
Los Pecados de David
El amor de Dios hacia David fue especial, pero cuando tuvo que castigarle lo hizo. Hablaremos hoy de los pecados de David.
David fue un hombre muy respetado por todos. Fue el Rey que logró consolidar al Pueblo de Dios y mantenerlo a raya con respecto al pecado y a la desobediencia. Pero David era también muy apreciado por Dios al punto que el Señor llegó a decir, que David tenía un corazón conforme al suyo, (1 Samuel 13:14; Hechos 13:22).
Los Pecados de David
Sin embargo, aunque David siempre tuvo una estrecha relación con Dios, un día se descuidó y fácilmente cayó en las trampas del enemigo que siempre está al acecho. Lamentablemente, en un día de mucho ocio, David decidió no acompañar a su ejército a la batalla, y como dice el viejo adagio, que «el ocio es el laboratorio de satanás», ahí cayó David. Veamos como lo narra el libro de 2 Samuel 11:2-5:
«Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron:
Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo (integrante de su propio ejército). Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa. Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta».
Pero el pecado de David no solo quedó ahí, sino que al saber que ella había concebido, mandó a traer de la guerra a Urías su marido, para que estuviera con ella y poder tapar el daño causado. Pero los planes no le salieron como esperaba, ya que Urías ni siquiera quiso posar en casa con su mujer, de tal manera que David tuvo que pensar en una solución más macabra y la llevó a cabo.
Mandó poner a Urías en lo más recio y peligroso de la batalla para que muriera (2 Samuel 11:6-15). Una vez viuda Betsabé, el la llevo al palacio para vivit con él. Por supuesto que nada de lo que pasó le agradó a Dios, y aunque David finalmente reconoció su pecado y Dios lo perdonó, tuvo un muy doloroso castigo.
Castigo de David
Dijo el Señor: «He aquí yo hare levantar el mal sobre ti de tu misma casa”, (2 Samuel 12:11-14). ¿Y en qué consistió ese mal? Además de perder el hijo con Betsabé, su hijo Amnón se enamoró de su hermana Tamar y la violó (2 Samuel 13:1-19). Su otro hijo Absalón mató a Amnón, para vengar a Tamar (2 Samuel 13:26-33). Luego Absalon se le rebeló y quiso usurparle el trono (2 Samuel 15).
David entonces escapó dejando a sus concubinas y luego Absalón en su ausencia se acostó con todas ellas ante los ojos de todo Israel (2 Samuel 16:20-22). Y finalmente Absalón murió trágicamente en la batalla por el trono (2 Samuel 18). David entendió y aceptó su sentencia pero su relación con Dios se restableció, porque dice la Palabra de Dios que Él perdona y se olvida de nuestros pecados.
El dice «Yo soy el que borro tus transgresiones por amor a mí mismo, y no recordaré tus pecados», Isaías 43:25. Cuánta misericordia puede encerrar el infinito amor de Dios, pero esa misericordia es para quienes se arrepienten, confiesan y dejan de pecar. Por eso dice también en Proverbios 28:13 que «el que encubre sus pecados, no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia».
No dudemos pues en buscar a Dios cuando cometamos alguna falta. Pongámonos inmediatamente a cuentas cada día, para que restablezcamos nuestra comunión con Él, y podamos vivir en paz y seguros de nuestra Salvación. No dejemos eso para después porque al fin y al cabo nunca sabemos si más adelante tengamos la oportunidad de hacerlo.
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