
El Gozo de Agradar a Dios (Image by Barbara Jackson from Pixabay)
Agradar a Dios debe ser siempre nuestra prioridad como verdaderos hijos suyos. A continuación hablaremos del gozo de agradar a Dios.
Agradar a Dios nunca debe ser una carga para nosotros los cristianos sino por el contrario, debería ser un gran placer, pero para eso tenemos que tener una estrecha comunión con Dios.
Pero antes hablaremos de un interesante experimento. En 1953 dos científicos hicieron unas pruebas con ratas. Primero les implantaron electrodos en la región del cerebro donde se libera la dopamina que es la hormona del placer. Luego conectaron ese electrodo a una palanca que las ratas podían presionar tantas veces como ellas lo desearan para recibir descargas de placer.
Aunque había otras palancas diferentes, las ratas presionaban de manera consistente la palanca del placer hasta miles de veces por hora, muchas incluso, hasta morir. Las descargas de placer eran para ellas más importantes que la comida o el agua. Interesante verdad?
Esto hacían las ratas que por instinto se dejaban llevar para obtener el máximo placer que podían. Del mismo modo es como actúa la adicción en los seres humanos, porque cuando una persona se deja llevar por sus instintos básicos, el cerebro prefiere la satisfacción continua de un deseo o la búsqueda constante de un placer, por encima de cuestiones vitales de mas importancia como la salud, el equilibrio físico y mental, los valores éticos y morales, los principios o las creencias.
Ahora bien, como seres humanos y cristianos que decimos ser qué haremos nosotros? ¿Fomentaremos el uso de la racionalidad y el auto control sobre el instinto? ¿O daremos acaso más importancia a la consecución de los deseos temporales aunque nos cueste la vida por ellos, que lo profundo y esencial de la existencia como han de ser la fe, la esperanza, y el amor a Dios y los seres que nos rodean?
¿Dejaremos que las cosas materiales tan frívolas y superfluas nos nieguen la posibilidad de ir al cielo? ¿Estaremos siempre a expensas de aquello que nos agrada hasta el punto que la propia vida o los valores del evangelio carezcan de importancia?
El Gozo de Agradar a Dios
Por el contrario, nuestra prioridad ha de ser siempre la de vivir para agradar a Dios. Ese tipo de conducta es el que nos puede separar de los animales, porque ellos viven por instinto y sin embargo, ellos muchas veces nos dan un mejor ejemplo de comportamiento que los mismos humanos que tienen poder de raciocinio.
Los cristianos como verdaderos hijos de Dios, debemos centrar toda nuestra energía y vitalidad hacia las cosas que agradan a Dios por encima de nuestros propios gustos y deseos, haciendo de ello nuestra referencia conductual.
Sin embargo y aunque parezca absurdo, cuando nacemos de nuevo y somos transformados por el Espíritu Santo, nuestra escala de valores cambia tanto que aún cambia la manera como nos divertimos, disfrutando tanto de las cosas que tienen que ver con Dios que dejamos de extrañar los placeres mundanos que antes nos gustaban tanto.
Muchas personas no creyentes suelen pensar que ser cristiano es aburrido pero no es verdad. Y no es verdad porque nuestra naturaleza cambia al punto que aún nuestros gustos y deseos también cambian. Es que Dios no deja nada al azar.
Cuando aprendemos a tener una estrecha relación con Dios, apoyamos nuestras decisiones sobre las siguientes premisas:
1. Honrar siempre a Dios con nuestros actos, llevando una vida lo menos marcada por el egoísmo y el culto al yo, sometiéndonos a su Voluntad y confiando plenamente en Él. El Salmo 147:11 dice: «Se complace Jehová en los que le temen, los que le agradan y en los que esperan en su misericordia».
2. No guiarnos por nuestros instintos ni mucho menos tomar decisiones sin consultar a Dios, por el contrario, es más sabio dejarnos dirigir por El, porque obtendremos mejores resultados. El Salmo 37:23 dice así: «El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir», NVI. Esto significa que cuando le buscamos de corazón pidiendo su dirección, no nos dejará fracasar.
3. Entrenar nuestro cerebro y nuestros pensamientos para que sean fieles a los principios divinos, haciendo del Creador el centro mismo de nuestra existencia, de tal manera que actuemos sin ningún esfuerzo y con gozo, de acuerdo a su Santa Voluntad. Dice el Salmo 119:16 lo siguiente: «Me deleitaré en tus estatutos, y no me olvidaré de tu palabra» (NVI), porque esta se convertirá en parte de mi propia vida.
Pero hay que aclarar que esto no es difícil para nosotros hacerlo, ya que al nacer de nuevo tenemos una nueva naturaleza porque la simiente de Dios nos ha engendrado como nuevas criaturas; criaturas que ya no pueden pensar como antes ni sentir como antes, sino que ahora actuamos de acuerdo a la Voluntad de Dios con un inmenso gozo porque es el Espiritu Santo quien ahora guía nuestra mente, nuestro corazón y nuestra vida en general. Es el inmensurable amor de Dios el que nos mueve porque nos hace tan felices que agradarle es el resultado del reflejo de su infinito amor y gratitud por todo lo que hace por nosotros.
Por eso el Salmo 37:4 nos da una garantía que si nos deleitamos en Jehová, Él nos concederá las peticiones de nuestro corazón. ¿No crees que vale la pena convertirnos al Señor y dejarnos guiar siempre por El? ¿Te parece difícil? Si, si pretendes lograrlo en tus propias fuerzas pero si te sometes a Dios, Él cambiará tu vida poniendo en tu interior tanto «el querer como el hacer por su buena Voluntad», Filipenses 2:13, porque con Dios nunca se pierde.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.
Un sitio para reencontrarte con Dios
Cristianismo y otros temas de interés
Blog para jóvenes cristianos
Un lugar para reflexionar juntos....
Mensajes predicados por Juan Manuel Montané
Comentarios recientes