
Recuperando el Hábito de Comer en Familia
Comer en familia es el ideal en todo hogar, y tiene enormes beneficios para la salud física y espiritual de los niños. Las veremos ahora.
Deinitivamente comer en familia es la mejor vitamina que una madre puede dar a sus hijos, algo que por la cantidad de ocupaciones que tenemos hoy se ha perdido en los hogares.
Vivimos tiempos tan ocupados y llenos de actividades, que la costumbre de comer todos juntos en familia es algo bastante raro en la sociedad actual. Esto ha hecho que se pierdan los nexos afectivos, la confianza, el respeto y el amor en el hogar, que más parece un hotel donde todos llegan solamente a dormir, que una verdadera familia de acuerdo al plan establecido por Dios desde el principio.
¿Pero cuál es la verdadera importancia de comer todos juntos a la mesa? Si bien es cierto que los tiempos han cambiado y por la cantidad de actividades que tenemos es difícil comer juntos, tenemos que tratar por lo menos de que se haga una vez al día, por el bienestar de todos.
Recuperando el Hábito de Comer en Familia
Aunque parezca de poca importancia, el hábito de comer en familia marca una gran diferencia en el bienestar de todos, especialmente de los hijos, según estudios realizados recientemente. Dichos estudios han demostrado que los niños de familias que tienen por costumbre comer juntos a la mesa al menos una vez al día hace que crezcan más saludables y felices.
A continuación veremos algunos de los beneficios que produce en los niños el hábito de comer en familia:
Todo lo anterior se debe a que cuando están reunidos ese tiempo en familia, los padres tienen una oportunidad maravillosa para compartir con sus hijos, no solamente un plato de comida sino también sus vivencias y escuchar las de ellos.
Pero también para orar todos juntos y hablarles de Dios, poniendo en práctica el mandato que está en Deuteronomio 11:18-19 que dice así:
«Por tanto, pondréis mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes».
¿Qué mejor momento este para compartir un versículo corto y sacar una enseñanza de él? Sentados a la mesa es un momento muy propicio para hablarles de Dios; para enseñarles el agradecimiento por todos los beneficios que recibimos de El a diario; la confianza por su protección y ayuda; y el respeto porque es Soberano.
Esto ayudará enormemente no solo para el desarrollo de una muy buena autoestima sino que adquieren un sentido de pertenencia y satisfacción en el hogar. No escatimemos tiempo para hablarles de Dios a nuestros hijos, porque todo eso actuará en beneficio de ellos a futuro, y reunidos a la mesa es uno de los mejores momentos para hacerlo.
Concluyendo podemos decir que las familias que tienen el hábito de comer juntos al menos una vez al día son más felices y exitosas, desarrollan muy buenas herramientas para resolver los problemas y pueden enfrentar fácilmente la adversidad, porque Dios estará siempre en medio de ellos.
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