
Sin Cristo Nada Somos (Image by Sasin Tipchai from Pixabay)
Cristo es lo único que tenemos y es todo lo que necesitamos, porque sin Él nada somos. Veremos lo dice la Palabra de Dios a continuación.
Cristo es todo lo que necesitamos, pero en realidad Cristo es lo único que tenemos, porque sin Él, no tenemos parte con Dios ni somos aceptados por El. Cristo es la solución a todos nuestros problemas por difíciles que parezcan, porque su poder es infinito. Solo tenemos que buscarlo y someternos a Él. Él dijo: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie puede ir al Padre sino por medio de mí», Juan 14:6.
Sin Cristo Nada Somos
A medida que más nos acercamos a Jesús para conocerlo, más nos damos cuenta que sin Cristo nada somos. Que después de Él ya no hay nada que en verdad valga la pena, porque solo Él puede darnos vida, y vida en abundancia, aun en medio del caos que hoy vive el mundo.
En Juan 10:10 el Señor lo expresa de la siguiente manera: «El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; pero yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas«.
Cuando se habla de ladrón o enemigo en la Biblia se hace referencia al diablo que es el que está generando el caos en el mundo. Pero si estamos en Cristo todo ha de ser diferente, porque aunque tengamos dificultades y problemas tenemos paz en el corazón para soportarlas y sabiduría en el Señor para afrontarlas.
El también dijo: «Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer», Juan 15:4-5.
Y es cierto, sin Cristo somos como hojas que al caer del árbol se secan y mueren. Así que sin Cristo, vamos deambulando por la vida como sombies. Sin rumbo, sin dirección, sin propósitos espirituales, y lo peor de todo, sin una esperanza eterna. Porque al no estar conectados con la Fuente primera de la existencia humana, estamos literalmente muertos
Pero además Cristo nos promete lo siguiente: «Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho», Juan 15:7. Qué promesa tan grande es esta que nos dice que si permanecemos en El pidamos cualquier cosa que queramos o que necesitemos, y nos será concedida.
Esto es más que una promesa; esto significa que al permanecer en Cristo hay una garantía de que no estamos solos en nuestro dolor y tristeza por tantas adversidades que hay en nuestro entorno. ¿Cuántos van por la vida sin esperanza, y con la incertidumbre de lo que pasará mañana? Creo que la gran mayoría de la gente a nuestro alrededor se encuentra así. Y están asi porque no conocen a Dios pero tampoco se esfuerzan por conocerlo. Dios está ahí para todos.
Para los que estén dispuestos a buscarlo de corazón. Sin embargo, nosotros, los que creemos firmemente en Dios, no estamos solos en ninguna circunstancia sino que por el contrario dependemos por completo de Él y eso nos da una enorme ventaja con el resto del mundo, porque creemos siempre que a pesar de todo Cristo está en control de nuestra vida. Y lo está porque lo ha prometido.
En Juan 16:33 El dice: «En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, porque yo he vencido al mundo». Esas palabras nos dicen que este mundo terrible por el que estamos pasando, Jesús lo venció antes y por su poder y su ayuda, nosotros lo podemos vencer tambien. Eso nos garantiza que El nos acompaña siempre, y nos dará las herramientas espirituales para vencer, siempre y cuando permanezcamos firmes en Él, obedeciendo sus principios y sometiéndonos a su Voluntad, porque sin Cristo nada somos.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.
Un sitio para reencontrarte con Dios
Cristianismo y otros temas de interés
Blog para jóvenes cristianos
Un lugar para reflexionar juntos....
Mensajes predicados por Juan Manuel Montané
Comentarios recientes