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Podemos Siempre Confiar en Nuestra Conciencia

Podemos Siempre Confiar en Nuestra Conciencia

Podemos Siempre Confiar en Nuestra Conciencia (Image by StockSnap from Pixabay)

Antes de saber si podemos confiar en nuestra consciencia debemos definir que es la consciencia y para que sirve, y lo veremos a continuación.

Veamos lo que dice el diccionario al respecto: «Conciencia es el conocimiento inmediato o espontáneo que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones. Es también «la capacidad de algunos seres vivos de reconocer la realidad circundante y de relacionarse con ella».

Y según la Real Academia de la Lengua Española, tiene que ver con el conocimiento del bien y del mal, permitiendo a cada quien, discernir moralmente la reali0dad de sus actos y los de los demás». En otras palabras es la comprensión que cada ser humano tiene de si mismo como persona y de cómo se relaciona con su entorno.

Porque no somos seres aislados, sino pertenecientes a una comunidad, llàmese familia, vecindario, escuela, trabajo, sociedad etc. De una manera u otra, todos tenemos conciencia del mundo que nos rodea, pero no todos sentimos ni creemos lo mismo acerca de dicho entorno.

Podemos Siempre Confiar en Nuestra Conciencia

¿Podemos entonces confiar siempre en nuestra conciencia? Bueno eso depende de qué tan cerca estemos de Dios. Si una persona vive su vida sin él temor de Dios, entonces para esa persona todo será lícito y normal. Pero para quienes aman y obedecen a Dios, podrán discernir entre lo bueno y lo malo.

Ahora veamos cómo lo expresa el libro de Tito 1:15: «Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada es puro, sino que tanto su mente como su conciencia están corrompidas». 1 Juan 3:21-22: «Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él».

En estos versículos es que podemos ver las dos caras de la moneda con respecto a la conciencia. Los que tienen una conciencia limpia y pura que siguen los designios de Dios y los que no lo hacen

Sin embargo, muchos que dicen creer en Dios y seguirlo, en realidad viven engañados y pueden aún matar en su nombre, creyendo estar en lo correcto. Analicemos por ejemplo el testimonio del apóstol Pablo, un verdadero hombre de Dios, quien antes de tener una relación con el Salvador, perseguía a los cristianos para matarlos.

El dice: «Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto.  Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras”, Hechos 26:9-11.

Él tenía su conciencia en paz creyendo firmemente que Jesús no era el Mesías y por lo tanto perseguía a sus seguidores hasta que un día Jesús lo confrontó. De esto podemos deducir que no es muy sensato confiar en nuestra conciencia a menos que tengamos una estrecha  relación con Dios. Porque solamente en ese caso Dios será nuestra conciencia y nos guiará por el camino del bien.

Pues aunque podemos decir que como seres creados a imagen de Dios, todos nacemos con cierta conciencia acerca del bien y del mal es muy factible que el mundo y el pecado la distorsionen. En el libro de Romanos 2:14-15 por ejemplo lo dice:

«Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, estos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos».

Sin embargo, esas mismas personas si no tienen al Espíritu Santo, no tendrán una convicción muy clara de lo bueno y lo malo, y pueden ser fácilmente influenciables por la corriente del mundo porque solamente el Espíritu Santo es el que nos da la convicción de pecado. Es por eso que tal como están las cosas, hoy tenemos que vivir más aferrados a Dios para no dejarnos engañar ni del diablo, ni de nuestra propia conciencia.

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Esta entrada fue publicada en octubre 31, 2024 por en Conociendo a Dios y etiquetada con , .
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