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La Profecía de las Setenta Semanas

Profecía de las Setenta Semanas

A veces la manera como se expresan las profecías nos confunden, pero aquí explicaremos la profecía de las setenta semanas dada a los judíos.

Es esta una importante profecía cuya interpretación biblica pocos conocen y que ha sido tergiversada por los indoctos, yendo en detrimento de todos aquellos cristianos que no estudian la Palabra de Dios.

Primero que todo hay que aclarar que esta profecía fue dada a Daniel y tiene su cumplimiento para el pueblo de Israel original, es decir, para los judíos, no para los cristianos, y ya se cumplió por completo. Veremos porqué a continuación.

Setenta años de Cautiverio en Babilonia

Los judíos habían sido castigados por Dios debido a la multitud de pecados que traían por años, siendo demasiado arrogantes como para reconocer su iniquidad y llenando la copa de paciencia y misericordia de Dios. Ese castigo fue la destrucción del primer templo y la ciudad santa por Nabucodonosor, y el exilio y cautiverio de todo el pueblo hacia Babilonia por setenta años. Entre los exiliados estaban Daniel y sus tres fieles amigos Sadrac, Mesac y Abed-Nego.

Pasados los 70 años, el fiel Daniel estaba en oración clamando al Señor por misericordia para que permitiera a su pueblo volver a Jerusalén, pidiendo perdón por sus pecados y los de sus hermanos judíos, (Daniel 9:1-20). Estando aún en oración se le aparece el Angel Gabriel para hacerle saber a través de una profecía cuál habría de ser la suerte de su pueblo. Y dice así: Profecía de las Setenta Semanas

La Profecía de las Setenta Semanas

«Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo (los judios), y sobre tu santa ciudad (Jerusalén), para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos«, Daniel 9:24.

Esta es una sentencia más, es decir, un tiempo límite de setenta semanas (490 años mas de misericordia), porque aunque Dios los perdona y les vuelve a dar otra oportunidad de  reconstruir la ciudad y el templo, al final se descarrían nuevamente y hasta asesinan al Mesías, el Unigido, el Santo de los santos.

Pero veamos cómo sigue diciendo el angel: «Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y reedificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos», Daniel 9:25.

Aquí habla de semanas pero no de días sino de años. (Veamos el conccepto de día por año en Levíticos 25:8 que dice: “Y contarás siete semanas de años, siete veces siete años, de modo que los días de las siete semanas de años vendrán a serte cuarenta y nueve años”. (Ver también Números 14:34, Ezequiel 4:4-6), y Daniel lo entiende, porque entre ellos era fácil entender eso.

En el contexto del versículo está hablando del jubileo, pero lo cito para que entendamos porqué se habla de años y no de días. Continuando con el tema que nos ocupa la profecía habla de siete semanas y sesenta y dos semanas, para un total de sesenta y nueve semanas, pero de años.

Las primeras siete semanas mencionadas que corresponden a 49 años, es ese tiempo en el que se construye el templo en tiempos angustiosos, cuando en el año 457 a.C. del reinado de Artajerjes Medo Persa, se da la orden para comenzar la construcción del templo (Esdras 7:13-23).

Siguen las otras 62 semanas, que van hasta el Mesías Príncipe es decir hasta el comienzo del ministerio de Jesús. Pero sumando las siete semanas con las sesenta y dos semanas nos dan un total de sesenta y nueve semanas, y la profecía habla de setenta semanas. ¿Qué pasó entonces con la última semana? Sigue diciendo la profecía:

«Y después de las sesenta y dos semanas (y la siete mencionadas antes) se quitará la vida al Mesías, mas no por sí. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda, Daniel 9:26-27.

La otra semana que menciona el ángel es la última semana que comienza con el bautismo de Jesús y el inicio de su ministerio, en el año 27 de nuestra era. A la mitad de esta, es decir 3.5 años después, es cuando se le quita la vida al Mesías (año 31) y con su muerte se confirma el pacto de Dios con la humanidad, cesando el sacrificio de animales y la ofrenda de estos por los pecados, porque dice al final que hará cesar el sacrificio y la ofrenda.

Y los últimos 3.5 años, es decir la otra mitad de la semana de la profecía de las Setenta Semanas, corresponden a la predicación del evangelio, porque Dios determinó que daría ese corto tiempo a todos los judíos que no alcanzaron a conocer el mensaje a través de Cristo y correspondió hacerlo a sus discípulos.

Esa fue la última oportunidad que Dios dio a su pueblo, pero ellos en vez de humillar su corazón decidieron perseguir ahora con más ahínco a los cristianos y el tiempo terminó para ellos con el apedreamiento de Esteban en el año 34, (Hechos 7:54-60), sellando su castigo definitivo y la exclusión como pueblo escogido, porque ya Dios abrió la puerta también a los no judios, es decir, a nosotros.

Fue entonces cuando Jesús escogió a Saulo (Pablo) fiel perseguidor de los cristianos para llevar el mensaje a los gentiles (Hechos 9:1-6). Dice finalmente: «Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador, Daniel 9:27)».

Esta última parte del capítulo expresa ya la destrucción de la ciudad y el templo en manos del desolador (el ejército romano), en el año 70 de nuestra era. Esto da también cumplimiento a las palabras de Jesús en Mateo 24 cuando dijo a sus discípulos refiriéndose a la ciudad y el templo sagrado: “¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada”. Y así finaliza la profecía de las setenta semanas, con el cumplimiento total para los judíos en el año 70 de nuestra era. 

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Esta entrada fue publicada en octubre 16, 2025 por en Descubriendo la Verdad y etiquetada con , , .
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