya sea guardarlo, usarlo, dañarlo, y aun tirarlo porque es nuestro.
En la antigüedad, y aun en muchos países hoy, algunas personas se compraban, lo que quería decir que quienes los compraban se convertían literalmente en sus dueños, y podían hacer con estas personas, llamadas esclavas lo que se les antojara, porque eran parte de sus pertenencias, un objeto mas de sus tantas posesiones.
Estos esclavos no tenían derechos, no podían opinar, tenían que trabajar las 24 horas si su dueño lo requería, sin ninguna paga y sin derecho a quejarse, simplemente porque no eran considerados como personas sino como cosas útiles para el beneficio de su amo y señor.
Eran considerados como animales, solo aptos para el arduo trabajo, y eran marcados en sus cuerpos, generalmente en la espalda con un hierro candente, que poseía la marca registrada del comprador, con el fin de determinar e identificar su posesión. Esa era la condición de aquellas personas, la de esclavitud al ser compradas por dinero.
Fuimos Comprados Por la Sangre de Cristo
Nosotros no fuimos comprados por dinero, nosotros fuimos comprados por la sangre preciosa de Cristo Jesús, el Hijo Unigénito de Dios y Dios mismo, de tal manera que ahora le pertenecemos, ahora somos sus siervos, ahora tenemos que someternos a su Santa Voluntad, y obedecer fielmente sus preceptos.
Sin embargo, a diferencia de todos aquellos antiguos amos que solo explotaban a sus esclavos, Cristo por su parte nos ha regalado el derecho a la Salvación, de manera que bien vale la pena obedecerle y servirle.
Cristo es nuestro Señor, nuestro Dueño y nuestro Amo. El dice lo que tenemos que hacer, y nosotros solo tenemos que hacerlo, porque ese es el precio de ser salvos, y aunque Él nos da a escoger, significa que al no hacer su Voluntad, estamos rechazando a Cristo y con Él la Salvación.
No se trata de lo que nos gusta a nosotros. Se trata de lo que a Él le agrada, y de lo que Él ordena. Si hemos sido comprados y estuvimos de acuerdo y dispuestos a aceptarlo como nuestro Señor, tenemos que someternos a su Voluntad, obedeciendo fiel y ciegamente lo que Él manda aunque muchas veces ni siquiera lo entendamos, porque ahora le pertenecemos.
Si fuimos comprados por su sangre, tenemos que cumplir los mandamientos que Él ordena(Éxodo 20)
Si fuimos comprados por su sangre tenemos que guardar el Sábado, el verdadero día de reposo establecido por Dios como señal de que Él es nuestro Dios (Ezequiel 20:12 y 20), y no el domingo establecido por el papado.
Si fuimos comprados por su sangre tenemos que dejar el mundo porque el que es amigo del mundo es enemigo de Dios (Santiago 4:4).
Si fuimos comprados por su sangre no podemos ofenderlo celebrando fiestas paganas como la navidad o la semana santa, fiestas establecidas por el papado y tomadas de las antiguas culturas.
Alguien me decía, “yo celebro la navidad porque a mí me gusta”, pero como posesión de Dios no podemos elegir lo que nos gusta o no, porque es a Él a quien debemos agradar y honrar. Él es nuestro Amo y Señor y ya no podemos hacer lo que nos gusta a nosotros, porque ya tenemos un dueño quien decide, pero al preferir hacer lo que nos gusta a nosotros, lo estamos rechazando a Él y estamos perdiendo el privilegio de ser su posesión y el derecho a la eternidad. Cristo dijo: “El que no está conmigo, está contra mí” (Mateo 12:30).
Solo podemos, si queremos aceptar en verdad el regalo de la Salvación, hacer lo que la Biblia dice que agrada a Dios, lo que la Biblia dice que ordena Dios, y lo que la Biblia dice que exige Dios, porque solo la Biblia expresa su Voluntad y para eso nos la ha dejado.
Dice la Palabra de Dios en 1 Timoteo 3:15-16 que las Sagradas Escrituras, nos pueden hacer sabios para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús, porque toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, que es lo que nos exige Dios.
Es la Biblia la que nos hace crecer espiritualmente para prepararnos para la Segunda Venida del Señor y para la eternidad. Es la Biblia la que nos permite conocer a Dios y estrechar nuestros lazos afectivos con Él. En pocas palabras, la Biblia es el único documento fidedigno al que podemos recurrir y en el que podemos confiar para conocer a Dios y su Santa Voluntad.
Es por eso que debemos estudiarla, porque nada de lo que diga un pastor, un cura, o cualquier líder religioso cuenta para Dios, sino está basado en su Palabra. Muchos, por comodidad aceptan lo que otros digan, solo por pereza de estudiar su propia Biblia, pero esa pereza, literalmente les robará la eternidad.
Cuidado, no te pierdas el privilegio que nos ha dado Cristo de ser salvos, estudia su Palabra para que nadie te engañe enseñándote cosas que nada tienen que ver con Dios, y que al final te quitarán lo más preciado que te ha dado Dios: La Eternidad.
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