
Aprendiendo del Pasado (Image by Peter Hüller from Pixabay)
Aprender del pasado es muy bueno, pero sin quedarnos en el, porque ya pasó y hay que dejarlo atrás. Veremos cómo sacarle provecho.
Recordar el pasado es interesante solo para tener en cuenta de dónde nos ha sacado Dios, entendiendo que por su infinita misericordia, hoy somos nuevas criaturas en Cristo Jesús. Dice el apóstol Pablo: «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas», 2 Corintios 5:17.
Y somos nuevas criaturas porque hemos nacido de nuevo y la simiente de Dios ha sido implantada en nosotros, de tal manera que tenemos una nueva naturaleza (1 Pedro 3:9), de pecadores asiduos a seguidores fieles de Cristo, porque hemos pasado de muerte a vida según dice en1 Juan 3:14).
Así que nuestra única riqueza debe estar cimentada en cómo Dios nos ha amado y nos ha guiado en el pasado. Debemos recordar del abismo que Dios nos sacó y nos libró, porque la memoria es el centinela del corazón y qué privilegio es poder recordar todas las maravillas de la obra de Dios en nuestras vidas, y poder compartirlas con nuestros hijos, y testificarlas a todo el mundo, porque ese es nuestro deber.
Esa es la semilla que podemos dejar a los que quedan atrás cuando ya no estemos. El que conoce el pasado aprende de el y se proyecta con cautela, esperanza y entusiasmo hacia el futuro, pero siempre de la mano poderosa del Salvador que lo ha sacado de la esclavitud.
Cristo nos sacó de la esclavitud del pecado para convertirnos en siervos suyos, y de esta manera el pecado ya no podrá dominarnos como antes lo hacía, pues ya tenemos un Salvador que vela por nosotros, y a quien podemos recurrir con confianza en caso de cualquier tentación. Malas noticias para Satanás por cierto.
Aprendiendo del Pasado
Debemos ver el pasado como un aprendizaje, olvidando todo lo malo pero recordando siempre las promesas de Dios ya cumplidas atrás y esperando con optimismo las que aún tiene para nosotros. Porque Dios tiene siempre grandes cosas para ofrecernos y queda bien claro en este versículo de Jeremías 29:11:
«Porque yo sé los planes que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, planes de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis». Pero también dice en 1 Corintios 2:15: «Cosas que ojo no vio ni oído oyó, que ni han surgido en el corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman». ¿Y quiénes son los que aman a Dios? Los que le obedecen, los que le agradan, los que se someten a su Santa Voluntad.
¿Perteneces tú a ese grupo o quieres pertenecer a él? La maravillosa noticia es que si aún no estás en ese grupo, todavía quedan cupos vacíos, que están esperando por ti. Pero no te tardes demasiado porque a partir de ahora nos queda muy poco tiempo, ya que Cristo viene mas pronto de lo que muchos creen.
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